Crisis de los 40. Motivos por los que seguir leyendo

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Si has llegado hasta mi página seguramente te encuentras en el peor momento de tu vida. La crisis de los 40 años puede haber sacudido tu vida. Que tu esposo te diga que no sabe lo que siente por ti, o que no siente lo que debería sentir, que te quiere como a una hermana, pero no te ama como mujer, que necesita tiempo, o que directamente te haya dicho que se marcha, es una situación tan desestabilizante, tan desconcertante que nuestra mente no sabe qué pensar, entra en shock y el dolor es demoledor. La desesperación hace que no sepamos qué decidir, pasamos el día dándole vueltas a los mismos pensamientos y miedos que nos llenan de dolor y nos quitan las fuerzas. De esta manera, lo único que conseguimos es que ese dolor siga presente pero no lo resolvemos, no damos los pasos necesarios para que esta situación se revierta. Tener una mirada exterior, que ha pasado por tu misma situación, que puede ayudarte a ver los puntos claves para mejorar la relación, marca un antes y un después en esta crisis que te ha tocado vivir sin ser tú quien la inició.

De la Crisis de los 40 se sale. Todo pasa y todo acaba. ¿Pero cómo saldremos? Que tu matrimonio salga reforzado de una crisis no depende de la suerte, del destino, de Dios ni de la magia… depende de comprender la situación, aprender de los errores y ENTRAR EN ACCION. Tú salvas tu vida matrimonial, tú salvas tu pareja, solo no ocurre.

Crisis de los 40 años

En el 2008, sin darme cuenta, sin previo aviso, luego de 21 años juntos, un matrimonio envidiable, tres hijos y una relación que yo consideraba muy buena, de pronto, mi esposo me pidió “tiempo”. Seguir leyendo

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Mudanza

NUEVA WEB

CRISIS DE LOS 40

Vacacionesen la playa y mucho Yoga.

NUEVA WEB

Hola, este es un mensaje corto, para avisarte que ME MUDO.

A partir del 25 de mayo esta web dejará de estar operativa y podrás encontrarme en mi nueva “casa”

www.vikimorandeira.com

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Puedes suscribirte a mi nueva página, dónde a partir de ahora publicaré todo el contenido que quiero compartir contigo para guiarte a tener un Matrimonio, una Pareja, cada día más feliz, más sana, a prueba de crisis!!!

Puedes suscribirte, y así no perderte ninguno de los nuevos artículos que estoy preparando para mi nuevo blog.

Seamos el cambio que queremos en el mundo, decía Gandhi. Y cada uno puede poner su granito de arena. Este es el mío para que nuestro mundo tenga cada día más familias unidas y menos familias monoparentales. Para que las estadísticas de divorcio cada vez bajen más, en lugar de subir. Para que muchos niños, cada vez más, tengan a su mamá y a su papá juntos y felices, como tienen nuestros tres hijos.

http://www.vikimorandeira.com/blog/

Aquí puedes comenzar a leer el material ya publicado.

Nos vemos en mi nuevo casa.

Viki Morandeira

Coach ontológico

En una cruzada contra la Crisis de los 40

¿Se lo permito o no se lo permito?

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Mi esposo quiere comprar un televisor enorme, que no nos entra la casa!!! ¿Se lo debo permitir?

Una pregunta como esta, hecha por una clienta, sirve para reflexionar sobre aspectos muy importantes en la relación de pareja. Algunas veces, una persona, puede “preguntar” por cortesía, y decir, me importa tu opinión…. pero cuando se la damos, cuando le decimos, YO no compraría la tele de 58 pulgadas!! luego se enfadan, y nos culpan de que no le dejamos hacer nada a su gusto!!!

Volvamos a analizar la situación.

MI pareja quiere comprar un televisor grande. Viene el mundial!! Pero YO no lo veo bien y tengo ARGUMENTOS LÓGICOS, sólidos , para fundamentar porque NO creo lógico comprar una TV de 58 pulgadas y si una de 55.

• nuestro living no es muy grande
• puede hacerle mal a la vista a los niños
• luego usarán otra TV, que está en nuestro cuarto y no podremos ir ahí a descansar
• o cualquiera de los argumentos lógicos y razonables que se te ocurran. Cuando no estamos de acuerdo con algo, cuando opinamos, en algo diferente, por lo general tenemos argumentos muy convincentes y muy sólidos, para rebatir la opinión del otro y los decimos, por supuesto.
MI pareja puede ceder, aceptar NO hacer algo que SI quiere hacer. Pero…
Si gano esa “batalla” ¿soy consciente de cuanto pierdo? No todas las batallas merecen la pena!!! Ser feliz y que mi pareja TAMBIÉN lo sea es mejor que tener la razón!!

¿Qué “costo” tiene decirle que Si? ¿Es mayor ese “costo” que el valor de mi felicidad ? Porque a la larga, si mi pareja no es feliz, YO TAMPOCO LO VOY A SER!!!

¿Merece la pena el desgaste y el dolor de una discusión? ¿Cómo será de importante para mi, en un año, si se compró o no se compró lo que yo creía que era mejor?

¿Es esto algo valioso o solo algo importante?

Mejor retirarse y perder alguna batalla que la guerra!!! 

Continuando con este debate, ¿le permito a mi esposo que compre una televisión de 58 pulgadas para ver el mundial o no se lo permito? (y cuando digo TV, digo coche, radio, casa, sofá, cualquier compra, gasto o inversión que quiera hacer nuestra pareja y en la que SENTIMOS LA NECESIDAD DE OPONERNOS)

Como decía Gandhi, la felicidad es la coherencia entre lo que uno siente, piensa y hace. Cuando yo quiero HACER algo, pero la opinión, la lógica, los argumentos de otra persona me “con-vencen” para que no lo haga, se genera en mi una gran infelicidad. NO es que no comprenda los motivos, es que yo sentía y pensaba que quería hacer eso!!!

En una pareja, podemos cometer el gran error de creer que tenemos DERECHO a “permitir o no permitir” a nuestra pareja hacer las cosas que quiere hacer. Y cada vez en la que le decimos, No, mejor hacer otra cosa, mejor comprar otra cosa, mejor no, cada vez, estaremos siendo en parte responsables de una gota más de infelicidad en su vaso.

¿Entonces, que hago? Entiendo que no soy quien para permitir o no permitir lo que puede o no puede hacer mi pareja. Pero, ¿puedo darle mi opinión?

Sigamos reflexionando. La cuestión no está en si podemos o no podemos dar nuestra opinión, sino en ¿qué efecto causa en la relación que mi pareja conozca cuál es mi opinión? ¿Desde qué emoción sale mi opinión? ¿Desde el miedo?

¿Podemos “gastar” en una televisión como esta?
¿Como actúa tu pareja cuando tú eres quien quiere hacer un gasto o una inversión?
¿Te cuestiona si decides que los niños vayan a inglés o a alguna excursión?
¿NO tenemos que dar nuestra opinión?

Si, por supuesto que está bien que opinemos, pero ¿realmente queremos dar nuestra opinión y listo, o queremos que SE HAGA COMO NOSOTROS LO VEMOS?

