Crisis de los 40. Motivos por los que seguir leyendo

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Si has llegado hasta mi página seguramente te encuentras en el peor momento de tu vida. La crisis de los 40 años puede haber sacudido tu vida. Que tu esposo te diga que no sabe lo que siente por ti, o que no siente lo que debería sentir, que te quiere como a una hermana, pero no te ama como mujer, que necesita tiempo, o que directamente te haya dicho que se marcha, es una situación tan desestabilizante, tan desconcertante que nuestra mente no sabe qué pensar, entra en shock y el dolor es demoledor. La desesperación hace que no sepamos qué decidir, pasamos el día dándole vueltas a los mismos pensamientos y miedos que nos llenan de dolor y nos quitan las fuerzas. De esta manera, lo único que conseguimos es que ese dolor siga presente pero no lo resolvemos, no damos los pasos necesarios para que esta situación se revierta. Tener una mirada exterior, que ha pasado por tu misma situación, que puede ayudarte a ver los puntos claves para mejorar la relación, marca un antes y un después en esta crisis que te ha tocado vivir sin ser tú quien la inició.

De la Crisis de los 40 se sale. Todo pasa y todo acaba. ¿Pero cómo saldremos? Que tu matrimonio salga reforzado de una crisis no depende de la suerte, del destino, de Dios ni de la magia… depende de comprender la situación, aprender de los errores y ENTRAR EN ACCION. Tú salvas tu vida matrimonial, tú salvas tu pareja, solo no ocurre.

Crisis de los 40 años

En el 2008, sin darme cuenta, sin previo aviso, luego de 21 años juntos, un matrimonio envidiable, tres hijos y una relación que yo consideraba muy buena, de pronto, mi esposo me pidió “tiempo”. Seguir leyendo

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Un hombre a corazón abierto

Solemos creer, pensar, saber… que los hombres no son dados a hablar de sus sentimientos, de expresar sus emociones, pero eso no es así. Un hombre busca expresarse, lo intenta, pero cuando luego de varios intentos y de sufrir, se desilusiona, entonces se cierra y deja de expresarse. Si te preguntas, ¿cómo entender a mi esposo? Quizás sea bueno recordar que para entender primero hay que comprender.

Obviamente no todas las situaciones son iguales, cuando hay una crisis de pareja, pero en general, tampoco son tan diferentes unas de otras. A menudo cometemos los mismos errores en el matrimonio que otras parejas y poder mirar desde fuera, ayuda a que resolvamos dentro.

Lo que vas a leer a continuación es el dolor de un hombre que ama a su esposa y que ha llegado a pensar en separarse, porque está agotado, porque la necesita y no la encuentra, porque quiere comunicarse y no lo consigue….

Mi mensaje, en respuesta a uno suyo, concluía así:

– Hay algo que tenemos que pensar y muy seriamente. ¿Cambia algo si tú siempre haces o intentas lo mismo? Decía Einstein que Locura es hacer siempre lo mismo, esperando un resultado distinto. Nada cambia, si yo no hago un cambio. Tu pareja NO ES CONSCIENTE de la realidad en la que vives con estas discusiones, NO QUIERE LASTIMARTE, ni se le ocurriría por la cabeza hacer algo que les puede llevar al divorcio, PERO SIN SABER, LO ESTÁ HACIENDO. En este momento, ya has comprobado que hablar no sirve. Escríbele. Siéntate delante de una página y ÁBRELE TU CORAZÓN.

Su respuesta, donde se puede ver el dolor que está viviendo, es la siguiente:

Lo que dices es correcto, se que no quiere lastimarme, se que me quiere no tengo duda, y yo de igual manera no la quiero lastimar y la amo.

Durante años ambos hemos participado en este tipo de actitudes sin darnos cuenta que nos esta llevando al fracaso como pareja y como familia, no nos hemos dado cuenta que vamos a hacer pagar a nuestros hijos nuestra falta de capacidad para expresar sentimientos y en su lugar atacar sin ver realmente lo que siente la otra parte.

Como comentas no soy perfecto y ella tampoco. Lo entiendo perfecto y yo estoy en la mejor disposición de arreglar mi matrimonio, sin embargo he llegado al punto donde inclusive he pensado en separarme.

Esto ha llegado al grado en el que yo ahora me siento completamente abandonado, ya no estamos juntos en la intimidad,  me han retirado todo el contacto durante mucho tiempo.

Como un ejemplo le he dicho que eso me hace sentir abandonado, me hace sentir feo, me esta pegando en la autoestima que me hace pensar que no me quiere.

Y a cambio recibí los mismos reproches y ataques de siempre, después de escuchar eso de verdad me hierbe la sangre, no le importa lo que siento le importa lo que hice en el pasado y justifica su falta de atención culpándome a mi.

Yo he tenido muchos errores y he hecho lo necesario para cambiar lo que he podido sin embargo no puedo pagar por ellos cada vez que se tiene una diferencia o expreso lo que siento.

Aquí el problema para mi es que ella se centra solo en mis errores y no voltea a ver que los dos estamos participando y ella jamas acepta que lo que hace ella lo decide también, simplemente ella no participa en nada y parece ser que esta sentada en una silla viendo como su esposo , según ella, le arruina la vida.

Esto me ha llevado a ignorarla, a veces no soporto que me hable, estoy de mal humor en muchas ocasiones, simplemente estoy enojado y se que este enojo mio también la afecta de regreso, es una bola de nieve que crece y crece de ambos lados.

Hemos podido hablar un poco ya que había tomado la decisión de irme por un tiempo de la casa, estoy harto de tanta pelea que no lleva a nada y que simplemente empeora la relación, en ese momento pudimos hablar pudimos llorar, pudo escuchar un poco lo que siento de mi lado y tal vez entiendo que ella también esta aquí en esta relación participando. se lo dije claramente también participas en esta relación espero de verdad lo haya entendido.

Después de eso tome la decisión de no irme, de seguir adelante pero tengo muchísimo miedo a que esto siga igual.

No quiero volver a sentirme rechazado. no quiero volver a sentirme atacado. no quiero ser siempre el malo de su película y sobre todo no quiero vivir enojado.

Las noches son un infierno ver como se duerme cuando desde en la mañana o tarde le hago saber que quiero estar con ella, que necesito estar con ella. Ver películas es ya odioso, estar en el cuarto platicando de lo que sea simplemente es algo que no quiero hacer y se que ya prefiero ver mi teléfono, irme a terminar con mi trabajo, estar ahí sin respuesta es insoportable.

Como dices querer obtener un resultado diferente haciendo las mismas cosas es una locura, yo estoy dispuesto a hacer lo necesario y mi miedo más grande es tener que hacer el cambio en soledad, que yo tenga la carga de todo y que todo dependa de mi.

Es terrible querer arreglar las cosas y recibir estas respuestas yo lo que ya entiendo es “TU ERES EL CULPABLE DE TODO LO QUE ME PASA Y HAGO”

Simplemente no puedo ser el único que tenga que salvar esta relación, y que tenga toda la responsabilidad de ello. Este pensamiento me lleva a pensar en rendirme y mejor estar solo…

Lo que más me duele ahora son mis hijos no puedo ahora con el pensamiento de no estar con ellos. ¿Con que cara les voy a decir cuando me pregunten por que perdieron a su familia como ahora la tienen que fue por que no supimos resolver conflictos y no por falta de amor?

Amo a esta familia amo a mi esposa y me siento solo en la lucha

Este mensaje, es el sentir de muchos hombres, sin que nosotras seamos conscientes. Es un profundo dolor, pero sobre todo, una profunda necesidad de estar con la persona que aman, sin guerras, sin conflictos, sin discusiones, solo amándose, desconectándose de la realidad, pero no con una película, sino entrelazando sus brazos, sus cuerpos.

Este mensaje, es el que escribirían muchos esposos si pudieran enfrentar al dolor que sienten, abriendo su corazón como lo ha abierto esta persona.

Aquí no hay buenos y malos, no hay una víctima y un verdugo, no se trata de decidir quien hace más daño o quien cometió más errores. Se trata de ponerse los dos a remar, en el mismo barco, hacia la misma dirección, escuchando al otro, porque si habla, es porque realmente hay algo importante que quiere decir, que necesita ser escuchado y para lo que necesitamos encontrar juntos una solución.

Amar, a veces duele, pero podemos aprender a amar, y que ya no sea necesario el dolor.

Viki Morandeira

Coach Ontológico

 

Si estás en esta situación, el dolor es inevitable.

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Una vez que una crisis de pareja llega a tu vida, tu mente cambia. Parece increíble, que antes de que tu relación estuviera en serios problemas no fueras consciente de cuestiones que tras una crisis matrimonial son tan lógicas. Casi resulta absurdo no haberlo visto antes. Pero cuando tu pareja te pide tiempo, te dice que no sabe si te quiere, o directamente dice que se va de casa la situación es devastadora.

