Crisis de Pareja ¿cómo se vive desde dentro?

A veces, cuando estamos sumidos en nuestro dolor, cuando se ha hecho tan grande , cuando nos pide atención, es difícil ver más allá de lo que nos está ocurriendo ahora mismo. Por eso, es bueno tomar cierta distancia de “nosotros” para poder ver con mayor claridad qué está sucediendo.

¿Cómo se inicia una crisis de pareja?

La crisis en una relación no empieza el día en que tu pareja te dice que quiere el divorcio, no comienza el día en el que te dice que no sabe si te quiere, o que sus sentimientos han cambiado, ni cuando te dice que necesita estar solo o sola. Ese es el momento en el que una crisis se hace evidente para la otra persona, pero no para quien siente que su relación no va bien. Estos sentimientos han empezado ya unos meses antes.

Durante semanas, meses, tras alguna discusión, tras momentos en los que se ha sentido objeto de las críticas de su pareja, tras episodios donde se ha sentido objeto de desprecio o indiferencia surgen emociones negativas. Las críticas, las discusiones (incluso por tonterías), el no sentirse apreciado y el no sentirse importante para el otro son situaciones de gran impacto emocional que hacen que uno se cuestione su relación de pareja.

Una persona que empieza a pensar si su relación le es satisfactoria está recibiendo el germen del divorcio. Cuando esta semilla se alimenta, cuando en nuestra mente pensamos de manera continuada en que no somos felices y que nada de lo que hagamos nosotros puede cambiar esa situación, la idea del divorcio se va alimentando y creciendo hasta convertirse en algo tan grande que no podemos ocultarlo.

La persona que ha empezado a dudar de su relación cambia su actitud hacia su pareja. Se muestra distante, menos afectiva, menos comunicativa. Y la otra parte nota esa distancia, ese enfado, con lo que su actitud también cambia y empieza a reclamar más tiempo, más contacto, más comunicación, más afecto… consiguiendo que quien ha empezado a pensar en el divorcio se sienta presionado, cada vez más metido en una situación de estrés que se vuelve insostenible.

El desvalimiento aprendido es una de las causas que alimentan el germen de una crisis matrimonial. Una persona que se siente mal y que siente que nada de lo que haga puede cambiar la situación, de deja inundar por lo que Martin Seligman, (el padre de la psicología positiva) denominó “desvalimiento aprendido”. En lugar de decirse a uno mismo, Me siento mal, necesito expresar lo que no me gusta y buscar mejorar mi relación, porque quiero a mi pareja. Lo que su mente se dice es: Nada de lo que yo pueda hacer o decir hará que esta situación cambie, mi pareja no va a cambiar y lo mejor será que me aleje.

Algunas personas, ante las situaciones que les generan dolor, empiezan a expresarlo. Pero no reciben la respuesta que necesitaban de la otra parte. Por ejemplo, si su pareja critica que trabaje demasiado, o que no pasan tiempo juntos, puede que le digan que tiene que trabajar, o que quiere ocupar una parte de su tiempo libre haciendo lo que le gusta, pero aún después de haberlo dicho, su pareja no le comprende. Y no es que no le haya escuchado. Desde luego que no!! Si lo ha escuchado. Lo que ocurre es que para SER COMPRENDIDOS PRIMERO ES NECESARIO COMPRENDER AL OTRO. Y este paso, por lo general, nos lo saltamos.

Si hablamos sobre lo que necesitamos y no recibimos una respuesta satisfactoria, puedo asegurarte que es porque no hemos comprendido a la otra persona primero.

Hagamos ahora un breve resumen de la secuencia cronológica de una crisis de pareja.

  • Se viven situaciones dolorosas, conflictivas.
  • Se intenta cambiar o hablar sobre estas situaciones, sin resultados
  • Se siente impotencia, desvalimiento aprendido, desilusión por no conseguir cambios
  • Se convence a uno mismo que la solución es la separación.
  • Se expresa a la pareja su deseo de separarse.

Una crisis de pareja es como un iceberg. La parte que está por encima del nivel del mar es mínima comparada con la parte que está por debajo.

iceberg

Cuando nuestra pareja nos expresa que necesita tiempo, que no sabe si nos quiere, que no siente lo que debería sentir, que nos quiere pero se ha perdido la ilusión, solo estaremos viendo la punta del iceberg. Y desde esa falta de comprensión, nuestra reacción en ese momento puede no ser la más apropiada. ¿Cómo actuar cuando desconocemos lo que está ocurriendo? No es nada sencillo. Es imprescindible no juzgar al otro, sino intentar comprender porqué ha llegado a sentirse así. Cuando una persona pide el divorcio, no lo hace porque se haya vuelto loca, no lo hace porque haya perdido los valores y principios, no lo hace porque sea mala persona. Sino porque imagina que en el futuro no podrá ser feliz en esta relación. Y detrás de ese pensamiento se esconde la parte sumergida del iceberg.

crisis de los 40 en el hombre

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¿Qué le pasa a mi esposo? fue el libro que publiqué tras nuestra propia experiencia, cuando mi esposo, tras 21 años juntos me pidió tiempo. Estaba en ese momento frente a la punta del iceberg. Fueron necesarios muchos meses para poder comprender qué ocurría y porqué estaba ocurriendo. Hasta ese momento eramos una pareja envidada por todos, nuestras muestras de amor eran continuas, yo me sentía amada y creía que mi esposo también. Y fue un verdadero shock enfrentarme a la posibilidad de ver a mi familia desmembrada tras un divorcio.