Puedes decirle, por ejemplo, Me siento incómoda pensando en comprar la de 58 y no es que no quiera que tú decidas o compres esa tele, sino que me siento incómoda. Quizás no lo entiendes, pero es algo que me da rabia. ¿Qué mas da una de 55, que una de 58?

¿Qué mas da gastar 200 más que menos, si a la larga, si la tele dura 5 años, serán 0,10 céntimos por día. Y si tiene 10 años de vida útil, pues aún mucho menos!!! Pero necesitaba hablar de esto para poder despejar este bloqueo, y este miedo.

En lugar de dar tus argumentos, por los que tu pareja NO debería hacer algo, háblale de tus emociones. Pero NO para convencerlo de que haga las cosas a tu manera, sino para comunicarse, para que entre los dos valoren cuál será la mejor decisión teniendo en cuenta tus emociones y sus emociones. La lógica no es la que decanta la opción a elegir.

Nuestras decisiones, aunque CREEMOS que son lógicas, SON EMOCIONALES. 

Y por eso la otra persona muchas veces no puede comprender porqué yo quiero hacer lo que quiero hacer o nosotras no podemos comprender la decisión de nuestra pareja, PORQUE NO HAY LOGICA, SINO UNA DECISIÓN EMOCIONAL.

Viki Morandeira

Coach Ontológico

Consejos para un Buen Matrimonio

Hace unos días, en uno de esos retos que circulan por las redes sociales, una muy buena amiga me retó a compartir 7 días, 7 libros. Ella me nominó compartiendo el libro El hombre en busca de sentido, de Víctor Frankl. Un libro que leí hace diez años y que me ayudó a tomar fuerzas en un momento duro de mi vida. Ahora me tocaba a mí, una vez aceptado el reto, compartir 7 libros. No sabía cuál elegir, así que caminé hasta la biblioteca y tomé uno pequeño, antiguo, de hojas de un color entre marrón y amarillo… señal de los muchos años de este libro. El Profeta, de Khalil Gibran.

Este pequeño libro, que está a un lustro de cumplir 100 años de su publicación, maravilla por su sencillez, por la verdad casi universal de sus conceptos.

En este les comparto un fragmento, cuando Almitra pregunta al poeta diciéndole: ¿Qué nos diréis sobre el Matrimonio, maestro?

 

Amad con devoción,

pero no hagáis del Amor una atadura.

Haced del Amor un mar móvil

entre las orillas de vuestras almas.

Llenaos uno al otro la copa,

pero no bebáis de la misma copa.

Compartid vuestro pan,

pero no comáis del mismo trozo.

Cantad y bailad juntos y estad alegres,

pero que cada uno de vosotros sea independiente.

Las cuerdas de un laúd están separadas

aunque vibren con la misma música.

Dad vuestro corazón,

pero no para que vuestro compañero

se adueñe de él.

Porque sólo la mano de la Vida

puede contener los corazones.

Y permaneced juntos,

pero no demasiado juntos.

Porque los pilares sostienen el templo,

pero están separados

Y ni el roble crece bajo la sombra del ciprés,

ni el ciprés bajo la del roble.

El ser humano busca estar en pareja desde hace millones de años. ¿Eres de las personas que se siente a gusto estando en pareja? Algunas veces, después del dolor una ruptura, podemos decir, no sin cierta rabia, Yo no necesito a nadie a mi lado. Y en verdad, posiblemente no sea imprescindible  tener a alguien a nuestro lado. Eso no quita que cuando compartimos la vida de una manera sana, saludable, madura, la misma vida sea algo mucho más hermoso.

Buscamos estar en pareja, lo estamos, pero incluso amando podemos lastimarnos mutuamente. Luego de infinidad de años de formar pareja, como especie, quizás aún nos queda algo fundamental por aprender. Cómo estar bien en pareja.

Tras tantos años, como especie, formando parejas, ¿no deberíamos ser expertos ya?

Pues a decir verdad parece que cada vez somos más expertos en divorciarnos, en romper nuestras familias, que en superar una crisis de pareja y saber como ser feliz en pareja.  Nos necesitamos, aunque la rabia y el dolor nos hagan decir que No le queremos para nada. Sufrimos y desde el dolor decimos Que se pudra, yo puedo sin mi pareja. ¿Pero es realmente eso lo que quieres?

Yo recuerdo que en medio de mi crisis con mi esposo, en los momentos en los que sus palabras causaban un gran dolor, la manera que tenía de defenderme, de evitar el dolor era diciéndome: NO lo necesito, no lo amo. Pero no era verdad, claro que lo amaba y quería entender cómo recuperar a mi esposo. Fue necesario entender que no era mío, algo obvio, pero no tanto según la manera en que actuamos durante algunas fases del matrimonio.

Para recuperar a mi esposo fue necesario asimilar mucho de lo que dice este relato de El Profeta:

Fue necesario aprender a amar sin “posesivos”.

Fue necesario aprender a amar sin la necesidad de que se me diera la razón, comprendiendo que podemos estar de acuerdo en que NO en todo estaremos de acuerdo.

Fue necesario entender que nuestras diferencias nos ayudan a mejorar y que es bueno aceptar esas diferencias pero sobre todo respetarlas.

Fue necesario asumir que el amor no ha de asfixiar, imponer o buscar decidir por el otro.

Fue necesario comprender que cada uno necesita su propio camino,  transitar a la par, pero no en el mismo sendero.

Fue importantísimo aprender a dejar de ayudar cuando hacerlo debilitaba a mi pareja, que al ser ayudado, no aprende por si mismo a resolver.

Fue imprescindible buscar aprendizajes en el campo de la inteligencia emocional para enfrentar situaciones cotidianas con una mejor gestión de nuestras actitudes, para gestionar crisis, agotamiento o prisas por llegar puntuales dando menos importancia a todo esto y más a mantener una sonrisa y serenidad.

Fue necesario encontrar grandes dosis de empatía para evitar que mi ego intentara convencer a mi pareja de hacerlo a mi manera, y comenzar a respetar otras opciones que propusiera mi pareja, como válidas, por lo menos igual que la mía.

Fue necesario dejar de priorizar lo importante, para dar prioridad a LO VALIOSO, a mi pareja, a nuestros hijos, a nuestro mundo emocional.

el arte de no amargarse el matrimonioFue vital comprender que amaba ingenuamente, como digo en mi libro, El arte de NO amargarse el Matrimonio,

Ingenuamente “Nuestro matrimonio es algo que ya no ponemos en duda, nuestra relación está por encima de todo. Ingenuamente, vemos a otros separarse, pero seguimos pensando que eso es cosa de los demás, no nuestra.”

Amar no es algo que se tiene o no se tiene, no es algo que se acaba o se pierde, no es algo que se agota, ni se termina. Amar es un verbo, es una acción y podemos estar “accionando” de manera equivocada. Y si estamos en crisis, con problemas en  la pareja, es probable que con buenas intenciones, estemos consiguiendo pésimos resultados.

¿Quieres ser parte de la solución?