Te entiendo, se lo que estás viviendo, porque además de estar especializada en restaurar matrimonios que pasan por este tipo de crisis, yo misma la he vivido en mi propia piel hace 9 años y se lo doloroso que resulta todo, lo desesperante que es ver a tu esposo frío y distante. Se lo desesperante que es desear que reaccione, presionarlo para que apueste por la relación, pero solo lograr más frialdad y más lejanía. Al principio también cometí esos mismos errores, hasta que comencé a comprender que la situación no era como yo la veía, ni era como mi esposo me la estaba contando.

No tienes que resignarte a que todo acabe así, siendo dos extraños y con odio y rencor hacia tu pareja por lo que estás viviendo. Tienes derecho a querer apostar por un futuro juntos, incluso aunque amigos y familia te digan que lo dejes, que no te mereces que te trate así.

En principio, hay que saber que no te dirá: Luchemos por la relación. No puede hacerlo, porque en su mente se han creado una serie de disonancias cognitivas, que le dicen que tiene derecho a separarse.

En segundo lugar, es necesario asumir que tu esposo cree que no vas a cambiar. Si hemos actuado de una manera durante 20 años, ¿como vamos a cambiar? Pues la verdad es que resulta mucho más sencillo de lo que podemos imaginar. Cuando comprendemos que algo hace daño o está mal, lo cambiamos de inmediato. NO somos tontas!!! Ni mucho menos seres crueles que repetiríamos algo a sabiendas de que eso le hace daño a nuestros seres queridos, ¿verdad?

Pero no se convencerá de tus cambios dialogando, sino viéndolos, viviéndolos. Si están conviviendo juntos, es una oportunidad para poder MOSTRARLE que las personas SI CAMBIAN, y así lograr que dude. Porque una vez que se inicia esta crisis y creen que la solución para volver a ser felices es separarse, tu objetivo, mi objetivo con mis clientas, no es convencerle de que se quede, no es que te diga que te ama con locura, no es que te diga que se equivocó y que quiere luchar por el matrimonio, porque eso no va a ocurrir. Nos gustaría, nos haría felices, y aliviaría mucho nuestro dolor, pero eso no va a ocurrir por lo menos durante un tiempo. Lo que si podemos conseguir y es nuestra principal meta, es lograr que DUDE.

En nuestro trabajo juntas, podemos sembrar dudas, para que el mismo tome la decisión de darle una oportunidad nueva a la relación.

NO hay que convencerlo, rogándole, ni enfadándonos, ni haciéndole creer que nos van a perder, sino, lograr que dude. Sembrar una duda, en la que sienta, ¿y si me equivoco al separarme? ¿y si podíamos ser felices? ¿y si puedo volver a ser feliz con ella, sin romper mi matrimonio, sin que mis hijos sufran?

Esta duda tiene que ser tan grande, tan presente, que el empiece a prestarle atención a diario, alimentándola hasta que finalmente de el paso y comience a apostar por la relación.

El futuro no está escrito. Cuando mi esposo me pidió el divorcio, luego de 21 años y con tres hijos hermosos, quedé en shock. Yo era feliz , no podía creer lo que estaba sucediendo, lo que el me estaba haciendo. Y en busca de respuestas fui comprendiendo que yo tenía mucho más poder del que me imaginaba para escribir mi futuro. Si me quedaba llorando, tirada en la cama, lamentándome por lo que me estaba haciendo, ya lo había perdido.

En cambio, busqué aprender, comprender, mirar hacia adentro de mí misma, asumir mis errores, ser mejor persona, comprender en qué aspectos yo había sido difícil para mi esposo, busqué entender qué había detrás de sus quejas, de sus malas caras, para entender en qué aspectos no era feliz y cuál era mi parte de responsabilidad en esa infelicidad.

Si para ti vale la pena, entonces hazlo, no te rindas. Lo más importante es que puedas estar en paz con tu corazón, pase lo que pase. Porque incluso cuando con alguna clienta no conseguimos restaurar su matrimonio, incluso ahí, nuestro trabajo es muy efectivo porque el duelo se hace más llevadero y más corto, porque no pierden su autoestima, porque aprenden a comunicarse con asertividad, porque mejoran en empatía y en inteligencia emocional, y porque pueden llegar a la noche y dormir tranquilas, sabiendo que ellas han dado el 100%.

Esta crisis, que podemos decir que es una crisis de los 40, una crisis de la mitad de la vida, que afecta al matrimonio, no llega sola. En la gran mayoría de los casos llega con otro “síntoma”, una infidelidad. Por esto es tan desconcertante. ¿Cómo me puede estar haciendo esto a mi, con todo lo que yo le he querido? Es complejo entenderlo, pero sobre todo, muy doloroso vivirlo.

Tu esposo no buscó una infidelidad, Sino que se encontró en esa situación, de pronto, sin saber siquiera cómo la comenzó. En mi caso y en el de la gran mayoría de los casos con los que trabajo, la infidelidad se da con alguien del trabajo. NO están mal y empiezan a buscar un reemplazo para nosotras, no. Están “medio mal” y entablan una amistad en la que se crea confianza, se sienten identificados, o comparten algunos aspectos relevantes, se sienten escuchados, les ayuda a evadirse de la realidad. Y como escoba nueva siempre barre bien, al principio, sin apenas conocerse, esa persona ha sido idealizada. Al ver similitudes entre ambos, destacan las diferencias que tienen con nosotras, nos comparan, todo lo que hagamos o digamos comienza a molestarles, se ponen irritables, ariscos, agresivos, y en casa hay más conflictos de lo habitual, con lo  que empiezan a alimentar la idea de que nos llevamos mal.

La infidelidad, en este momento, cuando estamos en shock porque no saben si nos quieren o no saben lo que hacer con sus vidas, llega como otro nuevo golpe. Es la segunda ola del tsunami, que puede arrasarnos emocionalmente, tanto como la primera.

La infidelidad es un síntoma más de una persona que está en crisis personal, con su vida, con su propia vida, donde se cuestiona todo lo que  ha hecho y vivido, donde las situaciones en las que NO ha hecho lo que deseaba están teniendo mucho más peso que los momentos felices, donde si han tenido una gran distancia en lo sexual, en lo emocional, se imagina que es joven y no quiere verse como un anciano que ni tiene sexo ni disfruta de su vida. NO quiere verse como un matrimonio de ancianos, que solo están el uno junto al otro, sino que quiere sentirse vivo, sexualmente activo, viviendo situaciones atrevidas, porque en unos pocos años si cree que será muy viejo para todo esto.

El futuro no está escrito. Ahora, si la vida te ha enfrentado a esta crisis, hay dos caminos, aceptarlo, bajar los brazos y dejar que las cosas sucedan, o no aceptarlo, buscar ser parte de la solución y tratar de escribir tú, con tus decisiones y acciones, el futuro que deseas para ti. Eres libre. Es tu vida. Es tu decisión. En cualquier caso, los próximos meses no serán agradables, tanto si logras recuperar tu matrimonio , como si te separas, los próximos meses serán emocionalmente muy duros, no hay forma de evitarlo. Pero si hay forma de evitar el remordimiento de no haberlo intentado, de no haber hecho lo suficiente, y esa forma es haciéndolo.

Estoy a tu disposición si quieres que te guíe y te enseñe a ser parte de la solución. Podemos trabajar juntas. Para eso, puedes enviarme un mail, de forma privada, desde este formulario y comentamos la metodología de trabajo, tiempos, honorarios, etc.

 

Viki Morandeira

Coach Ontológico

http://www.vikimorandeira.com/metodologia-de-trabajo/

Consejos para lograr la felicidad en el matrimonio

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Por lo general, cuando estamos en pareja y felices, no buscamos consejos para lograr la felicidad en el matrimonio. Es obvio, bebemos, cuando tenemos sed, tomamos una medicina, cuando necesitamos curar alguna enfermedad, no cuando pensamos que todo va bien.

Así como a veces, nos obligamos a tomar agua, porque es sano y recomendable beber dos litros por día, sería bueno también poder ser previsores en cuanto a la felicidad en el matrimonio.

Se suele decir que uno valora las cosas cuando las pierde… ¿pero porqué no valorar nuestro matrimonio, a nuestra pareja, la felicidad que compartimos ahora mismo, cuando la tenemos? Porque somos ingenuos, porque creemos que el divorcio le ocurre a otros, a las parejas que se llevan mal, a quienes no se quieren, y nada más lejos de la realidad.

La mayoría de las parejas que llegan a verse al límite del divorcio podían llevarse bien y quererse mucho. ¿Entonces, porqué una persona que tiene un matrimonio donde es feliz puede llegar a pensar en la separación? Precisamente porque están cometiendo errores, ambos. Recordemos que en una pareja cada uno tiene un 50% de responsabilidad en lo que están viviendo. Ambos pueden interactuar de manera diferente.

Consejos para lograr la felicidad en el matrimonio

1.- Pase lo que pase jamás dejen de prestarse atención. 

