Un hombre a corazón abierto

Solemos creer, pensar, saber… que los hombres no son dados a hablar de sus sentimientos, de expresar sus emociones, pero eso no es así. Un hombre busca expresarse, lo intenta, pero cuando luego de varios intentos y de sufrir, se desilusiona, entonces se cierra y deja de expresarse. Si te preguntas, ¿cómo entender a mi esposo? Quizás sea bueno recordar que para entender primero hay que comprender.

Obviamente no todas las situaciones son iguales, cuando hay una crisis de pareja, pero en general, tampoco son tan diferentes unas de otras. A menudo cometemos los mismos errores en el matrimonio que otras parejas y poder mirar desde fuera, ayuda a que resolvamos dentro.

Lo que vas a leer a continuación es el dolor de un hombre que ama a su esposa y que ha llegado a pensar en separarse, porque está agotado, porque la necesita y no la encuentra, porque quiere comunicarse y no lo consigue….

Mi mensaje, en respuesta a uno suyo, concluía así:

– Hay algo que tenemos que pensar y muy seriamente. ¿Cambia algo si tú siempre haces o intentas lo mismo? Decía Einstein que Locura es hacer siempre lo mismo, esperando un resultado distinto. Nada cambia, si yo no hago un cambio. Tu pareja NO ES CONSCIENTE de la realidad en la que vives con estas discusiones, NO QUIERE LASTIMARTE, ni se le ocurriría por la cabeza hacer algo que les puede llevar al divorcio, PERO SIN SABER, LO ESTÁ HACIENDO. En este momento, ya has comprobado que hablar no sirve. Escríbele. Siéntate delante de una página y ÁBRELE TU CORAZÓN.

Su respuesta, donde se puede ver el dolor que está viviendo, es la siguiente:

Lo que dices es correcto, se que no quiere lastimarme, se que me quiere no tengo duda, y yo de igual manera no la quiero lastimar y la amo.

Durante años ambos hemos participado en este tipo de actitudes sin darnos cuenta que nos esta llevando al fracaso como pareja y como familia, no nos hemos dado cuenta que vamos a hacer pagar a nuestros hijos nuestra falta de capacidad para expresar sentimientos y en su lugar atacar sin ver realmente lo que siente la otra parte.

Como comentas no soy perfecto y ella tampoco. Lo entiendo perfecto y yo estoy en la mejor disposición de arreglar mi matrimonio, sin embargo he llegado al punto donde inclusive he pensado en separarme.

Esto ha llegado al grado en el que yo ahora me siento completamente abandonado, ya no estamos juntos en la intimidad,  me han retirado todo el contacto durante mucho tiempo.

Como un ejemplo le he dicho que eso me hace sentir abandonado, me hace sentir feo, me esta pegando en la autoestima que me hace pensar que no me quiere.

Y a cambio recibí los mismos reproches y ataques de siempre, después de escuchar eso de verdad me hierbe la sangre, no le importa lo que siento le importa lo que hice en el pasado y justifica su falta de atención culpándome a mi.

Yo he tenido muchos errores y he hecho lo necesario para cambiar lo que he podido sin embargo no puedo pagar por ellos cada vez que se tiene una diferencia o expreso lo que siento.

Aquí el problema para mi es que ella se centra solo en mis errores y no voltea a ver que los dos estamos participando y ella jamas acepta que lo que hace ella lo decide también, simplemente ella no participa en nada y parece ser que esta sentada en una silla viendo como su esposo , según ella, le arruina la vida.

Esto me ha llevado a ignorarla, a veces no soporto que me hable, estoy de mal humor en muchas ocasiones, simplemente estoy enojado y se que este enojo mio también la afecta de regreso, es una bola de nieve que crece y crece de ambos lados.

Hemos podido hablar un poco ya que había tomado la decisión de irme por un tiempo de la casa, estoy harto de tanta pelea que no lleva a nada y que simplemente empeora la relación, en ese momento pudimos hablar pudimos llorar, pudo escuchar un poco lo que siento de mi lado y tal vez entiendo que ella también esta aquí en esta relación participando. se lo dije claramente también participas en esta relación espero de verdad lo haya entendido.

Después de eso tome la decisión de no irme, de seguir adelante pero tengo muchísimo miedo a que esto siga igual.

No quiero volver a sentirme rechazado. no quiero volver a sentirme atacado. no quiero ser siempre el malo de su película y sobre todo no quiero vivir enojado.

Las noches son un infierno ver como se duerme cuando desde en la mañana o tarde le hago saber que quiero estar con ella, que necesito estar con ella. Ver películas es ya odioso, estar en el cuarto platicando de lo que sea simplemente es algo que no quiero hacer y se que ya prefiero ver mi teléfono, irme a terminar con mi trabajo, estar ahí sin respuesta es insoportable.

Como dices querer obtener un resultado diferente haciendo las mismas cosas es una locura, yo estoy dispuesto a hacer lo necesario y mi miedo más grande es tener que hacer el cambio en soledad, que yo tenga la carga de todo y que todo dependa de mi.

Es terrible querer arreglar las cosas y recibir estas respuestas yo lo que ya entiendo es “TU ERES EL CULPABLE DE TODO LO QUE ME PASA Y HAGO”

Simplemente no puedo ser el único que tenga que salvar esta relación, y que tenga toda la responsabilidad de ello. Este pensamiento me lleva a pensar en rendirme y mejor estar solo…

Lo que más me duele ahora son mis hijos no puedo ahora con el pensamiento de no estar con ellos. ¿Con que cara les voy a decir cuando me pregunten por que perdieron a su familia como ahora la tienen que fue por que no supimos resolver conflictos y no por falta de amor?

Amo a esta familia amo a mi esposa y me siento solo en la lucha

Este mensaje, es el sentir de muchos hombres, sin que nosotras seamos conscientes. Es un profundo dolor, pero sobre todo, una profunda necesidad de estar con la persona que aman, sin guerras, sin conflictos, sin discusiones, solo amándose, desconectándose de la realidad, pero no con una película, sino entrelazando sus brazos, sus cuerpos.

Este mensaje, es el que escribirían muchos esposos si pudieran enfrentar al dolor que sienten, abriendo su corazón como lo ha abierto esta persona.

Aquí no hay buenos y malos, no hay una víctima y un verdugo, no se trata de decidir quien hace más daño o quien cometió más errores. Se trata de ponerse los dos a remar, en el mismo barco, hacia la misma dirección, escuchando al otro, porque si habla, es porque realmente hay algo importante que quiere decir, que necesita ser escuchado y para lo que necesitamos encontrar juntos una solución.

Amar, a veces duele, pero podemos aprender a amar, y que ya no sea necesario el dolor.

Viki Morandeira

Coach Ontológico

 

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