Viki Morandeira

Coach Ontológico

Pensamientos distorsionados y Pareja

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Uno de los puntos que me fue más útil a la hora de comprender la crisis de los 40 de mi esposo fue estudiar sobre las Distorsiones Cognitivas. Jamás se me había ocurrido pensar que la mente puede estar “distorsionada”. Yo veía la realidad desde mi punto de vista, desde mi mente, incluso desde mis propias distorsiones cognitivas, y mi esposo lo hacía desde la suya, desde sus pensamientos, que en algunos puntos también podían estar distorsionados. Antes de esto, solo podía decir, “no entiendo a mi esposo”. Y si yo no cambiaba el enfoque, ¡¡no había forma de entenderlo!!

Nuestra forma de pensar, a veces distorsionada, da lugar a conflictos, mal entendidos, peleas innecesarias. Y esto es algo que te ocurre a ti también, que le ocurre a tu pareja, a todas las mentes del planeta. Hagamos un breve resumen de los 10 tipos de Pensamientos distorsionados y su relación con los conflictos de pareja. En este artículo puedes leer más sobre el tema y tienes un enlace por cada tipo de pensamiento distorsionado. Cuando termines con el artículo de hoy, puedes regresar y seguir ese enlace para profundizar en el tema.

PENSAMIENTOS DISTORSIONADOS Y PAREJA

1.- PERSONALIZACIÓN

Nuestra mente “razona” de manera incorrecta, sacando conclusiones en las que erróneamente, atribuye a otros la responsabilidad sobre algo, o se atribuye a uno mismo el origen de algo. Si uno siente que ha sido el responsable, surge la culpa, la ansiedad. Si considera culpable a otros, produce enojo, presión para que el otro se retracte o solucione lo que ha hecho mal.

Analicemos este punto con ejemplos concretos.

“Yo no puedo darle un hijo a mi pareja, por eso es infeliz”

“Mi esposo está serio, ¿qué le habré hecho para que se enoje conmigo? 

Cuando personalizamos, cuando “decidimos” que la situación ocurre como nosotros la estamos “deduciendo”, nuestros actos son el reflejo de esa deducción, de ese pensamiento irracional, y añadimos otro error, por ejemplo, dejar de dar amor a nuestra pareja, para que se desenamore y se busque otra persona con quien sí pueda tener un hijo. O buscar hablar con la pareja para  intentar adivinar qué hemos hecho mal, o enfadarnos, porque no hemos hecho nada para que tenga esa cara larga, cuando lo que le ocurre no tiene nada que ver con uno, sino con su trabajo, por ejemplo.

Creemos que nuestro razonamiento y nuestras deducciones son ciertas, creemos a nuestra mente, y si hemos personalizado, muchas veces te aseguro que no estarás en lo cierto. No somos el centro del universo del otro.  Y su enfado, por ejemplo, puede tener cientos de razones y ninguna relacionada contigo. Si no sabemos, o no entendemos, preguntemos en lugar de confiar en una deducción que puede ser errónea. 

2.- POLARIZACIÓN

En algunas ocasiones vemos la realidad como dos extremos. O es Negro o es blanco. Nuestra mente interpreta las situaciones, o juzga a las personas, sin término medio, de forma absoluta. Alguien es bueno o es malo. Por lo general, podremos identificar un pensamiento distorsionado de este tipo por el uso de las palabras “todo”, “nada”, “nunca”, “siempre”, “nadie”, “todos”.

Pongamos un ejemplo.

“¡¡Nunca te acuerdas de mi!! Solo piensas en ti.  “

“Siempre me está riñendo”

Cuando evaluamos una situación de forma absoluta, sufrimos en un grado máximo. No olvidemos que el lenguaje es generador de realidades. Si tu pareja utiliza mucho los términos que nos muestran que “polariza”, seguramente está sufriendo y puede que no haya sido capaz de explicarte la magnitud de su sufrimiento. Hay infinidad de grises, pero la forma de ayudarle a entender su distorsión cognitiva no es “negando” lo que dice. Es aprendiendo a comunicarse de una manera nueva. Ayudándole a ver que no es “siempre”, ni tampoco “nunca”. Hablando de momentos concretos. Dándole su parte de razón.

Comprender los pensamientos distorsionados del otro ayuda a comprender sus emociones. Este es uno de los puntos más importantes en el trabajo que hacemos para evitar un divorcio. Poder  comprenderse y mostrarle a la otra persona que hemos comprendido.

Si partimos diciendo, “Tú estás mal, eso no es así”, poco vamos a poder resolver.

3.- ETIQUETACIÓN

“¡Soy una persona tonta! ¿Cómo me dejo hacer algo así?” 

“Es un desordenado, nunca pone las cosas en su lugar”

A menudo, este tipo de pensamiento distorsionado está estrechamente ligado a la sobregeneralización, a juzgar al otro de manera “global” por algunos hechos concretos. Por ejemplo, si alguien llega 3 de 10 veces tarde, calificarlo como impuntual y “colgarle” esa etiqueta.

Cuando nos etiquetamos a nosotros mismos, nos limitamos e impedimos cambiar. Cuando etiquetamos a los demás, juzgándole, los tratamos como si “siempre” fueran esa conducta que hemos etiquetado. Esto, a la larga, genera roces y conflictos en la pareja, porque el otro ser niega a cargar esa etiqueta, que en general, no es una etiqueta positiva, un halago, sino una crítica o juicio negativo sobre su comportamiento.

Mejorar una relación de pareja requiere aprendizaje, comprensión, requiere poder conocerse a uno mismo y comprender sus errores, requiere comprender al otro y entender en qué momento su actitud es consecuencia de lo que yo hago o digo. Requiere mejorar la comunicación asertiva, para poder decir que NO sin miedo a perder el amor del otro, para no sentir que se nos obliga a hacer algo que no queremos hacer. Una relación mejor, se da entre dos personas que mejoran, que aprenden y crecen, que aumentan su inteligencia emocional y que aprenden a escuchar a su mente sin dar por hecho que todo lo que su mente dice o piensa será cierto.

NO creas todo lo que tu mente te dice, tal cual lo dice, porque muchas veces puedes tener un pensamiento distorsionado. NO te tomes al pie de la letra lo que te dice tu pareja, porque sus pensamientos pueden estar distorsionados. NO te defiendas, intenta comprender.

Los 7 pensamientos distorsionados restantes, que podemos analizar en relación a la pareja, y que dan lugar a conflictos son:

4.- SOBREGENERALIZACIÓN

5.- VISIÓN CATASTRÓFICA

6.- FALACIA DE CAMBIO

7.- RAZONAMIENTO EMOCIONAL

8.- LOS DEBERÍA/S

9.- RECOMPENSA DIVINA

10.- INFERENCIA ARBITRARIA

Si quieres comprender a tu pareja, es necesario también comprender la manera en que piensa, y la manera en que reacciona, analizando si su reacción es una consecuencia de la forma en que tú le hablas, le tratas o es consecuencia de las etiquetas que te ha puesto.  Podemos hacerlo. En poco tiempo, profundizando en este y en otros aspectos claves para mejorar una relación, podrás ver cambios y muy buenos resultados. El amor solo no basta. Con el amor simplemente no alcanza para sostener una relación a largo plazo. Somos seres emocionales, complejos, que pasamos por crisis personales, de madurez, y si nuestro deseo es pasar todo esto juntos, es necesario aprender a hacerlo.

Viki Morandeira

Coach Ontológico

Hazlo por ti. En primer lugar, por ti.