A menudo la velocidad con la que vivimos, las múltiples actividades, obligaciones, ocupaciones, hacen que demos prioridad al trabajo, a la economía familiar, a las actividades de los hijos, a ir resolviendo problemas, a la familia extendida, a la casa y que dejemos en último lugar a la pareja. Es necesario y vital para conseguir una pareja feliz seguir alimentando la relación siempre, en todo momento, incluso cuando por determinadas circunstancias tenemos que prestar atención a otros temas.

Dos circunstancias habituales. El embarazo o la enfermedad de alguien en nuestra familia. Durante estas situaciones, podemos caer en el error de no prestar atención a nuestra pareja. De centrarnos en nuestra problemática, en lo que estamos viviendo, y olvidamos que el hombre necesita seguir sintiéndose importante para nosotras. Una caricia, una palabra amable, un piropo, ayudarle con aquello que nos pide, demostrarle que a pesar de que tengamos cosas importantes que atender, el sigue siendo muy importante para nosotras. Como mujeres, podemos tener cubiertas algunas necesidades de afecto, de contacto físico, de atención, por parte de amigas, familiares, de nuestros hijos, en cambio, el hombre, a menudo solo te tiene a ti para que le des la mano, le hagas un mimo o le prestes atención.

La infidelidad puede a menudo ser inexplicable. Sobre todo si nuestra pareja recurre a una relación extramatrimonial durante nuestro embarazo, o durante la propia enfermedad o la de alguien de nuestra familia. La infidelidad no puede justificarse por esto, aunque a veces es una explicación a algo que nos resulta incomprensible que nuestra pareja pueda “hacernos”.

Incluso en el ritmo de vida más acelerado, necesitamos encontrar tiempo para nosotros, como pareja, para salir, reír, divertirnos, sin pensar en problemas y simplemente hablar de temas que nada tengan que ver con la economía familiar, los niños o la casa.

Durante el embarazo, o si estás atendiendo a un familiar enfermo o dependiente, tu esposo es consciente de tu esfuerzo, de tu trabajo, te ve agotada. Pero eso no impide que tenga necesidad de tu atención, de tu mimo, de pasar un ratito acurrucado a tu lado siendo en ese momento la única persona para ti en el mundo. Esta necesidad de afecto en el hombre, muchas veces es autocensurada por ellos mismos. NO somos nosotras las que les decimos “no tengo tiempo para ti”, sino ellos quienes por vergüenza, por un exceso de prudencia, no nos dicen “oye, que me siento mal, me faltas tú, me faltan tus mimos”.

Esto desde luego que también aplica a ellos, a los hombres. Cuando una mujer siente que para ella nunca hay tiempo, la relación también se va deteriorando y puede llegar a su fin si no se pone remedio pronto.

Por eso, pase lo que pase, sea cual sea la situación, jamás olvides demostrarle que para ti es importante, que para ti es tu prioridad, que primero está tu amor por él/ella y luego todo lo demás.

En definitiva, uno no se separa porque se deje de querer, ni porque sean incompatibles, sino porque se han olvidado de demostrarle al otro CADA DíA, lo importantes y valiosos que los consideramos.

2.- No le juzgues, ni le critiques, ni menciones sus errores. 

A veces, este es uno de los puntos más complicados. ¿Cómo no decirle a tu esposo que está poniendo demasiada sal en la comida que está preparando? ¿Cómo no decirle a tu esposa que se está equivocando de calle al conducir? Pues no es tan complicado al final, solo tenemos que cerrar la boca y no decir nada.

Esta conducta errónea, en la que podemos incurrir ambos, la de señalar los errores, la de criticar algo cuando el otro no es perfecto, es uno de los peores malos hábitos que podemos tener y afectan negativamente a nuestras relaciones. Es imprescindible corregirlo. Nadie puede ser feliz si se siente constantemente criticado y juzgado. Las personas necesitamos un elogio, sentirnos valoradas.

Con el exceso de confianza, podemos caer en el grave error de decir las cosas sin pensar, sin valorar el daño que a la larga estaremos provocando. Si se ha equivocado, se dará cuenta, no hace falta que tú se lo hagas notar. Si algo le ha salido mal, no hace falta que se lo digas, se ha dado cuenta y está sufriendo por su error. Si algo no te gusta de tu pareja, antes de expresarlo, y causar una herida, piensa si es algo tan importante como para arriesgarte a que sienta tu crítica, piensa en todo lo que sí te gusta, que seguramente será mucho más.

Con esto no quiero decir que uno tenga que callar todo lo que le pueda molestar!!! Irnos a los extremos tampoco es la solución. Tan malo es criticar todo, como no decir absolutamente nada de lo que nos duele o molesta. Tan dañino para la relación puede ser tener una conducta pasiva, e ir acumulando lo que nos molesta en un vaso, gota a gota, como lo es tener una conducta demasiado reactiva, incluso puede que agresiva y “soltar” todo lo que sentimos sin pensar en la manera en que lo estamos diciendo.

Si lo que nos molesta es que haga algunas cosas de manera diferente a como las haríamos nosotras, entonces, ahí lo que vale la pena hacer es respetar que no todo tiene que hacerse a mi manera… y que si le corrijo, le critico, por no hacerlo perfecto o a mi manera, solo conseguiré que se sienta incómodo. Si puedo preguntar, por ejemplo, ¿quieres que te de un consejo? Te veo algo perdido, ¿quieres que te muestre como lo hago yo?

Y sobre todo, lo más importante, es no olvidarnos que la confianza, en las relaciones de pareja, puede “dar asco”, como se dice popularmente. Jamás tratemos a nuestra pareja como NO trataríamos a un desconocido, a un compañero de trabajo o a otro familiar más lejano…

Viki Morandeira

Coach Ontológico

Autora de los libros ¿Qué le pasa a mi esposo? , El arte de no amargarse el matrimonio, etc..

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Cuento: La Pareja Perfecta

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Sentados en la plaza del pueblo, dos viejos amigos conversan mientras observan a varias parejas sentadas en el césped.

-Entonces, ¿nunca pensaste en casarte? – preguntó el primero.

-Lo pensé, pero nunca llegué a casarme. – respondió el segundo. -Cuando era joven, me decidí a buscar a la mujer perfecta.

Tras esgrimir una leve mueca, el hombre continuó diciendo:

-Cuando fui a las costas, encontré a la mujer más bella que jamás había visto, pero no conocía de las cosas materiales de la vida ni era muy espiritual.  Cuando fui a lo más alto de la montaña, conocí a una mujer muy bonita y con un intenso interés por lo espiritual, pero no le daba importancia a las cosas materiales o a lo que ocurría en el mundo. Seguí andando y llegué a la ciudad, donde tropecé con una mujer muy linda y rica, pero no se preocupaba del aspecto espiritual. Seguí andando y al llegar a las praderas hallé a una mujer que tenía un gran mundo espiritual y apreciaba el mundo material, pero no era bonita. Seguí buscando y en uno de mis viajes tuve la oportunidad de cenar en la casa de una joven bonita, espiritual y conocedora de la realidad material, era la mujer perfecta.

Se produjo un breve silencio, que dejó escuchar el profundo suspiro de aquel hombre.

– ¿Y por qué no te casaste con ella? – preguntó el amigo.

-¡Ah, querido amigo mío! Lamentablemente ella también quería un hombre perfecto.

Muchas de las personas que nos hemos casado, luego del enamoramiento, esa etapa en la que nuestra pareja es perfecta, porque el cóctel de hormonas que inunda nuestro torrente sanguíneo nos deja “ciegos” a algunos aspectos del otro, llegamos a un punto en el que nos enfadamos porque nuestra pareja no es perfecta.

Si no cumple con lo que ha prometido, nos enfadamos.

Si no es justo el reparto de las tareas del hogar, nos enfadamos.

Si no quieren ir de viaje, nos enfadamos.

Si quieren ir mucho de viaje, nos enfadamos.

Si se la pasan limpiando, nos enfadamos.

Si no limpian tanto como nos gustaría, nos enfadamos.

Si se pasan la tarde con los niños haciendo las tareas, nos enfadamos.

Si no hacen las tareas con los niños, nos enfadamos.

Si para ahorrar no gastan en determinadas cosas, nos enfadamos.

Si por la familia, gastan en determinadas cosas, nos enfadamos.

Muchos, muchísimos de los conflictos que se dan en una relación de pareja tiene en su origen la “idealización” que hemos hecho de nuestra pareja, tanto de la persona, como de lo que consideramos que “debería” ser una relación.

El problema no es gastar más o gastar menos, no es limpiar más o limpiar menos, sino nuestra actitud ante determinadas situaciones que siempre se dan en una relación de pareja. El problema es ir acumulando enfados, o ir soltándolos sin ser conscientes de lo que esta actitud puede provocar en nuestra relación!!

Hablando en “términos generales”, hombres y mujeres tenemos actitudes diferentes. Por lo general, la mujer habla más, expresa más lo que no le gusta, y eso puede hacer que su pareja tenga la impresión de que no es feliz o de que todo le sienta mal. Y por lo general, el hombre calla, no expresa en el momento cuando algo no le agrada, y lo va acumulando, como gotas que van llenando un vaso. Obviamente, cada relación es diferente, porque cada persona es diferente, y lo que es “habitual” en una pareja, puede ser completamente al revés en otra. Estamos hablando de conductas, de malos hábitos que van dañando nuestras relaciones de pareja.

