La principal regla de oro para vivir en pareja

como evitar el divorcio

Convivir, o lo que es lo mismo, vivir con, no siempre es una maravilla. Somos dos personas diferentes, que pensamos diferente, con gustos y necesidades distintas, con vivencias y educación, familia, virtudes y defectos que muchas veces no se parecen en nada. El amor encaja esas dos piezas del puzzle para formar una pareja y dar lugar a una familia.

Pero el amor solo no puede hacer que esas dos personas vivan con el otro sin ningún tipo de conflicto. Los conflictos en la pareja muchas veces pueden ser discusiones tontas, mal entendidos, situaciones que sin querer se van acumulando y desgastan ese amor.

Si queremos que este amor nos dure para toda la vida, ¿cómo lo blindamos ante el divorcio? Una de las claves más importantes que describe el doctor John M. Gottman en su libro 7 reglas de oro para vivir en pareja es la siguiente:

Tener cinco interacciones positivas por cada interacción negativa.

En su trabajo con parejas, a quienes ha seguido, en una investigación científica, pudo determinar que las parejas que continuaban juntas eran aquellas que por cada interacción negativa tenían cinco interacciones positivas.

En la vida diaria, al convivir en pareja, no estamos exentos de enfrentarnos a circunstancias en las que podamos cometer errores por falta de inteligencia emocional, enfadarnos, permitir que el estrés domine nuestra manera de relacionarnos y nos hagamos daño sin quererlo.

Si bien, esta relación 5 por 1, es algo que podríamos seguir con bastante facilidad, en la práctica puede ser algo complejo de conseguir. Desde mi punto de vista, habría que tener en cuenta también otras cuestiones.

Esa interacción negativa sería adecuado analizarla, reflexionar sobre los motivos de ese conflicto, comprender qué ha sucedido, darnos tiempo para ponernos en el lugar de nuestra pareja y ver la situación desde su punto de vista, llegar a determinar cuál ha sido la raíz de ese conflicto, para que en el futuro no vuelva a producirse.

Tampoco sería apropiado, por ejemplo, que nuestra pareja esté enfadada, y como sabemos que hemos tenido una interacción negativa, entonces, acercarnos a ofrecerle atenciones, mimos, sin tener en cuenta que quizás en ese momento, desde ese enfado, en lugar de recibir bien nuestros intentos de interacción positiva, al final, podría ocurrir que sintiera que le queremos “comprar” o “cambiar su enfado”, pero no lo habremos resuelto.

Piensa, por ejemplo, en el día de hoy. ¿Cómo le has demostrado a tu pareja que es para tí una persona especial, tanto como para elegir vivir la vida juntos? ¿Le has dicho te quiero, o me gusta cómo haces esto?

¿Cómo han sido tus conversaciones hoy? ¿Han discutido? ¿Has pedido disculpas si has levantado la voz o te ha faltado la paciencia? Si, posiblemente tu pareja haya cometido errores, o también haya levantado la voz…. ¿pero que alguien mate nos da derecho a nosotros a matar? A menudo, en el calor de la discusión, no tomamos consciencia de que de nuestros actos, de nuestras respuestas, las únicas personas responsables somos nosotros. Que la otra persona grite, ni me da derecho a mi a hacerlo, ni me exime de pedir disculpas si lo he hecho.  A esto me refiero cuando digo que esta relación de 5 por 1 no es algo que seguir de cualquier manera. Es una receta que funciona, si, pero con ciertas pautas concretas. Una medicina puede curar, ser eficaz, pero sin seguir la prescripción del médico quizás no la estaremos tomando adecuadamente y no conseguiremos los resultados óptimos.

Hoy, ¿cuántas interacciones positivas has tenido con tu pareja? ¿Y negativas? ¿Cumples con la relación 5 a 1, que te evitaría enfrentarte a una crisis de pareja con posible divorcio?

¿Qué interacciones positivas te falta añadir en tu día a día?

Si has dicho una crítica, ten en cuenta que no se soluciona con un elogio, con cualquier elogio. En España, se suele llamar a esto “hacer la pelota”. Si tras una crítica, te dedicas a decir cosas buenas a tu pareja, sin mucho sentido, tendrá la sensación de que le estás haciendo la pelota y no será efectivo. Si criticas, discúlpate. Y solo después, busca la interacción positiva. Recuerda que el refuerzo positivo, elogiar a tu pareja, o mostrar gratitud son efectivas, también si sabes cómo dar de la mejor manera estos dos pasos.

Enamorarnos puede ser fácil, a fin de cuentas estamos preparados genéticamente para buscar pareja, para tener descendencia, y la atracción sexual está en todas las especias animales. Amar va mucho más allá del enamoramiento, va mucho más allá de ese cóctel químico que se da al principio de la relación y es una tarea para la que no estamos preparados.

Afortunadamente, podemos aprender a amar, a ser felices en ese diario con-vivir junto a la persona que hemos elegido para formar una pareja. Si lo estás pasando mal, si no eres plenamente feliz en tu relación de pareja, no tires la toalla, todavía hay mucho que puedes hacer, todavía hay mucho que aprender.

Si han ido acumulando discusiones, pequeños conflictos que dejan heridas, es necesario asumir que podemos sanar esas heridas, procurar comprender cómo fue la situación, perdonar y disculparnos por nuestros actos, poner por encima el amor y no el orgullo, porque es la única manera de ser felices en pareja.

Muchas veces, en la pareja, podemos discutir, y sin haber solucionado ese conflicto, nos permitimos tener intimidad, buscamos el sexo para comprobar que la relación sigue viva, para calmar el estrés, para sentir el amor de nuestra pareja. Así, quizás, erróneamente, vamos “solucionando” los problemas pero esto no es muy diferente a barrer y meter la basura bajo la alfombra. Tarde o temprano, se acumulará tanta que será inevitable que salga a la luz, toda junta, quizás en medio de la crisis de los 40 de alguno de los dos.

Cuando estamos en pareja esperamos amor, respeto, aceptación, admiración, valoración y si no lo recibimos, esto genera confusión, rabia, tristeza, resentimiento, MIEDO. Y podemos buscar hablar o recurrir al sexo para así pretender solucionar los problemas… pero en lugar de ir mejor, las cosas pueden cada vez parecer peores.

No sigas por ese camino sin buscar aprender, no más noches sin dormir juntos o durmiendo cada uno en una punta de la cama. Hay mucho que puedes hacer y en muy poco tiempo, para evitar que tu matrimonio sea uno más de los que quizás tras el verano, engrose la lista de divorcios, que año tras año, aumenta en septiembre.

¿Sabes porqué? Porque en vacaciones podemos interactuar más, pasamos más tiempo juntos y sin cumplir esta regla de 5 interacciones positivas por cada interacción negativa, y sin comprender perfectamente cómo “suministrar” las dosis adecuadas y en qué momento, tenemos muchísimas probabilidades de repetir malos hábitos, de cometer errores, de caer en discusiones agotadoras que no van a ningún lado. Amar no duele. Amar es maravilloso. NO saber cómo relacionarnos desde el amor es lo que duele.

Viki Morandeira

Coach Ontológico

Coach online para mejorar la pareja. Escribe un mail privado desde este formulario, podemos trabajar juntas.

 

 

 

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