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La vida te sacudirá. Te golpeará en una forma en la que no habías conocido hasta ahora. No. No soy fatalista, ni vidente, al contrario, soy una persona de las más optimistas!!! Ser optimistas no nos convierte en ingenuas. Si estás casada o en pareja, es casi seguro que en algún momento de la relación algo sucederá y te dolerá. Una crisis de pareja no tiene porqué ser el final de un matrimonio. Somos ingenuas si creemos que se llega a las Bodas de Oro sin haber tenido ni una sola crisis. Este artículo es para aquellas mujeres que hoy están sufriendo, pero que desean poder continuar luchando por sus parejas, para superar esta crisis y construir un mejor matrimonio, con bases más sólidas y lleno de amor. Se puede. Y si los demás te dicen que no, tú solo calla y demuéstrales con tu vida, con tu realidad, que se podía!!!

Si has leído mi anterior artículo sobre las Fases durante una Crisis, posiblemente puedas decir en qué fase te encuentras tú ahora. Mi trabajo consiste en acompañarte desde la negación, la incredulidad, la ira, hasta la aceptación y la actitud positiva, porque será allí, en esa fase, donde estés mejor preparada para recuperar la relación con tu pareja.

En una pareja, donde ha habido amor, después de años de matrimonio o relación, si te enfrentas al momento en el que te dice: NO se si te quiero, no siento lo que debería sentir, Necesito tiempo, No te quiero como te debería querer, o has tenido que escuchar que te pedía el divorcio, que la relación no funcionaba, incluso puede que te enfrentes a una infidelidad…. las primeras etapas son terribles.

No puede estar ocurriendo. NO a mi, NO a nosotros.

Es complejo, incomprensible y pueden sucederse la ira, la rabia, por lo injusta que es la situación, por la infidelidad, y las charlas tratando de que todo vuelva a ser como antes.

Si estás enfrentando una crisis de pareja es necesario asumir que las cosas “en general” no pueden ser como antes. Esta crisis les cambiará, a los dos, y cambiará la relación. En una inmensidad de casos, lo que ocurrirá será el divorcio. Pero hay otro camino, hay un camino por el que pueden conseguir ser felices nuevamente, y si deseas tomar ese camino, estás en todo tu derecho. Será difícil, pero nadie dijo que la vida fuera fácil.

Si pones la mano en tu corazón y te pide que luches por tu pareja, HAZLO. Es tu vida. Es tu familia. Son tus hijos. Se puede. Podemos hacerlo juntas. 

Tras una crisis de pareja con infidelidad o sin ella, las primeras semanas son las más dolorosas. El dolor puede continuar durante semanas o meses, pero también puedes ser parte de la solución y hacer que esas etapas se acorten y llegue antes el optimismo y la actitud positiva. Porque te conviene. Porque así podrás actuar desde la claridad y la serenidad.

Pasar por una crisis de pareja es algo terriblemente doloroso. No solo nos enfrentamos a la idea de perder a la persona que amamos, sino también de perder la familia tal como la conocíamos, perder el futuro que imaginábamos, incluso cambiar de residencia, de vida, de todo… Por eso es algo incluso más doloroso que la muerte de un ser querido. Se nos va un poco de nuestra vida…. Pero no tiene porqué ser así.

El primer momento puede ser un camino lleno de dolor, de soledad, aunque tenga amigas y familiares que te apoyen. Pero será necesario llegar a una etapa de templanza, serenidad y madurez para poder enfrentar la tarea más importante, que es la recuperación de la pareja.

Desde el dolor y la incomprensión con la que llega una crisis de pareja, violentamente, sin que la esperemos, hasta que podamos recuperar la paz, la serenidad, habrá que ir transitando un camino complejo. Pero al final del camino el crecimiento personal, la madurez, la humildad, dan lugar a esa serenidad tan necesaria.

Cuando nos enfrentamos a una crisis, cuando en tu cabeza resuena “me ha pedido tiempo, volverá”. Cuando en tu mente retumba “me ha pedido el divorcio”, lo más probable es que veas a tu pareja como Al Malo de la película. Y si estás en la fase de ira, tu rabia hará que lo ataques, que no sea sencillo conversar ni mantener la calma.  Y su actitud será defenderse, contraatacando, desde la ira también,  levantando un muro para no ser atacado, porque el no pensaba que fuera justo que se le trate como a un “maldito cretino insensible”.

¡¡NO digo que tú lo trataras así!! Es solo explicar qué ha pensado tu pareja, porqué lo ha sentido así y el motivo de sus reacciones contra ti.

Para llegar de esa ira y esa agresividad, hasta que tu esposo pueda acercarse, hablar, incluso poder comenzar a reconstruir la relación, es necesario un trabajo complejo. Necesitarás sembrar paz, ganar el terreno perdido y que pueda sentirse confiado, tanto como para permitirse volver a acercarse a ti, sin miedo, sin ira.

Esto a veces tarda más de lo que nos gustaría. Cuanto antes comencemos a preparar estas condiciones, por supuesto, antes llegarán. Pero no podemos presionar, ni forzar, sino ir transitando este camino con paciencia. Es difícil, pero podrás hacerlo, podemos hacerlo juntas.

A veces un mes, dos, cinco, nos parecen una eternidad. Son mucho tiempo, es verdad. ¿Pero no nos habíamos propuesto amar hasta el final de nuestros días? ¿Qué son unos meses mal, si logramos recuperar la relación, y luego tenemos 20 o 30 años del mejor amor del mundo?

Mucha gente no lo entenderá. Mucha gente no entenderá que quieras luchar por mantener a tu lado a tu pareja, cuando les cuentas por lo que estás pasando. ¿Qué le habrías dicho tú, antes de estar hoy donde estás, a una amiga cuyo esposo le dice que se quiere divorciar y que tiene otra? Posiblemente lo que te dicen a ti. La gran mayoría puede decirte lo que quizás ya has oído. Déjalo, olvídate de él, Haz tu vida, NO te lo mereces, NO se merece a alguien como tú. 

TE quieren y quieren que no sufras. Pero no comprenden que dentro de tu corazón hay una llama encendida que te dice, LUCHA, ESPERA, APRENDE, DALE TIEMPO, INTENTALO, ARRIESGATE.

Es tu vida, y hay decisiones en las que otras personas no pueden ayudarte.  Ojalá pudiera ver el futuro y decirte, te quedan 5 meses de lucha y volverá. O decirte, mejor déjalo porque veo que no regresa. Pero no soy vidente, ni creo en esas cosas. Creo en el poder de nuestros actos, creo en el amor que nos tuvimos como pareja, creo en el aprendizaje, creo en el crecimiento personal y en como una pareja puede superar etapas durísimas, porque lo he hecho, porque le he visto hacer por las mujeres a las que he llevado de la mano. Y creo que incluso cuando no recuperamos la relación, haberse implicado para salvarla, por propio deseo de nuestro corazón, nos da la seguridad de poder dormir en paz y rehacer nuestra vida desde la felicidad plena, cuando tenemos la certeza de que no podemos reprocharnos por habernos rendido, o por no  haberlo intentado.