No, nunca seremos perfectos. Ni ellos, ni nosotras. Entonces, ¿para qué llevar una lista mental de todo lo que el otro no hace como yo esperaba que hiciera? ¿Para qué callar todo lo que no nos gusta, sin darle a la otra persona la posibilidad de conocernos mejor?  Nos olvidamos que somos diferentes, que precisamente esas diferencias son los motivos por los que nos hemos elegido y que no debemos aspirar a cambiar al otro, sino a conocerlo, respetarlo y aprender de nuestras diferencias.

NO existen personas perfectas, y por lo tanto, tampoco existen relaciones perfectas. Pero si existen personas que aprenden a conocerse, que aprenden a respetar las diferencias, que pueden dialogar incluso sobre temas en los que no están de acuerdo, sin querer convencer al otro de que tienen la razón. Me gusta decir que mi relación no es perfecta, sino que continuamente, día a día, la vamos perfeccionando, aprendiendo de nuestros errores, hablando sobre lo que a cada uno nos gusta o nos disgusta, sin tomarlo como algo personal.

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La “ilusión” de perfección del otro no es el único problema grave que amenaza la continuidad de nuestras relaciones. La rutina, centrar nuestra atención en el trabajo, la casa, los problemas o los niños,  sin darnos tiempo de calidad y sin hablarnos en los 5 lenguajes del amor, es una amenaza mayor. Ingenuamente creemos que nuestra relación será perfecta siempre, que nada puede amenazarnos porque nos amamos, que si cada vez nos encontramos menos en la intimidad  es normal, porque hay niños, que si cada vez nos damos menos tiempo para estar solos, como novios, es normal, porque ya no lo somos…  Y luego de meses de rutina, (o años) lejanía en lo emocional y en lo sexual, conflictos por tonterías…. puede llegar la crisis de los 40 y sacudir nuestra vida dejando nuestra realidad patas arriba…

Si analizamos las estadísticas de divorcios, podemos ver como la mayoría de las parejas que se separan llevaban más de 15 años juntas y tienen en torno a los 40 años. ¿Eran personas incompatibles, muy diferentes? ¿Se llevaban mal, no eran felices y el único camino era el divorcio? NO. NO puedo estar de acuerdo con eso, porque semana tras semana trabajo con personas que logran que sus matrimonios sigan adelante, a pesar de las crisis. Personas que desean aprender a conocer y comprender sus errores, para cambiar y mejorar. Personas que están dispuestas a aceptar que no son perfectas pero que pueden tener actitudes nuevas y renovar así su matrimonio.

Incluso cuando una sola de las partes quiere mejorar la relación, incluso cuando la otra parte cree que su problema es su pareja, podemos hacer cambios que le hagan dudar de su punto de vista y comprender que el problema no es la persona, sino los errores que ambos cometemos. Una relación tiene dos responsables, al 50%, y si uno buscar hacer su parte al 100%, estamos en el camino para tener una relación que se vaya perfeccionando día a día.

¿Trabajamos juntas?

Viki Morandeira

Coach Personal

Restaurando Matrimonios.

 

 

¿Has olvidado Amar?

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Uno de los pasos que damos en el proceso de recuperación de una relación en crisis de pareja es centrarnos en el amor. Cuando una mujer está trabajando conmigo para evitar que una crisis acabe con su matrimonio, parece obvio que ama a su pareja. ¿Pero su pareja se sentía amada? Para trabajar este aspecto de un matrimonio en crisis, tenemos un libro y un test que nos ayudan a enfocarnos en cómo amamos y en cómo se pudo sentir el otro con la falta o el exceso de amor. Una relación tiene dos personas y ambos somos responsables, en un 50%, de que nuestra relación funcione o caiga en la rutina y el desgaste. Pero a pesar de que no depende solo de una persona, si yo hago mi 50% a la perfección, al 100%, entonces mis cambios positivos generarán cambios constructivos en mi pareja. Con esta premisa trabajamos.

Los 5 lenguajes del amor, de Gary Chapman  llegó a mi gracias a una amiga, que al hablarle sobre nuestra crisis de pareja, me lo trajo un día. Más tarde supe que ella ya había pasado por una crisis en el matrimonio. ¿Por qué es útil para salvar saber cómo salvar un matrimonio leer este libro? Porque nos hace prestar atención a un aspecto de la relación que generalmente, en matrimonios de larga duración, es un aspecto que hemos descuidado.

Si mal no recuerdo, en el libro también se incluye un test. A mis clientas siempre se lo envío para que lo puedan realizar y así trabajamos este tema. El test de los 5 lenguajes del amor sirve para poner nuestra atención en un aspecto importante en las relaciones conyugales. Todos los lenguajes del amor son necesarios en una relación, incluso aquel en el que según el test nos pueda haber salido una baja puntuación. La combinación de los 5 lenguajes hace que uno sienta que es amado por la otra persona. Cuando nuestra pareja nos ama utilizando estos 5 lenguajes, nos sentimos amadas. Aunque podemos pensar que “amor” es algo que se siente, en realidad, el amor es algo que se hace, es algo que se acciona. Porque amar no es un sentimiento, sino una acción. Es un verbo.

En las relaciones de larga duración fallamos al conjugar el verbo amar por ingenuidad, por descuido, por que creemos que somos especiales y que aunque a nuestro alrededor la gente se divorcie, eso no nos pasará,  porque nosotros “nos queremos”, porque hemos puesto a nuestra relación y a nuestra pareja en un pedestal de perfección y ahí se ha quedado mientras nuestro tiempo lo ocupamos en trabajar, los niños y las obligaciones… Y pensando así, cometemos errores, dejamos de alimentar el amor, dejamos de accionar este verbo.

Las palabras de afirmación no dichas pesan en nuestra pareja. Y si a eso le sumamos que por lo general siempre es más habitual señalar los errores del otro que sus virtudes… aún estamos vaciando más el tanque del amor. Olvidamos decir gracias a la persona que más queremos y se lo decimos a desconocidos… Nuestro diálogo puede estar centrado en problemas y preocupaciones, en lugar de reforzar nuestra autoestima mutuamente con un: ¡Que bien lo haces, Gracias! . La gratitud es también una manera de afirmar a nuestra pareja. 

El contacto físico que al principio de la relación podía ser constante, diario, continuo, con la rutina, las peleas tontas, las obligaciones y el estrés se va limitando a un beso al despedirse y a unos encuentros sexuales que pueden ser cada vez más esporádicos. El cansancio se convierte en una justificación que vemos como obvia para no tener intimidad con nuestra pareja, sin darnos cuenta que eso no hace que la otra persona deje de necesitar o deje de desear ese momento de conexión íntima. Creemos que comprende que estamos agotadas, y si, puede comprenderlo. Pero cuando es algo diario, casi algo constante, la comprensión deja lugar a la frustración, a ese dolor intenso que produce el rechazo. Y esto puede darse en ambos sexos. Aunque se suelen contar chistes en los que a la esposa le duele la cabeza, también se da el caso contrario, quizás en menor proporción, pero existe.

El tiempo de calidad compartido, cuando ambos trabajamos y tenemos hijos, una casa, y estamos quemados porque adaptamos nuestra familia, nuestra pareja, al tiempo libre que nos dejan el trabajo y las obligaciones, ese tiempo, cada vez es más escaso y de menos calidad. La relación se va resintiendo cuando no hacemos tiempo para un paseo juntos o cuando no buscamos un hueco en nuestra agenda para simplemente dedicarnos tiempo de calidad el uno al otro. No hace falta viajar, ni nos sirve como justificación para no amar en este lenguaje, que no tengamos tiempo o dinero. Si ponemos como prioridad nuestra relación y no como  algo seguro, así siempre haremos tiempo y encontraremos la manera de alimentar el amor con tiempo de calidad.

Los actos de servicio, esos gestos de amor con los que le demostramos a nuestra pareja que nos gusta verle feliz, que nos gusta darle atenciones y mimos, los vamos perdiendo por dos motivos, falta de inteligencia emocional y no darle prioridad a seguir atendiendo con amor a la persona que amamos. Falta de inteligencia emocional, que genera discusiones, tensiones, interacciones que no son positivas en el día a día y que hacen que pensemos, si él no piensa en mi, ¿porque tengo yo que pensar en él y llevarle el desayuno a la cama? o yo trabajo igual que él, por qué tengo que cocinar yo siempre. o él nunca hace tal cosa por mi, porque voy a tener que ser yo siempre la que pone más en la relación? O cómo me he enfadado con el porque no ha hecho tal cosa, ahora no hago yo tal otra cosa por él. En lugar de dar más, comenzamos a dar menos y eso vacía el tanque del amor del otro.

