Si estás en esta situación, el dolor es inevitable.

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Una vez que una crisis de pareja llega a tu vida, tu mente cambia. Parece increíble, que antes de que tu relación estuviera en serios problemas no fueras consciente de cuestiones que tras una crisis matrimonial son tan lógicas. Casi resulta absurdo no haberlo visto antes. Pero cuando tu pareja te pide tiempo, te dice que no sabe si te quiere, o directamente dice que se va de casa la situación es devastadora.

Te entiendo, se lo que estás viviendo, porque además de estar especializada en restaurar matrimonios que pasan por este tipo de crisis, yo misma la he vivido en mi propia piel hace 9 años y se lo doloroso que resulta todo, lo desesperante que es ver a tu esposo frío y distante. Se lo desesperante que es desear que reaccione, presionarlo para que apueste por la relación, pero solo lograr más frialdad y más lejanía. Al principio también cometí esos mismos errores, hasta que comencé a comprender que la situación no era como yo la veía, ni era como mi esposo me la estaba contando.

No tienes que resignarte a que todo acabe así, siendo dos extraños y con odio y rencor hacia tu pareja por lo que estás viviendo. Tienes derecho a querer apostar por un futuro juntos, incluso aunque amigos y familia te digan que lo dejes, que no te mereces que te trate así.

En principio, hay que saber que no te dirá: Luchemos por la relación. No puede hacerlo, porque en su mente se han creado una serie de disonancias cognitivas, que le dicen que tiene derecho a separarse.

En segundo lugar, es necesario asumir que tu esposo cree que no vas a cambiar. Si hemos actuado de una manera durante 20 años, ¿como vamos a cambiar? Pues la verdad es que resulta mucho más sencillo de lo que podemos imaginar. Cuando comprendemos que algo hace daño o está mal, lo cambiamos de inmediato. NO somos tontas!!! Ni mucho menos seres crueles que repetiríamos algo a sabiendas de que eso le hace daño a nuestros seres queridos, ¿verdad?

Pero no se convencerá de tus cambios dialogando, sino viéndolos, viviéndolos. Si están conviviendo juntos, es una oportunidad para poder MOSTRARLE que las personas SI CAMBIAN, y así lograr que dude. Porque una vez que se inicia esta crisis y creen que la solución para volver a ser felices es separarse, tu objetivo, mi objetivo con mis clientas, no es convencerle de que se quede, no es que te diga que te ama con locura, no es que te diga que se equivocó y que quiere luchar por el matrimonio, porque eso no va a ocurrir. Nos gustaría, nos haría felices, y aliviaría mucho nuestro dolor, pero eso no va a ocurrir por lo menos durante un tiempo. Lo que si podemos conseguir y es nuestra principal meta, es lograr que DUDE.

En nuestro trabajo juntas, podemos sembrar dudas, para que el mismo tome la decisión de darle una oportunidad nueva a la relación.

NO hay que convencerlo, rogándole, ni enfadándonos, ni haciéndole creer que nos van a perder, sino, lograr que dude. Sembrar una duda, en la que sienta, ¿y si me equivoco al separarme? ¿y si podíamos ser felices? ¿y si puedo volver a ser feliz con ella, sin romper mi matrimonio, sin que mis hijos sufran?

Esta duda tiene que ser tan grande, tan presente, que el empiece a prestarle atención a diario, alimentándola hasta que finalmente de el paso y comience a apostar por la relación.

El futuro no está escrito. Cuando mi esposo me pidió el divorcio, luego de 21 años y con tres hijos hermosos, quedé en shock. Yo era feliz , no podía creer lo que estaba sucediendo, lo que el me estaba haciendo. Y en busca de respuestas fui comprendiendo que yo tenía mucho más poder del que me imaginaba para escribir mi futuro. Si me quedaba llorando, tirada en la cama, lamentándome por lo que me estaba haciendo, ya lo había perdido.

En cambio, busqué aprender, comprender, mirar hacia adentro de mí misma, asumir mis errores, ser mejor persona, comprender en qué aspectos yo había sido difícil para mi esposo, busqué entender qué había detrás de sus quejas, de sus malas caras, para entender en qué aspectos no era feliz y cuál era mi parte de responsabilidad en esa infelicidad.

Si para ti vale la pena, entonces hazlo, no te rindas. Lo más importante es que puedas estar en paz con tu corazón, pase lo que pase. Porque incluso cuando con alguna clienta no conseguimos restaurar su matrimonio, incluso ahí, nuestro trabajo es muy efectivo porque el duelo se hace más llevadero y más corto, porque no pierden su autoestima, porque aprenden a comunicarse con asertividad, porque mejoran en empatía y en inteligencia emocional, y porque pueden llegar a la noche y dormir tranquilas, sabiendo que ellas han dado el 100%.