Si quieres luchar por tu matrimonio, por superar una crisis de pareja, pero tu esposo no quiere hacerlo, escríbeme. Podemos trabajar juntas. Como coach en crisis de pareja sé que puedo ayudarte. 

Viki Morandeira

Un hombre a corazón abierto

Solemos creer, pensar, saber… que los hombres no son dados a hablar de sus sentimientos, de expresar sus emociones, pero eso no es así. Un hombre busca expresarse, lo intenta, pero cuando luego de varios intentos y de sufrir, se desilusiona, entonces se cierra y deja de expresarse. Si te preguntas, ¿cómo entender a mi esposo? Quizás sea bueno recordar que para entender primero hay que comprender.

Obviamente no todas las situaciones son iguales, cuando hay una crisis de pareja, pero en general, tampoco son tan diferentes unas de otras. A menudo cometemos los mismos errores en el matrimonio que otras parejas y poder mirar desde fuera, ayuda a que resolvamos dentro.

Lo que vas a leer a continuación es el dolor de un hombre que ama a su esposa y que ha llegado a pensar en separarse, porque está agotado, porque la necesita y no la encuentra, porque quiere comunicarse y no lo consigue….

Mi mensaje, en respuesta a uno suyo, concluía así:

– Hay algo que tenemos que pensar y muy seriamente. ¿Cambia algo si tú siempre haces o intentas lo mismo? Decía Einstein que Locura es hacer siempre lo mismo, esperando un resultado distinto. Nada cambia, si yo no hago un cambio. Tu pareja NO ES CONSCIENTE de la realidad en la que vives con estas discusiones, NO QUIERE LASTIMARTE, ni se le ocurriría por la cabeza hacer algo que les puede llevar al divorcio, PERO SIN SABER, LO ESTÁ HACIENDO. En este momento, ya has comprobado que hablar no sirve. Escríbele. Siéntate delante de una página y ÁBRELE TU CORAZÓN.

Su respuesta, donde se puede ver el dolor que está viviendo, es la siguiente:

Lo que dices es correcto, se que no quiere lastimarme, se que me quiere no tengo duda, y yo de igual manera no la quiero lastimar y la amo.

Durante años ambos hemos participado en este tipo de actitudes sin darnos cuenta que nos esta llevando al fracaso como pareja y como familia, no nos hemos dado cuenta que vamos a hacer pagar a nuestros hijos nuestra falta de capacidad para expresar sentimientos y en su lugar atacar sin ver realmente lo que siente la otra parte.

Como comentas no soy perfecto y ella tampoco. Lo entiendo perfecto y yo estoy en la mejor disposición de arreglar mi matrimonio, sin embargo he llegado al punto donde inclusive he pensado en separarme.

Esto ha llegado al grado en el que yo ahora me siento completamente abandonado, ya no estamos juntos en la intimidad,  me han retirado todo el contacto durante mucho tiempo.

Como un ejemplo le he dicho que eso me hace sentir abandonado, me hace sentir feo, me esta pegando en la autoestima que me hace pensar que no me quiere.

Y a cambio recibí los mismos reproches y ataques de siempre, después de escuchar eso de verdad me hierbe la sangre, no le importa lo que siento le importa lo que hice en el pasado y justifica su falta de atención culpándome a mi.

Yo he tenido muchos errores y he hecho lo necesario para cambiar lo que he podido sin embargo no puedo pagar por ellos cada vez que se tiene una diferencia o expreso lo que siento.

Aquí el problema para mi es que ella se centra solo en mis errores y no voltea a ver que los dos estamos participando y ella jamas acepta que lo que hace ella lo decide también, simplemente ella no participa en nada y parece ser que esta sentada en una silla viendo como su esposo , según ella, le arruina la vida.

Esto me ha llevado a ignorarla, a veces no soporto que me hable, estoy de mal humor en muchas ocasiones, simplemente estoy enojado y se que este enojo mio también la afecta de regreso, es una bola de nieve que crece y crece de ambos lados.

Hemos podido hablar un poco ya que había tomado la decisión de irme por un tiempo de la casa, estoy harto de tanta pelea que no lleva a nada y que simplemente empeora la relación, en ese momento pudimos hablar pudimos llorar, pudo escuchar un poco lo que siento de mi lado y tal vez entiendo que ella también esta aquí en esta relación participando. se lo dije claramente también participas en esta relación espero de verdad lo haya entendido.

Después de eso tome la decisión de no irme, de seguir adelante pero tengo muchísimo miedo a que esto siga igual.

No quiero volver a sentirme rechazado. no quiero volver a sentirme atacado. no quiero ser siempre el malo de su película y sobre todo no quiero vivir enojado.

Las noches son un infierno ver como se duerme cuando desde en la mañana o tarde le hago saber que quiero estar con ella, que necesito estar con ella. Ver películas es ya odioso, estar en el cuarto platicando de lo que sea simplemente es algo que no quiero hacer y se que ya prefiero ver mi teléfono, irme a terminar con mi trabajo, estar ahí sin respuesta es insoportable.

Como dices querer obtener un resultado diferente haciendo las mismas cosas es una locura, yo estoy dispuesto a hacer lo necesario y mi miedo más grande es tener que hacer el cambio en soledad, que yo tenga la carga de todo y que todo dependa de mi.

Es terrible querer arreglar las cosas y recibir estas respuestas yo lo que ya entiendo es “TU ERES EL CULPABLE DE TODO LO QUE ME PASA Y HAGO”

Simplemente no puedo ser el único que tenga que salvar esta relación, y que tenga toda la responsabilidad de ello. Este pensamiento me lleva a pensar en rendirme y mejor estar solo…

Lo que más me duele ahora son mis hijos no puedo ahora con el pensamiento de no estar con ellos. ¿Con que cara les voy a decir cuando me pregunten por que perdieron a su familia como ahora la tienen que fue por que no supimos resolver conflictos y no por falta de amor?

Amo a esta familia amo a mi esposa y me siento solo en la lucha

Este mensaje, es el sentir de muchos hombres, sin que nosotras seamos conscientes. Es un profundo dolor, pero sobre todo, una profunda necesidad de estar con la persona que aman, sin guerras, sin conflictos, sin discusiones, solo amándose, desconectándose de la realidad, pero no con una película, sino entrelazando sus brazos, sus cuerpos.

Este mensaje, es el que escribirían muchos esposos si pudieran enfrentar al dolor que sienten, abriendo su corazón como lo ha abierto esta persona.

Aquí no hay buenos y malos, no hay una víctima y un verdugo, no se trata de decidir quien hace más daño o quien cometió más errores. Se trata de ponerse los dos a remar, en el mismo barco, hacia la misma dirección, escuchando al otro, porque si habla, es porque realmente hay algo importante que quiere decir, que necesita ser escuchado y para lo que necesitamos encontrar juntos una solución.

Amar, a veces duele, pero podemos aprender a amar, y que ya no sea necesario el dolor.

Viki Morandeira

Coach Ontológico

 

Si estás en esta situación, el dolor es inevitable.

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Una vez que una crisis de pareja llega a tu vida, tu mente cambia. Parece increíble, que antes de que tu relación estuviera en serios problemas no fueras consciente de cuestiones que tras una crisis matrimonial son tan lógicas. Casi resulta absurdo no haberlo visto antes. Pero cuando tu pareja te pide tiempo, te dice que no sabe si te quiere, o directamente dice que se va de casa la situación es devastadora.