Los regalos, incluso aunque la gran mayoría de las personas tienen una puntuación baja en este apartado del test, por lo general también es importante este lenguaje del amor. Si en 20 años juntos o en los últimos años, no hemos tenido detalles, presentes, regalos en fechas especiales, y de pronto en un momento de crisis personal, se encuentran con una persona que es detallista en los regalos, que los escoge y acierta, que se toma el tiempo y el trabajo de comprar algo especial, entonces comienzan a pensar que NUNCA le hemos comprado nada, aunque le hayamos comprado millones de cosas a lo largo de la vida compartida!!!

Este test sirve para conocer nuestro lenguaje del amor y para saber en qué momentos hemos podido reaccionar mal porque nos faltaban gestos de amor de parte de nuestro esposo. Y también nos sirve para analizar en qué momentos nosotras no hemos llenado el tanque de amor de nuestra pareja y cuál ha sido el lenguaje que menos hemos “hablado”, que más hemos podido descuidar.

También es importante tener en cuenta que SOMOS DIFERENTES, que las personas no sentimos igual en iguales situaciones. Para una persona puede no ser tan doloroso que haya menos tiempo de calidad o menos contacto físico que el que le gustaría, pero para la otra persona puede ser demoledor, más si está en una situación de crisis de la mitad de la vida.

Para recuperar una relación que se ha visto afectada por una crisis y donde el tanque del amor ha podido estar bajo mínimos, tenemos que tener en cuenta siempre que si hemos actuado en los últimos años de una manera, a nuestra pareja le costará creer que podemos cambiar  y a pesar de comprender y hacer los cambios necesarios para mejorar la relación de pareja, a nosotras nos costará que vea que hemos cambiado. Pero que cueste no significa que no sea posible. Es perfectamente posible, requiere comprender bien lo que ocurre, además de tiempo y paciencia.

Viki Morandeira

Coach Ontológico

Reconstruyendo parejas

Con el amor no basta

Algo que no solemos tener en cuenta, cuando estamos felizmente en pareja, es que con el amor no basta para mantener unida una pareja. Una crisis puede desatarse delante de nuestros ojos sin que siquiera hubiéramos anticipado que nos podía suceder.

Ingenuamente, creemos que porque nos amamos, nada puede separarnos. Y tristemente, la realidad es otra. En España, por ejemplo, más de 100.000 parejas que estaban felizmente casadas, se divorcian cada año. ¿Se habían dejado de amar? ¿Por qué se separa una pareja? ¿Porqué si yo creo que le amo y que él me debería amar, estamos en una crisis de pareja?

Uno de los puntos que hay que tener en cuenta. Aunque yo crea que es posible recuperar el matrimonio, que nuestros conflictos eran por tonterías, que no es tanto como para divorciarnos, nuestra pareja puede tener resistencia al cambio. Está claro que si hemos entrado en crisis, aunque no seamos la persona que expresa que ya no siente lo que debería sentir, algo hay que hacer. Y esos cambios serán los que puedan dar lugar a una relación nueva.

Esto es algo que compruebo con gran satisfacción cuando recibo mails de antiguas clientas, como el siguiente mensaje que he recibido hoy.

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Cuando deseamos recuperar nuestra relación, no siempre nuestro esposo estará dispuesto a ir a terapia de pareja. Pero incluso aunque no lo haga, si tú te decides a aprender cuáles han sido los problemas que han desgastado la relación y haces cambios constructivos,  eso llevará a tu pareja a hacer cambios positivos.

El camino para recuperar una relación de pareja requiere tener comprensión, paciencia, una correcta actitud y esperanzas.  En unos meses, lo que hoy te está doliendo tanto y te hace ver tu futuro negro, al borde del abismo, en un tiempo puede haber quedado atrás y puedes agradecer que esta crisis haya “sacudido” tu vida porque gracias a ello han logrado una relación mejor. Este es mi trabajo. Lograr acompañar a cada mujer con la que trabajo en el camino hacia una pareja mejor, ayudándole a comprender, a actuar con paciencia, a hacer los cambios con una actitud correcta y a no perder las esperanzas.

Es posible que tu pareja tenga resistencia a creer que la relación puede mejorarse. Lo más habitual es que crea que “las personas no cambian”, que si hemos sido de una manera durante años, no hay manera de que cambiemos.  La resistencia de nuestra pareja a creer que podemos recuperar la relación y volver a ser felices puede dividirse en 4 tipos de argumentos. Incluso nosotras mismas podemos identificarnos en estos argumentos pesimistas, incrédulas ante la posibilidad de VOLVER a ser QUIENES ERAMOS.

Argumentos derrotistas

  • Nada de lo que hagamos puede hacer que nuestra relación mejore.
  • Mi pareja no va a cambiar.
  • Mi pareja no quiere colaborar, y sola/o no puedo hacer nada.
  • Ya he sufrido demasiado, no tengo fuerzas para seguir intentándolo.
  • No  creo ser capaz de cambiar.
  • Hasta ahora no hemos podido lograrlo, ¿como vamos a poder mejorar nuestra relación?

Argumentos con auto justificación

  •  ¿Como no comportarme así luego de lo que me ha hecho?
  •  

    Es normal reaccionar como yo he reaccionado en esta situación.

  • Me está haciendo tanto daño, que se merece sufrir.

Argumentos Si tu no..yo tampoco

  • Yo siempre he sido quien ha puesto más en la relación, ahora le toca a él/ella.
  • Mientras el/ella no de el primer paso, yo no daré ninguno.
  • No es justo. ¿Porqué yo debería hacer todo el trabajo?
  • En el pasado me ha hecho mucho daño, ahora le toca a ella/el pasar por lo que yo he pasado.
  • ¿Y si mi pareja no se compromete igual que yo a salvar el matrimonio?

Argumentos el problema lo tienes tú

  • Yo no soy el problema en la relación, el problema es la conducta de mi pareja.
  • A mi no me pasa nada, yo soy feliz, si el/ella es infeliz, será quien tiene que hacer cambios
  • Mi pareja no sabe perdonar, solo tiene odio y rencor y ese es nuestro problema.
  • ¿Qué hacemos cuando comprendemos que estamos en plena crisis y que incluso con todo el amor que tenemos por nuestra pareja, no basta para mantener la relación a flote?

Dejar de tener miedo a intentarlo. Dejar de argumentar con opiniones derrotistas, darle una opción a la esperanza, implicarnos, al 100%, en lograr aprender y hacer cambios constructivos en la relación. Gran cantidad de conductas, habituales, del día a día, pueden ahora ser los argumentos de nuestra pareja para afirmar que no tiene sentido seguir juntos.

Cuando mi esposo me pidió el divorcio, hace 9 años, no estaba dispuesta a aceptar que la relación hermosa que habíamos tenido durante 21 años se acabara así, sin más, odiándonos para siempre, cuando nos habíamos prometido amor por siempre. Aunque su decisión parecía firme, aunque tenía argumentos derrotistas para no apostar por nosotros, aunque no pusiera nada de su parte, yo estaba en mi derecho de hacer todo lo que estuviera en mi mano para salvar nuestra familia. Y fue difícil, doloroso, muchos días quise tirar la toalla, pero volvía a levantarme.. hasta que finalmente sucedió. Nueve años después puedo decirte que los dos nos alegramos de que yo no me hubiera rendido.

Si estás pasando por una crisis de pareja, si tu esposo está en una relación de infidelidad, en torno a la mitad de la vida, en una crisis de los 40, si realmente quieres salvar tu familia, podemos luchar juntas.

Muchas otras personas, muchas otras parejas, antes que la tuya, hemos pasado por crisis. Casi siempre nos enteramos cuando una pareja amiga se divorcia, porque es evidente, pero crisis hay en todas las parejas, que acaben en divorcio o no, muchas veces está en nuestra mano. El futuro no está escrito. Podemos trabajar juntas para que en tu futuro acabe diciendo..Y fuero felices por siempre.

30 años (1)

Viki Morandeira

Coach Ontológico

Guiándote hacia la recuperación y mejora de tu pareja

La principal regla de oro para vivir en pareja

como evitar el divorcio

Convivir, o lo que es lo mismo, vivir con, no siempre es una maravilla. Somos dos personas diferentes, que pensamos diferente, con gustos y necesidades distintas, con vivencias y educación, familia, virtudes y defectos que muchas veces no se parecen en nada. El amor encaja esas dos piezas del puzzle para formar una pareja y dar lugar a una familia.

Pero el amor solo no puede hacer que esas dos personas vivan con el otro sin ningún tipo de conflicto. Los conflictos en la pareja muchas veces pueden ser discusiones tontas, mal entendidos, situaciones que sin querer se van acumulando y desgastan ese amor.

Si queremos que este amor nos dure para toda la vida, ¿cómo lo blindamos ante el divorcio? Una de las claves más importantes que describe el doctor John M. Gottman en su libro 7 reglas de oro para vivir en pareja es la siguiente:

Tener cinco interacciones positivas por cada interacción negativa.

