Pareja en Riesgo de Divorcio ¿Pasas la Prueba?

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En una gran mayoría de relaciones de pareja, la persona que pide el divorcio sorprende con su confesión a la otra persona. Para quien escucha esa petición, ese momento es desconcertante… no comprende lo que está sucediendo. ¿Cómo que te quieres separar? ¿Qué significa que necesitas tiempo? ¿Cómo, no entiendo, qué significa que no sientes por mí lo que deberías sentir?

Para llegar a esta situación, ha habido señales que no hemos visto, detalles que no sabíamos que podían afectar tanto a nuestra relación y por lo tanto, no supimos hacer los cambios necesarios.

¿Pasaría tu matrimonio la prueba?

Si algunos de estos puntos se están dando en tu relación, y no creías que fuera un motivo para pedirte el divorcio por parte de tu pareja, es necesario que reflexiones, que analices la situación y que hagas cambios de inmediato. Pueden ser situaciones con las que tu pareja no se siente a gusto pero no te lo ha dicho. O te lo ha intentado comunicar, pero tú no has creído que fuera tan importante…. Es importante. Presta atención.

  • Tu familia les visita demasiado a menudo.
  • Algún miembro de tu familia les da consejos sin que tu pareja los pida.
  • Tú eres muy dependiente de tu familia.
  • Pasan las fiestas o navidades siempre con los mismos familiares.
  • Cuando tu pareja te habla, no dejas lo que estás haciendo para darle toda tu atención.
  • No prestas atención al lenguaje corporal de tu pareja. Un ceño fruncido, aunque no hable, significa que no quiere hacer eso o que no está de acuerdo contigo.
  • Intentas que te comprenda y te explicas y justificas constantemente cuando quiere hacer otras cosas.
  • No hablan de lo que sienten, de lo que piensan.
  • No le acompañas a los eventos que le interesan.
  • Das prioridad a limpiar y tener en orden la casa antes que a compartir un rato de relax.
  • Los niños son tu prioridad, y dejas de lado tus necesidades o las de tu pareja.
  • Han dejado de reír, de tocarse, de sentirse emocionalmente cercanos.
  • Las quejas y reproches son compañeros habituales en las conversaciones.
  • Han dejado de discutir, eso significa que uno de los dos se ha rendido y está acumulando frustraciones.
  • No encuentras tiempo para estar a solas con tu pareja.
  • Tu pareja está tensa, irritable, todo le molesta.
  • Tu pareja te hace peticiones que no consideras importantes y no haces cambios.
  • Tras discutir pueden pasar horas o días sin hablarse.
  • Utilizas el sexo para solucionar las problemas.
  • Esperas que tu pareja “cambie” sin comprender que necesitan ayuda si no cambia, porque no te ha comprendido.
  • Utilizas el “no al sexo” como castigo cuando te has enfadado.
  • Evitas los conflictos y cedes con tal de evitar las discusiones.
  • En una discusión pueden llegar a decirse palabras muy feas e hirientes.
  • No hablan sobre lo que les gusta en el sexo.
  • El sexo se ha convertido en un trámite.
  • Dices que no porque estás en un estado de agotamiento y así justificas tu negativa.
  • Pasas horas y horas haciendo deporte y no encuentras un momento para compartir con tu familia.
  • Evitas volver a casa, llegas cada día tarde.
  • Te incomodan los niños.
  • No comparten la misma manera de educarlos y sientes que tu pareja impone cómo hacerlo.
  • No encuentras tiempo para hacer el amor.
  • Ya no se divierten juntos.
  • Las obligaciones y preocupaciones han ocupado la prioridad en el día a día.
  • Tienen economías separadas.
  • Tienes una amistad, (laboral, de la infancia, de internet) con quien descargas tus frustraciones y le cuentas todo lo que no te gusta de tu pareja, en lugar de hablarlo en casa. O lo tiene tu pareja.
  • Lloras y pides a tu pareja más atención, pero no encuentras respuesta.
  • Han perdido la capacidad de reírse, de pasar buenos momentos juntos.
  • Los niños ocupan la mayor parte del tiempo, de la casa, de los ingresos familiares.
  • Las clases extraescolares de los niños son motivo de discusión a la hora de ir a por ellos.
  • Sientes que tu pareja se aburre cuando está en casa.
  • Tu pareja ha dejado de contarte cómo le va en el trabajo o cuáles son sus preocupaciones.
  • Evita pasar tiempo contigo.
  • No sabes qué temas son interesantes para tu pareja.
  • Se centran demasiado en lo que les hace diferentes, sin valorar las ventajas que esas diferencias aportan a la relación y a la personalidad del otro.
  • Hablas sobre la familia de tu pareja, criticando, o no estando de acuerdo sobre cómo hacen las cosas.
  • Intentas decirle a tu pareja cómo debería comportarse cuando consideras que los demás se están aprovechando de él.
  • Lo presionas para que no se deje “abusar” por amigos o familiares que le piden favores.
  • Intentas conseguir que te de la razón.
  • Sientes que tu pareja se enfada por todo lo que te sale mal.
  • Sientes que no estás a la altura de las exigencias de tu pareja.
  • Tienes exigencias muy altas para con tu pareja.
  • Tus recuerdos solo incluyen momentos desagradables.
  • No apoyas a tu pareja en sus proyectos personales o laborales.
  • Has dejado de trabajar para cuidar a la familia y ahora te está pesando.
  • Sientes que es culpa de tu pareja que no hayas conseguido algunas cosas.
  • Si tu pareja no hace lo que tú esperas que haga, dejas de tener gestos de afecto, ofendiéndote, dándole menos amor.
  • Cuando discuten o tienen un desacuerdo, tu pareja “se rinde”.
  • Cuando tienen dos puntos de vista distinto, se intentan convencer el uno al otro para que su punto de vista sea el aceptado como único válido.
  • Les cuesta hablar sin ofenderse o enfadarse cuando no están de acuerdo en algo.
  • No aceptas un no de tu pareja, e intentas convencerle de los motivos por los que debería decir que si.
  • No te ríes de tus errores.
  • Culpas a tu pareja de sus errores, de lo que no le ha salido bien.
  • No tienen atenciones especiales el uno con el otro (como llevar el desayuno a la cama, o estar atento a lo que le gusta que hagas por tu pareja.

CATCH A DEALPara pasar la prueba “libre de divorcio”, no tendrías que haber cometido ninguno de estos errores. Si es así, te felicito!!  Evitar el divorcio es posible cuando tomamos conciencia de nuestra propia parte de responsabilidad. Podemos mejorar nuestra relación, notablemente, cuando dejamos de culpar a nuestra pareja por todo lo malo que sucede en nuestra vida, por nuestros enfados, por nuestro dolor.

Invertimos ilusión, tiempo, meses, mucho dinero, en organizar la boda más hermosa. Invertimos otro tanto en darle forma a nuestro hogar, muebles, un vehículo, los niños, sus necesidades…. y creemos INGENUAMENTE, que nuestra pareja jamas podría estar en riesgo.

En España, cada año, se divorcian más de 100.000 parejas. Las rupturas donde no ha habido “papeles” legalizando la relación no son cuantificables, ya que no hay procesos de divorcio que pasen por los juzgados.

Si no pasas la prueba… y si quieres evitar formar parte de las estadísticas del próximo año, empieza a invertir en mejorar tu 50%. Si estás en problemas y no sabes cómo hacerlo, el coaching de pareja puede guiarte para lograr recuperar la felicidad en el matrimonio.

 

Viki Morandeira

Coach de Pareja.

 

 

 

 

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Publicado en: blog

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