Te entiendo, se lo que estás viviendo, porque además de estar especializada en restaurar matrimonios que pasan por este tipo de crisis, yo misma la he vivido en mi propia piel hace 9 años y se lo doloroso que resulta todo, lo desesperante que es ver a tu esposo frío y distante. Se lo desesperante que es desear que reaccione, presionarlo para que apueste por la relación, pero solo lograr más frialdad y más lejanía. Al principio también cometí esos mismos errores, hasta que comencé a comprender que la situación no era como yo la veía, ni era como mi esposo me la estaba contando.

No tienes que resignarte a que todo acabe así, siendo dos extraños y con odio y rencor hacia tu pareja por lo que estás viviendo. Tienes derecho a querer apostar por un futuro juntos, incluso aunque amigos y familia te digan que lo dejes, que no te mereces que te trate así.

En principio, hay que saber que no te dirá: Luchemos por la relación. No puede hacerlo, porque en su mente se han creado una serie de disonancias cognitivas, que le dicen que tiene derecho a separarse.

En segundo lugar, es necesario asumir que tu esposo cree que no vas a cambiar. Si hemos actuado de una manera durante 20 años, ¿como vamos a cambiar? Pues la verdad es que resulta mucho más sencillo de lo que podemos imaginar. Cuando comprendemos que algo hace daño o está mal, lo cambiamos de inmediato. NO somos tontas!!! Ni mucho menos seres crueles que repetiríamos algo a sabiendas de que eso le hace daño a nuestros seres queridos, ¿verdad?

Pero no se convencerá de tus cambios dialogando, sino viéndolos, viviéndolos. Si están conviviendo juntos, es una oportunidad para poder MOSTRARLE que las personas SI CAMBIAN, y así lograr que dude. Porque una vez que se inicia esta crisis y creen que la solución para volver a ser felices es separarse, tu objetivo, mi objetivo con mis clientas, no es convencerle de que se quede, no es que te diga que te ama con locura, no es que te diga que se equivocó y que quiere luchar por el matrimonio, porque eso no va a ocurrir. Nos gustaría, nos haría felices, y aliviaría mucho nuestro dolor, pero eso no va a ocurrir por lo menos durante un tiempo. Lo que si podemos conseguir y es nuestra principal meta, es lograr que DUDE.

En nuestro trabajo juntas, podemos sembrar dudas, para que el mismo tome la decisión de darle una oportunidad nueva a la relación.

NO hay que convencerlo, rogándole, ni enfadándonos, ni haciéndole creer que nos van a perder, sino, lograr que dude. Sembrar una duda, en la que sienta, ¿y si me equivoco al separarme? ¿y si podíamos ser felices? ¿y si puedo volver a ser feliz con ella, sin romper mi matrimonio, sin que mis hijos sufran?

Esta duda tiene que ser tan grande, tan presente, que el empiece a prestarle atención a diario, alimentándola hasta que finalmente de el paso y comience a apostar por la relación.

El futuro no está escrito. Cuando mi esposo me pidió el divorcio, luego de 21 años y con tres hijos hermosos, quedé en shock. Yo era feliz , no podía creer lo que estaba sucediendo, lo que el me estaba haciendo. Y en busca de respuestas fui comprendiendo que yo tenía mucho más poder del que me imaginaba para escribir mi futuro. Si me quedaba llorando, tirada en la cama, lamentándome por lo que me estaba haciendo, ya lo había perdido.

En cambio, busqué aprender, comprender, mirar hacia adentro de mí misma, asumir mis errores, ser mejor persona, comprender en qué aspectos yo había sido difícil para mi esposo, busqué entender qué había detrás de sus quejas, de sus malas caras, para entender en qué aspectos no era feliz y cuál era mi parte de responsabilidad en esa infelicidad.

Si para ti vale la pena, entonces hazlo, no te rindas. Lo más importante es que puedas estar en paz con tu corazón, pase lo que pase. Porque incluso cuando con alguna clienta no conseguimos restaurar su matrimonio, incluso ahí, nuestro trabajo es muy efectivo porque el duelo se hace más llevadero y más corto, porque no pierden su autoestima, porque aprenden a comunicarse con asertividad, porque mejoran en empatía y en inteligencia emocional, y porque pueden llegar a la noche y dormir tranquilas, sabiendo que ellas han dado el 100%.

Esta crisis, que podemos decir que es una crisis de los 40, una crisis de la mitad de la vida, que afecta al matrimonio, no llega sola. En la gran mayoría de los casos llega con otro “síntoma”, una infidelidad. Por esto es tan desconcertante. ¿Cómo me puede estar haciendo esto a mi, con todo lo que yo le he querido? Es complejo entenderlo, pero sobre todo, muy doloroso vivirlo.

Tu esposo no buscó una infidelidad, Sino que se encontró en esa situación, de pronto, sin saber siquiera cómo la comenzó. En mi caso y en el de la gran mayoría de los casos con los que trabajo, la infidelidad se da con alguien del trabajo. NO están mal y empiezan a buscar un reemplazo para nosotras, no. Están “medio mal” y entablan una amistad en la que se crea confianza, se sienten identificados, o comparten algunos aspectos relevantes, se sienten escuchados, les ayuda a evadirse de la realidad. Y como escoba nueva siempre barre bien, al principio, sin apenas conocerse, esa persona ha sido idealizada. Al ver similitudes entre ambos, destacan las diferencias que tienen con nosotras, nos comparan, todo lo que hagamos o digamos comienza a molestarles, se ponen irritables, ariscos, agresivos, y en casa hay más conflictos de lo habitual, con lo  que empiezan a alimentar la idea de que nos llevamos mal.

La infidelidad, en este momento, cuando estamos en shock porque no saben si nos quieren o no saben lo que hacer con sus vidas, llega como otro nuevo golpe. Es la segunda ola del tsunami, que puede arrasarnos emocionalmente, tanto como la primera.

La infidelidad es un síntoma más de una persona que está en crisis personal, con su vida, con su propia vida, donde se cuestiona todo lo que  ha hecho y vivido, donde las situaciones en las que NO ha hecho lo que deseaba están teniendo mucho más peso que los momentos felices, donde si han tenido una gran distancia en lo sexual, en lo emocional, se imagina que es joven y no quiere verse como un anciano que ni tiene sexo ni disfruta de su vida. NO quiere verse como un matrimonio de ancianos, que solo están el uno junto al otro, sino que quiere sentirse vivo, sexualmente activo, viviendo situaciones atrevidas, porque en unos pocos años si cree que será muy viejo para todo esto.

El futuro no está escrito. Ahora, si la vida te ha enfrentado a esta crisis, hay dos caminos, aceptarlo, bajar los brazos y dejar que las cosas sucedan, o no aceptarlo, buscar ser parte de la solución y tratar de escribir tú, con tus decisiones y acciones, el futuro que deseas para ti. Eres libre. Es tu vida. Es tu decisión. En cualquier caso, los próximos meses no serán agradables, tanto si logras recuperar tu matrimonio , como si te separas, los próximos meses serán emocionalmente muy duros, no hay forma de evitarlo. Pero si hay forma de evitar el remordimiento de no haberlo intentado, de no haber hecho lo suficiente, y esa forma es haciéndolo.