En su trabajo con parejas, a quienes ha seguido, en una investigación científica, pudo determinar que las parejas que continuaban juntas eran aquellas que por cada interacción negativa tenían cinco interacciones positivas.

En la vida diaria, al convivir en pareja, no estamos exentos de enfrentarnos a circunstancias en las que podamos cometer errores por falta de inteligencia emocional, enfadarnos, permitir que el estrés domine nuestra manera de relacionarnos y nos hagamos daño sin quererlo.

Si bien, esta relación 5 por 1, es algo que podríamos seguir con bastante facilidad, en la práctica puede ser algo complejo de conseguir. Desde mi punto de vista, habría que tener en cuenta también otras cuestiones.

Esa interacción negativa sería adecuado analizarla, reflexionar sobre los motivos de ese conflicto, comprender qué ha sucedido, darnos tiempo para ponernos en el lugar de nuestra pareja y ver la situación desde su punto de vista, llegar a determinar cuál ha sido la raíz de ese conflicto, para que en el futuro no vuelva a producirse.

Tampoco sería apropiado, por ejemplo, que nuestra pareja esté enfadada, y como sabemos que hemos tenido una interacción negativa, entonces, acercarnos a ofrecerle atenciones, mimos, sin tener en cuenta que quizás en ese momento, desde ese enfado, en lugar de recibir bien nuestros intentos de interacción positiva, al final, podría ocurrir que sintiera que le queremos “comprar” o “cambiar su enfado”, pero no lo habremos resuelto.

Piensa, por ejemplo, en el día de hoy. ¿Cómo le has demostrado a tu pareja que es para tí una persona especial, tanto como para elegir vivir la vida juntos? ¿Le has dicho te quiero, o me gusta cómo haces esto?

¿Cómo han sido tus conversaciones hoy? ¿Han discutido? ¿Has pedido disculpas si has levantado la voz o te ha faltado la paciencia? Si, posiblemente tu pareja haya cometido errores, o también haya levantado la voz…. ¿pero que alguien mate nos da derecho a nosotros a matar? A menudo, en el calor de la discusión, no tomamos consciencia de que de nuestros actos, de nuestras respuestas, las únicas personas responsables somos nosotros. Que la otra persona grite, ni me da derecho a mi a hacerlo, ni me exime de pedir disculpas si lo he hecho.  A esto me refiero cuando digo que esta relación de 5 por 1 no es algo que seguir de cualquier manera. Es una receta que funciona, si, pero con ciertas pautas concretas. Una medicina puede curar, ser eficaz, pero sin seguir la prescripción del médico quizás no la estaremos tomando adecuadamente y no conseguiremos los resultados óptimos.

Hoy, ¿cuántas interacciones positivas has tenido con tu pareja? ¿Y negativas? ¿Cumples con la relación 5 a 1, que te evitaría enfrentarte a una crisis de pareja con posible divorcio?

¿Qué interacciones positivas te falta añadir en tu día a día?

Si has dicho una crítica, ten en cuenta que no se soluciona con un elogio, con cualquier elogio. En España, se suele llamar a esto “hacer la pelota”. Si tras una crítica, te dedicas a decir cosas buenas a tu pareja, sin mucho sentido, tendrá la sensación de que le estás haciendo la pelota y no será efectivo. Si criticas, discúlpate. Y solo después, busca la interacción positiva. Recuerda que el refuerzo positivo, elogiar a tu pareja, o mostrar gratitud son efectivas, también si sabes cómo dar de la mejor manera estos dos pasos.

Enamorarnos puede ser fácil, a fin de cuentas estamos preparados genéticamente para buscar pareja, para tener descendencia, y la atracción sexual está en todas las especias animales. Amar va mucho más allá del enamoramiento, va mucho más allá de ese cóctel químico que se da al principio de la relación y es una tarea para la que no estamos preparados.

Afortunadamente, podemos aprender a amar, a ser felices en ese diario con-vivir junto a la persona que hemos elegido para formar una pareja. Si lo estás pasando mal, si no eres plenamente feliz en tu relación de pareja, no tires la toalla, todavía hay mucho que puedes hacer, todavía hay mucho que aprender.

Si han ido acumulando discusiones, pequeños conflictos que dejan heridas, es necesario asumir que podemos sanar esas heridas, procurar comprender cómo fue la situación, perdonar y disculparnos por nuestros actos, poner por encima el amor y no el orgullo, porque es la única manera de ser felices en pareja.

Muchas veces, en la pareja, podemos discutir, y sin haber solucionado ese conflicto, nos permitimos tener intimidad, buscamos el sexo para comprobar que la relación sigue viva, para calmar el estrés, para sentir el amor de nuestra pareja. Así, quizás, erróneamente, vamos “solucionando” los problemas pero esto no es muy diferente a barrer y meter la basura bajo la alfombra. Tarde o temprano, se acumulará tanta que será inevitable que salga a la luz, toda junta, quizás en medio de la crisis de los 40 de alguno de los dos.

Cuando estamos en pareja esperamos amor, respeto, aceptación, admiración, valoración y si no lo recibimos, esto genera confusión, rabia, tristeza, resentimiento, MIEDO. Y podemos buscar hablar o recurrir al sexo para así pretender solucionar los problemas… pero en lugar de ir mejor, las cosas pueden cada vez parecer peores.

No sigas por ese camino sin buscar aprender, no más noches sin dormir juntos o durmiendo cada uno en una punta de la cama. Hay mucho que puedes hacer y en muy poco tiempo, para evitar que tu matrimonio sea uno más de los que quizás tras el verano, engrose la lista de divorcios, que año tras año, aumenta en septiembre.

¿Sabes porqué? Porque en vacaciones podemos interactuar más, pasamos más tiempo juntos y sin cumplir esta regla de 5 interacciones positivas por cada interacción negativa, y sin comprender perfectamente cómo “suministrar” las dosis adecuadas y en qué momento, tenemos muchísimas probabilidades de repetir malos hábitos, de cometer errores, de caer en discusiones agotadoras que no van a ningún lado. Amar no duele. Amar es maravilloso. NO saber cómo relacionarnos desde el amor es lo que duele.

Viki Morandeira

Coach Ontológico

Coach online para mejorar la pareja. Escribe un mail privado desde este formulario, podemos trabajar juntas.

 

 

 

Mi relación se acaba, ¿qué hago?

como perdonar y olvidar la infidelidadPara quien ha escuchado las palabras separación, te quiero pero no te amo, somos muy diferentes, necesito tiempo para pensar… es necesario asumir que se vienen tiempos duros. Mi relación se acaba, que hago para evitar el divorcio, le amo, no quiero que mi matrimonio termine… es la reacción habitual. Pero el dolor, el desconcierto son tales, que damos manotazos de ciegos, o nos quedamos en una especie de parálisis, provocada por el miedo.

Si tú estás ahora en una situación de crisis matrimonial, si tu pareja tiene entre 35 y 50 años, si han empezado a discutir más de la cuenta, si has descubierto o te ha confesado una infidelidad, lo siento muchísimo. Ahora, el dolor será inevitable, salvo que seas de piedra…. Lo que no puedes permitirte es perder tiempo, dejar que las cosas se solucionen solas, o rendirte sin haber luchado por recuperar a tu pareja.

La felicidad es la coherencia entre lo que sientes, lo que piensas y lo que haces. Así resumía Gandhi el concepto de felicidad. ¿Y qué tiene que ver la felicidad con el momento más triste y desgarrador de mi vida, te preguntarás? Quizás ahora, mientras tu matrimonio está en crisis, difícilmente puedas experimentar felicidad. Pero en el futuro, si ahora HACES lo que sientes y piensas, te aseguro que podrás tener paz y recuperar la felicidad, pase lo que pase.

Ante una situación de crisis de pareja, cuando estás llena de dolor y desconcierto, quizás hablas con tu madre, con tus hermanos, cuñados, con amigas, compañeros de trabajo… y cada uno tendrá una opinión sobre tu situación. Muchos, por ayudarte, te dirán: Déjalo, no te mereces que te trate así.  ¿Es eso lo que tú realmente quieres? Recuerda que la felicidad está en hacer lo que sientes que tienes que hacer, está en hacer lo que TU piensas que tienes que hacer. Lo que opinen los demás no te dará felicidad. Quizás rendirte haga que por un momento dejes de sufrir… ¿y luego?

caratula libro mas pequeñaSi no has luchado, si no has hecho TODO lo posible e imposible para entender qué le pasa a tu esposo, para comprender cómo evitar llegar al divorcio, si no has hecho todo para recuperar a tu pareja y mantener tu relación, es posible que en el futuro pienses: ¿Y si lo hubiera intentado un poco más? ¿y si hubiera hecho esto o aquello? La manera de tener la conciencia tranquila, de poder tener felicidad, incluso si finalmente te separas, es LUCHAR, HACER LO QUE TE PIDE TU CORAZÓN, hacer lo que piensas que puede funcionar, lo que sientes que aún puedes hacer para seguir siendo una pareja.