Esta crisis, que podemos decir que es una crisis de los 40, una crisis de la mitad de la vida, que afecta al matrimonio, no llega sola. En la gran mayoría de los casos llega con otro “síntoma”, una infidelidad. Por esto es tan desconcertante. ¿Cómo me puede estar haciendo esto a mi, con todo lo que yo le he querido? Es complejo entenderlo, pero sobre todo, muy doloroso vivirlo.

Tu esposo no buscó una infidelidad, Sino que se encontró en esa situación, de pronto, sin saber siquiera cómo la comenzó. En mi caso y en el de la gran mayoría de los casos con los que trabajo, la infidelidad se da con alguien del trabajo. NO están mal y empiezan a buscar un reemplazo para nosotras, no. Están “medio mal” y entablan una amistad en la que se crea confianza, se sienten identificados, o comparten algunos aspectos relevantes, se sienten escuchados, les ayuda a evadirse de la realidad. Y como escoba nueva siempre barre bien, al principio, sin apenas conocerse, esa persona ha sido idealizada. Al ver similitudes entre ambos, destacan las diferencias que tienen con nosotras, nos comparan, todo lo que hagamos o digamos comienza a molestarles, se ponen irritables, ariscos, agresivos, y en casa hay más conflictos de lo habitual, con lo  que empiezan a alimentar la idea de que nos llevamos mal.

La infidelidad, en este momento, cuando estamos en shock porque no saben si nos quieren o no saben lo que hacer con sus vidas, llega como otro nuevo golpe. Es la segunda ola del tsunami, que puede arrasarnos emocionalmente, tanto como la primera.

La infidelidad es un síntoma más de una persona que está en crisis personal, con su vida, con su propia vida, donde se cuestiona todo lo que  ha hecho y vivido, donde las situaciones en las que NO ha hecho lo que deseaba están teniendo mucho más peso que los momentos felices, donde si han tenido una gran distancia en lo sexual, en lo emocional, se imagina que es joven y no quiere verse como un anciano que ni tiene sexo ni disfruta de su vida. NO quiere verse como un matrimonio de ancianos, que solo están el uno junto al otro, sino que quiere sentirse vivo, sexualmente activo, viviendo situaciones atrevidas, porque en unos pocos años si cree que será muy viejo para todo esto.

El futuro no está escrito. Ahora, si la vida te ha enfrentado a esta crisis, hay dos caminos, aceptarlo, bajar los brazos y dejar que las cosas sucedan, o no aceptarlo, buscar ser parte de la solución y tratar de escribir tú, con tus decisiones y acciones, el futuro que deseas para ti. Eres libre. Es tu vida. Es tu decisión. En cualquier caso, los próximos meses no serán agradables, tanto si logras recuperar tu matrimonio , como si te separas, los próximos meses serán emocionalmente muy duros, no hay forma de evitarlo. Pero si hay forma de evitar el remordimiento de no haberlo intentado, de no haber hecho lo suficiente, y esa forma es haciéndolo.

Estoy a tu disposición si quieres que te guíe y te enseñe a ser parte de la solución. Podemos trabajar juntas. Para eso, puedes enviarme un mail, de forma privada, desde este formulario y comentamos la metodología de trabajo, tiempos, honorarios, etc.

 

Viki Morandeira

Coach Ontológico

http://www.vikimorandeira.com/metodologia-de-trabajo/

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2 comentarios en “Si estás en esta situación, el dolor es inevitable.

  1. Carmela Sánchez Hernández dijo:

    Hola buen dia yo estoy pasando x una situacion igual mi esposo yas fue de la casa tiene otra mujer la mujer es casada tiene con ella de 3 a 5 años esto es devastador

    • VikiMorandeira dijo:

      Entiendo tu dolor. Y es muy duro permanecer en esta situación, sufriendo, no comprendiendo lo que sucede, y tampoco tomando decisiones. Es un dolor devastador, es verdad!! Me comentas que lleva quizás entre 3 a 5 años con esa persona?? En este caso, creo que es un tiempo tan largo con esa infidelidad, que las posibilidades de recuperar la relación se ven disminuidas considerablemente… Creo que es momento de tomar una decisión. ¿Seguir esperando o cerrar esta etapa de la vida? Ponerse la mano en el corazón y preguntarse… ¿Gano algo con este dolor? ¿Quiero seguir sintiéndome víctima de este dolor? Ni luchar pro recuperarle, ni cerrar este capítulo, sino simplemente estar viviendo en el dolor, es lo devastador. Es necesario tomar una decisión. Aceptar que se terminó, o decidir ir a por todas y tratar de comprender lo sucedido, para luego recuperarle. Lo que no puedo decirte es que después de tantos años de infidelidad puedas volver a confiar en el, porque ya no es la misma persona con la que te has casado, ya no es la misma persona de la que te enamoraste… Un abrazo. Viki

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