Estoy a tu disposición si quieres que te guíe y te enseñe a ser parte de la solución. Podemos trabajar juntas. Para eso, puedes enviarme un mail, de forma privada, desde este formulario y comentamos la metodología de trabajo, tiempos, honorarios, etc.

 

Viki Morandeira

Coach Ontológico

http://www.vikimorandeira.com/metodologia-de-trabajo/

Consejos para lograr la felicidad en el matrimonio

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Por lo general, cuando estamos en pareja y felices, no buscamos consejos para lograr la felicidad en el matrimonio. Es obvio, bebemos, cuando tenemos sed, tomamos una medicina, cuando necesitamos curar alguna enfermedad, no cuando pensamos que todo va bien.

Así como a veces, nos obligamos a tomar agua, porque es sano y recomendable beber dos litros por día, sería bueno también poder ser previsores en cuanto a la felicidad en el matrimonio.

Se suele decir que uno valora las cosas cuando las pierde… ¿pero porqué no valorar nuestro matrimonio, a nuestra pareja, la felicidad que compartimos ahora mismo, cuando la tenemos? Porque somos ingenuos, porque creemos que el divorcio le ocurre a otros, a las parejas que se llevan mal, a quienes no se quieren, y nada más lejos de la realidad.

La mayoría de las parejas que llegan a verse al límite del divorcio podían llevarse bien y quererse mucho. ¿Entonces, porqué una persona que tiene un matrimonio donde es feliz puede llegar a pensar en la separación? Precisamente porque están cometiendo errores, ambos. Recordemos que en una pareja cada uno tiene un 50% de responsabilidad en lo que están viviendo. Ambos pueden interactuar de manera diferente.

Consejos para lograr la felicidad en el matrimonio

1.- Pase lo que pase jamás dejen de prestarse atención. 

A menudo la velocidad con la que vivimos, las múltiples actividades, obligaciones, ocupaciones, hacen que demos prioridad al trabajo, a la economía familiar, a las actividades de los hijos, a ir resolviendo problemas, a la familia extendida, a la casa y que dejemos en último lugar a la pareja. Es necesario y vital para conseguir una pareja feliz seguir alimentando la relación siempre, en todo momento, incluso cuando por determinadas circunstancias tenemos que prestar atención a otros temas.

Dos circunstancias habituales. El embarazo o la enfermedad de alguien en nuestra familia. Durante estas situaciones, podemos caer en el error de no prestar atención a nuestra pareja. De centrarnos en nuestra problemática, en lo que estamos viviendo, y olvidamos que el hombre necesita seguir sintiéndose importante para nosotras. Una caricia, una palabra amable, un piropo, ayudarle con aquello que nos pide, demostrarle que a pesar de que tengamos cosas importantes que atender, el sigue siendo muy importante para nosotras. Como mujeres, podemos tener cubiertas algunas necesidades de afecto, de contacto físico, de atención, por parte de amigas, familiares, de nuestros hijos, en cambio, el hombre, a menudo solo te tiene a ti para que le des la mano, le hagas un mimo o le prestes atención.

La infidelidad puede a menudo ser inexplicable. Sobre todo si nuestra pareja recurre a una relación extramatrimonial durante nuestro embarazo, o durante la propia enfermedad o la de alguien de nuestra familia. La infidelidad no puede justificarse por esto, aunque a veces es una explicación a algo que nos resulta incomprensible que nuestra pareja pueda “hacernos”.

Incluso en el ritmo de vida más acelerado, necesitamos encontrar tiempo para nosotros, como pareja, para salir, reír, divertirnos, sin pensar en problemas y simplemente hablar de temas que nada tengan que ver con la economía familiar, los niños o la casa.

Durante el embarazo, o si estás atendiendo a un familiar enfermo o dependiente, tu esposo es consciente de tu esfuerzo, de tu trabajo, te ve agotada. Pero eso no impide que tenga necesidad de tu atención, de tu mimo, de pasar un ratito acurrucado a tu lado siendo en ese momento la única persona para ti en el mundo. Esta necesidad de afecto en el hombre, muchas veces es autocensurada por ellos mismos. NO somos nosotras las que les decimos “no tengo tiempo para ti”, sino ellos quienes por vergüenza, por un exceso de prudencia, no nos dicen “oye, que me siento mal, me faltas tú, me faltan tus mimos”.

Esto desde luego que también aplica a ellos, a los hombres. Cuando una mujer siente que para ella nunca hay tiempo, la relación también se va deteriorando y puede llegar a su fin si no se pone remedio pronto.

Por eso, pase lo que pase, sea cual sea la situación, jamás olvides demostrarle que para ti es importante, que para ti es tu prioridad, que primero está tu amor por él/ella y luego todo lo demás.

En definitiva, uno no se separa porque se deje de querer, ni porque sean incompatibles, sino porque se han olvidado de demostrarle al otro CADA DíA, lo importantes y valiosos que los consideramos.

2.- No le juzgues, ni le critiques, ni menciones sus errores. 

A veces, este es uno de los puntos más complicados. ¿Cómo no decirle a tu esposo que está poniendo demasiada sal en la comida que está preparando? ¿Cómo no decirle a tu esposa que se está equivocando de calle al conducir? Pues no es tan complicado al final, solo tenemos que cerrar la boca y no decir nada.

Esta conducta errónea, en la que podemos incurrir ambos, la de señalar los errores, la de criticar algo cuando el otro no es perfecto, es uno de los peores malos hábitos que podemos tener y afectan negativamente a nuestras relaciones. Es imprescindible corregirlo. Nadie puede ser feliz si se siente constantemente criticado y juzgado. Las personas necesitamos un elogio, sentirnos valoradas.

Con el exceso de confianza, podemos caer en el grave error de decir las cosas sin pensar, sin valorar el daño que a la larga estaremos provocando. Si se ha equivocado, se dará cuenta, no hace falta que tú se lo hagas notar. Si algo le ha salido mal, no hace falta que se lo digas, se ha dado cuenta y está sufriendo por su error. Si algo no te gusta de tu pareja, antes de expresarlo, y causar una herida, piensa si es algo tan importante como para arriesgarte a que sienta tu crítica, piensa en todo lo que sí te gusta, que seguramente será mucho más.

Con esto no quiero decir que uno tenga que callar todo lo que le pueda molestar!!! Irnos a los extremos tampoco es la solución. Tan malo es criticar todo, como no decir absolutamente nada de lo que nos duele o molesta. Tan dañino para la relación puede ser tener una conducta pasiva, e ir acumulando lo que nos molesta en un vaso, gota a gota, como lo es tener una conducta demasiado reactiva, incluso puede que agresiva y “soltar” todo lo que sentimos sin pensar en la manera en que lo estamos diciendo.

Si lo que nos molesta es que haga algunas cosas de manera diferente a como las haríamos nosotras, entonces, ahí lo que vale la pena hacer es respetar que no todo tiene que hacerse a mi manera… y que si le corrijo, le critico, por no hacerlo perfecto o a mi manera, solo conseguiré que se sienta incómodo. Si puedo preguntar, por ejemplo, ¿quieres que te de un consejo? Te veo algo perdido, ¿quieres que te muestre como lo hago yo?