En el mundo entero, millones de parejas se enfrentan a crisis durante la “vida” de la relación. Un gran porcentaje acaban separándose. Pero otro porcentaje, pueden sacar algo bueno de esa crisis y construir un matrimonio feliz, más sólido y maduro.  Cuando hace casi una década me encontré en esta situación, leí que la infidelidad se superaba en un 35%. Si había 1.000.000 de parejas que tenían que pasar por una infidelidad, eso suponía que 350.000 conseguían seguir juntos tras una infidelidad. Era una gran cantidad de parejas. Creí en las posibilidades, pensé y sentí que era posible, e hice hasta lo imposible para lograrlo. Y así fue. Pero soy realista, no en todas las crisis en las que proporciono asesoramiento logramos evitar una separación… No siempre lo conseguimos y puedo asegurarte que me duele como si yo misma estuviera en el lugar de mi clienta.

Puedo entender perfectamente el dolor y la desolación cuando una de mis clientas se separa, porque AMO como ella ama. Porque me pongo en su piel y soy consciente que si yo estuviera en su lugar, tendría los mismos sentimientos. ¿Cómo no sentirse desoladas, hundidas cuando estamos aún convencidas de que podríamos seguir juntos, incluso cuando nuestro esposo se ha ido de casa y tiene otra persona? Yo jamás diría a una persona, deja de luchar, si todavía su corazón le pide que lo intente.

Se que a mi me costaría rendirme, ¡¡¡que lucharía como tú!!! Por eso entiendo perfectamente cuando una de mis clientas se resiste a darse por vencida. Me duele su dolor, como si yo misma estuviera ahí, en su lugar, es imposible evitar que las lágrimas te empañen los ojos cuando sabes, porque lo has vivido de muy cerca, el dolor que está pasando otra persona.

Cuando han dejado de convivir, cuando queremos que vuelva, ¿qué no podemos hacer?

Lo que no es decisión nuestra. Lo que nosotras no podemos hacer, porque está fuera de nuestra zona de influencia.

Si llueve, por ejemplo, por mucho que bailemos la danza de la lluvia… no va a parar de llover, ¿verdad? Así que nos tocará aceptar la lluvia, ponernos las botas de agua, elegir un lindo paraguas y salir a la calle, a seguir con lo que estábamos haciendo, porque que llueva o no llueva, es algo que no está en nuestra zona de influencia.

NO nos quedamos en la puerta de casa protestando porque llueve, protestando porque nosotras no queríamos que lloviera, no nos quedamos ahí, protestando porque ahora tenemos que ir a buscar el paraguas, las botas, cambiar los planes…. ¿verdad?

En la vida hay momentos en los que nos toca aceptar que no todo es posible. Hay momentos en los que nos toca sembrar… con amor poner unas semillas en la tierra…. con esperanza abrir el surco, volverlo a tapar, para que esa semilla tenga una oportunidad… con fe …. pero una vez que la semilla está ahí, en la tierra, ya no tenemos todo el control de lo que pueda pasar. La tierra puede ser estéril, puede no dar vida a esa semilla…

esto si es mi responsabilidad zona influencia

ACEPTAR QUE HOY están separados, no es cerrar toda posibilidad a que haya una recuperación de la relación. Incluso tras una separación, que queremos revertir, es necesario vivir, poder sonreír, por ti, por tu vida, por tus hijos… Si pasado un tiempo, tu esposo regresa, genial, pero si no regresa, no habrás entregado tu vida, tu juventud, tu tiempo en este mundo por los errores que el cometió. La vida es demasiado corta y demasiado hermosa para desperdiciarla. NO sabemos lo que ocurrirá en el futuro. ¿Y si en el futuro hay para ti un amor aún más grande? ¿Vas a arriesgarte a no vivirlo?

Estar bien, comenzar a estar bien, POR TI, es necesario. Y no significa que te rindas. ¡NO significa que te des por vencida! Paso a paso y día a día es necesario encontrar motivos para seguir adelante, porque los tienes.

 

Si tu corazón te pide que sigas luchando, si sientes que aún queda algo por hacer, aquí me tienes.

Viki Morandeira

Coach Ontológico

Crisis de Pareja

Como actuar cuando tu pareja te pide tiempo

crisis de los 40 en el hombre

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Una crisis de pareja es una de las experiencias vitales más desagradables, dolorosas y desestabilizantes que podemos vivir. En muchas ocasiones, una de las partes es quien ha entrado en crisis y de pronto, sin que la otra parte se lo imagine, le dice que ya no le quiere como antes, que le quiere, pero no le ama. Muchas de las mujeres con las que trabajo, en su primer mail, me contactan diciendo: me ha pedido tiempo. Esto fue precisamente lo que me sucedió a mí. ¿Tiempo para qué? ¿Para qué dice que necesita tiempo para pensar?

¿Qué tiene que pensar mi esposo?

En el primer momento, aún en shock, resulta muy difícil entender lo que está sucediendo.

Como actuar cuando tu pareja te pide tiempo.

Se que es muy duro estar en crisis en la pareja, todo nuestro mundo se tambalea, he estado en esa situación y es una de las situaciones más compleja que nos toca enfrentar en la vida.

En el primer momento es muy difícil saber cómo reaccionaremos. No será una situación agradable.

  • No intentes convencerle de que se equivoca. No te escuchará. Lleva mucho tiempo dándole vueltas a la cabeza para tener el valor de decir algo tan difícil. No va retractarse porque tú le digas que es un error.
  • No le preguntes porqué, posiblemente lo que te diga no serán los motivos reales por los que te ha pedido tiempo.
  • Respira, evita que tu ansiedad controle la situación. Ante un tsunami como este, es muy fácil perder los nervios, pero fuera de control no vas a conseguir nada. Respira.
  • El tiempo solo no sirve. ¿De qué vale tener tiempo si solo se alimenta la idea de la separación día tras día? Es por eso que quedarte esperando a que pase el tiempo no hará que tu matrimonio siga en pie. Es necesario actuar, comenzar cuanto antes.
  • Pide ayuda profesional. En general, durante la crisis de los cuarenta en el hombre, si existe infidelidad, lo más probable es que tu esposo no quiera acudir a terapia. Pero eso no significa que tú tengas que enfrentar sola esta situación.
  • Empieza a hacerte las preguntas correctas. Tras el shock, las preguntas que te haces pueden no ser las más adecuadas. Todas las que te hagan sentir víctima de la situación, víctima de tu esposo, no son las que te ayudarán a resolver esta situación positivamente. Intenta preguntarte en qué medida las quejas y críticas de tu esposo pueden tener algo de verdad.
  • No discutas por tonterías. En este momento, lo más probable es que tu esposo diga a todo que no. Casi por sistema se opondrá a todo lo que tú digas. Es su manera de llevar el control de la situación. Discutir no hará que tú recuperes el control, sino que la relación se desgaste más y más. Nada es ahora tan importante como para acabar en un conflicto con tu pareja.
  • Ten paciencia, mucha paciencia. Recuerda que tener paciencia no va de “esperar”, sino de la actitud que tienes mientras esperas que llegue el momento en el que tras haber dado todos los pasos necesarios, logres resolver esta crisis de pareja con tu esposo.
  • No escuches los consejos de todos. Si acudes a desahogar tu dolor, con amigas, familiares, muchas veces sus consejos no serán los mejores. La gran mayoría, si hay una infidelidad, te dirán: Déjalo, no te mereces que te trate así.  En este momento se está gestando tu futuro y no el de ellos. Agradece su amor y preocupación por ti, pero haz lo que te pide tu corazón.

A raíz de mi propia crisis de pareja, tras 21 años juntos, luego de todo lo aprendido tras superarla y de lograr reconstruir la relación, haciendo que sea ahora incluso mucho mejor que antes, fue cuando decidí formarme en coaching ontológico, inteligencia emocional y PNL, para enfocar mi vida a que otras parejas que están pasando por la amenaza del divorcio durante una crisis de pareja puedan tener lo mismo que nosotros tenemos ahora, una relación mucho más sólida, madura, llena de amor y respeto.

Fue necesario aprender, cambiar la perspectiva con la que enfocaba las situaciones y lograr comunicarme mejor con mi esposo para que el también pudiera hacer el mismo camino de crecimiento personal.

 

Cuando nosotros estábamos en crisis, leí que las parejas superaban la infidelidad en un 35%, y decidí que nosotros estaríamos entre esas 35 de cada 100 parejas que lo lograban. ¿Por qué no íbamos a poder estar entre los que tenían éxito si había quien lo tenía? Mi abuela siempre decía que si otros podían lograrlo, ella también podía. Esa fue mi actitud, aun teniendo en cuenta que había probabilidades de que no lo consiguiera, aun así elegí tener fe y hacer TODO lo que estuviera en mi mano para lograrlo.

Dicen que nuestra vida está regida por el principio del 90/10.

Un 10% es lo que nos sucede. Y el 90% restante es lo que hacemos con lo que nos ha sucedido.