La crisis de los 40, aunque muchas personas digan que no existe o que no es lo que les ocurre cuando plantean una separación, es una realidad. Las estadísticas de divorcios en España, muestran claramente que la mayoría de divorcios durante el 2014 se dan en la franja de edad comprendida entre los 40 y los 49 años. ¿Casualidad? Si miramos las estadísticas de años anteriores, las cifras se repiten con insistencia. La edad promedio de divorcio en hombres es 44 años y en mujeres, 42. ¿Mera casualidad? Yo opino que no. Incluso hay estudios científicos que demuestran que el descenso de la felicidad durante los 40 tiene raíces biológicas ya que compartimos la infelicidad con simios y orangutanes.

crisis de los 40 y divorcio

Pero como dice la frase de Mark Twain:

Resulta más fácil engañar a alguien que convencerlo de que ha sido engañado.

Resulta misión imposible mostrarle a una persona que su infelicidad es algo biológico, habitual, que afecta a miles de millones de personas en el mundo, que ha afectado incluso a sus padres, a los nuestros y que es lo que le está afectando ahora, porque su mente le ha engañado.

Nadie duda de lo que su mente dice, ¿verdad?

Es más fácil ser engañados, incluso por nuestra propia mente, que aceptar que hemos sido engañados. Lo negamos, nos resistimos a aceptarlo, justificamos que nuestra infelicidad proviene de nuestra pareja, encontramos motivos más que suficientes para culpar a la otra persona de todo lo  negativo que sentimos…. Y esto, es otro engaño más de nuestra mente. Cuando una persona quiere tomar una decisión que va contra sus principios y valores, su mente recurre a un mecanismo denominado en Psicología  “disonancia cognitiva” . Justificamos el dar un paso que va contra nuestros valores con otras ideas, creencias, que añadimos para dar peso a la decisión que está en disonancia con lo que no haríamos según nuestros valores. La explicación más clara de esta treta de nuestra mente la tenemos en el hecho de empuñar un arma. Una persona que no ha matado jamás a nadie, y que ni se le ha cruzado por la cabeza hacerlo, puede incluso dar una explicación a su juicio lógica y razonable tras haberlo hecho. Puede hablar de defensa propia, o de nacionalismo, o de justicia. Nuestra mente jamás quiere que seamos el malo de la película, por eso se sirve de la disonancia cognitiva y del victimismo cuando estamos en situaciones de dolor.

@vikimorandeira

Una crisis de pareja, cercana a los 40 de la persona que ha pedido el divorcio, es una consecuencia directa de haber acumulado situaciones de dolor y tensión que no ha expresado, que ha expresado y no han sido comprendidas por la otra parte. Es la opción que creen que tienen tras hacer balance de sus vidas y ver que no están haciendo lo que les gustaría hacer. Sus metas creen que solo pueden lograrlas si se divorcian. Creen que sus parejas son las culpables de su infelicidad y que incluso “deberían haber hecho las cosas de otra manera”.

Pero no las hemos hecho de otra manera. Hemos cometido errores y esos errores le han generado dolor a la persona que más amamos en el mundo. Incluso desde el amor y con las mejores intenciones, se obtienen pésimos resultados.

Esto es completamente habitual., porque nadie puede leernos el pensamiento y mucho menos “leer nuestros sentimientos”. Algunas de nuestras emociones tienen raíces tan profundas que llegan hasta nuestra infancia, la relación con nuestros padres, hermanos, familiares y eso es imposible que nuestra pareja pueda saberlo. Incluso siendo psicóloga! He trabajado con más de una psicóloga que tuvieron que enfrentarse a su propia crisis de pareja, a la posibilidad de ver rota su familia. He de decir que en los tres casos conseguimos evitarlo y hoy son parejas más maduras, más sanas y completamente felices!!

Si sientes que tu felicidad solo llegará mediante el divorcio, si tu pareja te ha pedido tiempo, te ha dicho que no sabe si siente lo que debería sentir, si te ha dicho que siente que son como dos compañeros de piso…. es HORA DE COMPRENDER Y DE SUMERGIRSE PARA VER EL ICEBERG COMPLETO.

Una crisis de los 40 de mi esposo, tras 21 años juntos, con tres hijos, estuvo a punto de romper nuestra familia. Y no me rendí. Este año celebraremos 29 años juntos. Desde mis 15 y sus 17. Y puedo asegurar que ambos estamos felices, incluso más que antes.

Lo que no nos mata nos hace más fuertes. Y esto aplica perfectamente a una pareja en crisis. Puedes dejar que esta crisis la mate, o puedes sacudirte el victimismo y convertirte en parte de la solución. Tus padres pueden haberlo hecho por ti, para evitarte el dolor de ser un hijo-maleta. Tú puedes hacerlo por tus hijos, porque merece la pena luchar por lo que ha sido hermoso para que vuelva a serlo. como superar una crisis matrimonial

El arte de no amargarse el matrimonio fue mi segundo libro en este tema. Tras varios años trabajando con mujeres y hombres que llegaban a mi en el peor momento de sus vidas, cuando su futuro y el de sus hijos se había desvanecido delante de sus ojos, me producía mucho dolor saber qué situaciones habían llevado a su pareja a esa crisis y no poder llegar antes. Todos cometemos errores, somos humanos, y no leemos la mente del otro, por eso, leer lo que ha llevado a muchos matrimonios al borde del divorcio es la mejor manera de tomar conciencia de nuestros propios errores para evitarlos y así prevenir, que siempre es mucho mejor que lamentar.

Una crisis de pareja es uno de los momentos más difíciles de todo ser humano. Si a ninguno de los dos les duele, pensar en separarse, es probable que sea la mejor decisión. Pero si a ambos les duele este momento, lo más probable es que estén por tomar la peor decisión de sus vidas.

Viki Morandeira

Coach Ontológico.

www.facebook.com/viki.morandeira

 

 

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2 comentarios en “Crisis de Pareja ¿cómo se vive desde dentro?

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