Y sobre todo, lo más importante, es no olvidarnos que la confianza, en las relaciones de pareja, puede “dar asco”, como se dice popularmente. Jamás tratemos a nuestra pareja como NO trataríamos a un desconocido, a un compañero de trabajo o a otro familiar más lejano…

Viki Morandeira

Coach Ontológico

Autora de los libros ¿Qué le pasa a mi esposo? , El arte de no amargarse el matrimonio, etc..

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Cuento: La Pareja Perfecta

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Sentados en la plaza del pueblo, dos viejos amigos conversan mientras observan a varias parejas sentadas en el césped.

-Entonces, ¿nunca pensaste en casarte? – preguntó el primero.

-Lo pensé, pero nunca llegué a casarme. – respondió el segundo. -Cuando era joven, me decidí a buscar a la mujer perfecta.

Tras esgrimir una leve mueca, el hombre continuó diciendo:

-Cuando fui a las costas, encontré a la mujer más bella que jamás había visto, pero no conocía de las cosas materiales de la vida ni era muy espiritual.  Cuando fui a lo más alto de la montaña, conocí a una mujer muy bonita y con un intenso interés por lo espiritual, pero no le daba importancia a las cosas materiales o a lo que ocurría en el mundo. Seguí andando y llegué a la ciudad, donde tropecé con una mujer muy linda y rica, pero no se preocupaba del aspecto espiritual. Seguí andando y al llegar a las praderas hallé a una mujer que tenía un gran mundo espiritual y apreciaba el mundo material, pero no era bonita. Seguí buscando y en uno de mis viajes tuve la oportunidad de cenar en la casa de una joven bonita, espiritual y conocedora de la realidad material, era la mujer perfecta.

Se produjo un breve silencio, que dejó escuchar el profundo suspiro de aquel hombre.

– ¿Y por qué no te casaste con ella? – preguntó el amigo.

-¡Ah, querido amigo mío! Lamentablemente ella también quería un hombre perfecto.

Muchas de las personas que nos hemos casado, luego del enamoramiento, esa etapa en la que nuestra pareja es perfecta, porque el cóctel de hormonas que inunda nuestro torrente sanguíneo nos deja “ciegos” a algunos aspectos del otro, llegamos a un punto en el que nos enfadamos porque nuestra pareja no es perfecta.

Si no cumple con lo que ha prometido, nos enfadamos.

Si no es justo el reparto de las tareas del hogar, nos enfadamos.

Si no quieren ir de viaje, nos enfadamos.

Si quieren ir mucho de viaje, nos enfadamos.

Si se la pasan limpiando, nos enfadamos.

Si no limpian tanto como nos gustaría, nos enfadamos.

Si se pasan la tarde con los niños haciendo las tareas, nos enfadamos.

Si no hacen las tareas con los niños, nos enfadamos.

Si para ahorrar no gastan en determinadas cosas, nos enfadamos.

Si por la familia, gastan en determinadas cosas, nos enfadamos.

Muchos, muchísimos de los conflictos que se dan en una relación de pareja tiene en su origen la “idealización” que hemos hecho de nuestra pareja, tanto de la persona, como de lo que consideramos que “debería” ser una relación.

El problema no es gastar más o gastar menos, no es limpiar más o limpiar menos, sino nuestra actitud ante determinadas situaciones que siempre se dan en una relación de pareja. El problema es ir acumulando enfados, o ir soltándolos sin ser conscientes de lo que esta actitud puede provocar en nuestra relación!!

Hablando en “términos generales”, hombres y mujeres tenemos actitudes diferentes. Por lo general, la mujer habla más, expresa más lo que no le gusta, y eso puede hacer que su pareja tenga la impresión de que no es feliz o de que todo le sienta mal. Y por lo general, el hombre calla, no expresa en el momento cuando algo no le agrada, y lo va acumulando, como gotas que van llenando un vaso. Obviamente, cada relación es diferente, porque cada persona es diferente, y lo que es “habitual” en una pareja, puede ser completamente al revés en otra. Estamos hablando de conductas, de malos hábitos que van dañando nuestras relaciones de pareja.

No, nunca seremos perfectos. Ni ellos, ni nosotras. Entonces, ¿para qué llevar una lista mental de todo lo que el otro no hace como yo esperaba que hiciera? ¿Para qué callar todo lo que no nos gusta, sin darle a la otra persona la posibilidad de conocernos mejor?  Nos olvidamos que somos diferentes, que precisamente esas diferencias son los motivos por los que nos hemos elegido y que no debemos aspirar a cambiar al otro, sino a conocerlo, respetarlo y aprender de nuestras diferencias.

NO existen personas perfectas, y por lo tanto, tampoco existen relaciones perfectas. Pero si existen personas que aprenden a conocerse, que aprenden a respetar las diferencias, que pueden dialogar incluso sobre temas en los que no están de acuerdo, sin querer convencer al otro de que tienen la razón. Me gusta decir que mi relación no es perfecta, sino que continuamente, día a día, la vamos perfeccionando, aprendiendo de nuestros errores, hablando sobre lo que a cada uno nos gusta o nos disgusta, sin tomarlo como algo personal.

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La “ilusión” de perfección del otro no es el único problema grave que amenaza la continuidad de nuestras relaciones. La rutina, centrar nuestra atención en el trabajo, la casa, los problemas o los niños,  sin darnos tiempo de calidad y sin hablarnos en los 5 lenguajes del amor, es una amenaza mayor. Ingenuamente creemos que nuestra relación será perfecta siempre, que nada puede amenazarnos porque nos amamos, que si cada vez nos encontramos menos en la intimidad  es normal, porque hay niños, que si cada vez nos damos menos tiempo para estar solos, como novios, es normal, porque ya no lo somos…  Y luego de meses de rutina, (o años) lejanía en lo emocional y en lo sexual, conflictos por tonterías…. puede llegar la crisis de los 40 y sacudir nuestra vida dejando nuestra realidad patas arriba…

Si analizamos las estadísticas de divorcios, podemos ver como la mayoría de las parejas que se separan llevaban más de 15 años juntas y tienen en torno a los 40 años. ¿Eran personas incompatibles, muy diferentes? ¿Se llevaban mal, no eran felices y el único camino era el divorcio? NO. NO puedo estar de acuerdo con eso, porque semana tras semana trabajo con personas que logran que sus matrimonios sigan adelante, a pesar de las crisis. Personas que desean aprender a conocer y comprender sus errores, para cambiar y mejorar. Personas que están dispuestas a aceptar que no son perfectas pero que pueden tener actitudes nuevas y renovar así su matrimonio.

Incluso cuando una sola de las partes quiere mejorar la relación, incluso cuando la otra parte cree que su problema es su pareja, podemos hacer cambios que le hagan dudar de su punto de vista y comprender que el problema no es la persona, sino los errores que ambos cometemos. Una relación tiene dos responsables, al 50%, y si uno buscar hacer su parte al 100%, estamos en el camino para tener una relación que se vaya perfeccionando día a día.

¿Trabajamos juntas?

Viki Morandeira

Coach Personal

Restaurando Matrimonios.