Podemos rendirnos, podemos luchar, podemos luchar y rendirnos antes de tiempo, podemos buscar comprender y crecer, podemos pedir ayuda, podemos intentarlo solos… cada día tomamos decisiones y hacemos elecciones sobre ese 10% que está fuera de nuestro control.

Cuando mi matrimonio estuvo al borde del divorcio pude haberme rendido. Pude ver a mi esposo como el culpable de mi dolor y sentirme víctima de un mal hombre, pero yo lo conocía!! Llevaba 21 años a su lado y jamás había sido la persona que en ese momento tenía delante mío, fría, distante, hasta desalmada… Por eso no pude rendirme, porque algo no estaba bien, porque aquello no era que mi esposo me había dejado de amar y listo… No era que se hubiera enamorado de otra persona y listo… Había detrás algo que si podía descubrirlo, haría que encontrara la solución y evitaría el divorcio. Desde el primer momento puedes asumir tu responsabilidad, tomar las riendas y buscar las preguntas adecuadas. Podemos hacerlo juntas.

El futuro no está escrito. Lo sucedido hasta ahora es solo tu 10%, tu futuro depende de lo que hagas a partir de ahora. Se tú la protagonista de ese 90%. Elige ser parte de la solución y no parte del problema.

Te escucho. Escríbeme un mail privado desde el formulario que encontraras a continuación. Podemos trabajar juntas.

Viki Morandeira

Coach Personal

 

Mi pareja me miente y oculta tonterías

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En una relación de pareja sana la mentira es algo que “no debería” existir. Al trabajar con mujeres cuyos esposos están en crisis, es muy habitual que me comenten esto con frases como: me miente y me lo niega, mi pareja me oculta cosas….   Cuando analizan esta situación, la hacen desde “ellas” y a menudo, juzgan la situación y deciden que su esposo es un mentiroso.

Se analiza la situación desde ese punto de vista, con la premisa de que “no deberían” mentir. Pero para poder resolver esta circunstancia, necesitamos analizarla desde otro punto de vista. En lugar de preguntarnos, ¿porqué me miente mi esposo a mi?, sería más apropiado preguntarnos, ¿qué le lleva a él a no ser sincero con esto, porqué él no se siente cómodo como para decir lo que de verdad hace?

Para que tu pareja deje de mentir es necesario entender el porqué de la situación.

 

En es un relato del Dr. Arun Gandhi, nieto de Mahatma Gandhi y fundador del instituto M.K. Gandhi para la Vida Sin Violencia, podrás reflexionar sobre ello. En una conferencia que tuvo lugar en la Universidad de Puerto Rico, compartió la siguiente historia, refiriéndose a la mentira en una relación hijo-padre, pero que nos sirve perfectamente para comprender si quieres tener respuesta para tu pregunta: ¿por que mi esposo me miente?

LA MENTIRA DESCUBIERTA

Yo tenía 16 años y estaba viviendo con mis padres en el instituto que mi abuelo había fundado en las afueras, a 18 millas de la ciudad de Durban, en Sudáfrica, en medio de plantaciones de azúcar. Estábamos bien al interior del país y no teníamos vecinos, así que a mis dos hermanas y a mí, siempre nos entusiasmaba el poder ir a la ciudad a visitar amigos o ir al cine. Un día mi padre me pidió que le llevara a la ciudad para asistir una conferencia que duraba el día entero y yo aproveché esa oportunidad.

Como iba a la ciudad mi madre me dio una lista de cosas del supermercado que necesitaba y como iba a pasar todo el día en la ciudad, mi padre me pidió que me hiciera cargo de algunas cosas pendientes, como llevar el auto al taller.

Cuando me despedí de mi padre él me dijo:

– Nos vemos aquí a las 5 pm. y volvemos a la casa juntos. Después de completar muy rápidamente todos los encargos, me fui hasta el cine más cercano. Me concentré tanto en la película, una sesión doble de John Wayne, que me olvidé del tiempo.

Eran las 5:30 p. m. cuando me acordé. Corrí al taller, conseguí el auto y me apuré hasta donde mi padre me estaba esperando. Eran casi las 6 p. m.

Él me preguntó con ansiedad:

– ¿Por qué llegas tarde?

Me sentía mal por eso y no le podía decir que estaba viendo una película de John Wayne; entonces le dije que el auto no estaba listo y tuve que esperar…esto lo dije sin saber que mi padre ya había llamado al taller.

Cuando se dio cuenta que había mentido, me dijo:

– Algo no anda bien en la manera como te he criado puesto que no te he dado la confianza de decirme la verdad. Voy a reflexionar que es lo que hice mal contigo. Voy a caminar las 18 millas a la casa y a pensar sobre esto.

Así que vestido con su traje y sus zapatos elegantes, empezó a caminar hasta la casa por caminos que no estaban ni pavimentados ni alumbrados. No lo podía dejar solo… así que yo manejé 5 horas y media detrás de el… viendo a mi padre sufrir la agonía de una mentira estúpida que yo había dicho.

Decidí desde ahí que nunca más iba a mentir.

Muchas veces me acuerdo de este episodio y pienso… Si me hubiese castigado de la manera como nosotros castigamos a nuestros hijos… ¿hubiese aprendido la lección?. ¡No lo creo!…

Hubiese sufrido el castigo y hubiese seguido haciendo lo mismo... Pero esta acción de no violencia fue tan fuerte que la tengo impresa en la memoria como si fuera ayer…

¡Éste es el poder de la vida sin violencia!.

Aunque este es un relato donde se da una mentira de un hijo a un padre, nos sirve perfectamente para comprender que el motivo de la mentira en una relación de pareja es el mismo. El miedo al castigo, la falta de confianza suficiente como para decir la verdad sin miedo a las represalias, el miedo a fallar al otro o recibir su desaprobación.

¿Qué “tonterías” son las que te oculta tu pareja?

¿Cuáles son esas “mentiras” que te cuenta, ocultando algo que ha hecho o ha comprado?

Tu pareja no te miente porque sea una persona mentirosa, si oculta cosas, si miente, tu tienes un 50% de responsabilidad en la situación. Un 50% es el miedo de tu pareja, que no le permite ser sincero, que lo paraliza y hace que se sienta más cómodo contando una mentira que diciendo la verdad. Y el otro 50% en la mentira de tu pareja es tu responsabilidad. ¿Qué estás haciendo de manera incorrecta para que se esté dando esta situación? ¿Qué puedes hacer tú mejor, qué necesitas cambiar, para que tu esposo no necesite mentir? Pregúntate:

¿Soy una persona cercana, con quien se puede hablar? ¿Si mi esposo no puede hablar conmigo, qué necesito cambiar para asumir la responsabilidad de mi 50% y crear un clima de confianza y seguridad en el que mi esposo pueda hablar, pueda sincerarse sin ningún tipo de miedo?

¿Mis opiniones y mi manera de hablar le permiten a mi pareja expresarse, decir lo que piensa o siente sin importar que sea diferente a mi punto de vista?

¿Cómo es mi empatía a la hora de comunicarme con mi pareja?

¿Mi pareja siente que yo censuro algunas de sus elecciones, gustos, decisiones, preferencias, necesidades y me las oculta porque a mi no me gustan?

Cuando nuestra comunicación en algún momento falla, es necesario pensar en asumir nuestro 50% de responsabilidad. ¿Lo estamos haciendo?

Este relato, nos enseña la importancia de nuestros actos. Castigar a un niño cuando hace algo mal, cuando miente, no nos da el resultado que esperamos. Y aun así, volvemos a repetir la conducta errónea, volvemos a castigarle. Si queremos aprender como hacer que un niño no mienta, necesitamos aprender esta lección.  No uses el castigo, usa tu intelingencia emocional

En la relación de pareja, muchas veces hay interacciones similares a la de madre-hijo. Nuestro esposo cree que tenemos que aprobar todo lo que hace, decide o quiere hacer y si no lo vemos igual que él, y lo expresamos, lo ven como un No dicho por una madre a su hijo. Al final, lo hará igual, pero a escondidas. Ahí es donde surge la mentira. Y es un error, porque esa mentira luego da lugar a discusiones, a conflictos, y tu pareja puede sentir que tú eres quien está equivocada, quien le controlas… sin darse cuenta que esto tiene un origen anterior. Su propia incomodidad para explicar que necesita hacer algo, su falta de asertividad al comunicar sus necesidades.

Pensamos diferente, pero eso no quiere decir que no podamos entendernos y más cuando nuestra pareja nos dice: Esto es importante para mi, quiero hacerlo, me gusta, me hace feliz.

Recuerda, si en tu pareja hay mentiras, tú tienes un 50% que puedes mejorar para que no se siga repitiendo. Cambiando ciertas conductas y comportamientos a la hora de escuchar a tu esposo, la mentira y el ocultamiento serán cosa del pasado. Si no sabes cómo hacerlo, podemos trabajar juntas. El coaching para parejas mejora notablemente una relación y evita crisis que pueden llevar a un matrimonio al borde del divorcio.

Viki Morandeira

Coach Ontológico

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