¿Se lo permito o no se lo permito?

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Mi esposo quiere comprar un televisor enorme, que no nos entra la casa!!! ¿Se lo debo permitir?

Una pregunta como esta, hecha por una clienta, sirve para reflexionar sobre aspectos muy importantes en la relación de pareja. Algunas veces, una persona, puede “preguntar” por cortesía, y decir, me importa tu opinión…. pero cuando se la damos, cuando le decimos, YO no compraría la tele de 58 pulgadas!! luego se enfadan, y nos culpan de que no le dejamos hacer nada a su gusto!!!

Volvamos a analizar la situación.

MI pareja quiere comprar un televisor grande. Viene el mundial!! Pero YO no lo veo bien y tengo ARGUMENTOS LÓGICOS, sólidos , para fundamentar porque NO creo lógico comprar una TV de 58 pulgadas y si una de 55.

• nuestro living no es muy grande
• puede hacerle mal a la vista a los niños
• luego usarán otra TV, que está en nuestro cuarto y no podremos ir ahí a descansar
• o cualquiera de los argumentos lógicos y razonables que se te ocurran. Cuando no estamos de acuerdo con algo, cuando opinamos, en algo diferente, por lo general tenemos argumentos muy convincentes y muy sólidos, para rebatir la opinión del otro y los decimos, por supuesto.
MI pareja puede ceder, aceptar NO hacer algo que SI quiere hacer. Pero…
Si gano esa “batalla” ¿soy consciente de cuanto pierdo? No todas las batallas merecen la pena!!! Ser feliz y que mi pareja TAMBIÉN lo sea es mejor que tener la razón!!

¿Qué “costo” tiene decirle que Si? ¿Es mayor ese “costo” que el valor de mi felicidad ? Porque a la larga, si mi pareja no es feliz, YO TAMPOCO LO VOY A SER!!!

¿Merece la pena el desgaste y el dolor de una discusión? ¿Cómo será de importante para mi, en un año, si se compró o no se compró lo que yo creía que era mejor?

¿Es esto algo valioso o solo algo importante?

Mejor retirarse y perder alguna batalla que la guerra!!! 

Continuando con este debate, ¿le permito a mi esposo que compre una televisión de 58 pulgadas para ver el mundial o no se lo permito? (y cuando digo TV, digo coche, radio, casa, sofá, cualquier compra, gasto o inversión que quiera hacer nuestra pareja y en la que SENTIMOS LA NECESIDAD DE OPONERNOS)

Como decía Gandhi, la felicidad es la coherencia entre lo que uno siente, piensa y hace. Cuando yo quiero HACER algo, pero la opinión, la lógica, los argumentos de otra persona me “con-vencen” para que no lo haga, se genera en mi una gran infelicidad. NO es que no comprenda los motivos, es que yo sentía y pensaba que quería hacer eso!!!

En una pareja, podemos cometer el gran error de creer que tenemos DERECHO a “permitir o no permitir” a nuestra pareja hacer las cosas que quiere hacer. Y cada vez en la que le decimos, No, mejor hacer otra cosa, mejor comprar otra cosa, mejor no, cada vez, estaremos siendo en parte responsables de una gota más de infelicidad en su vaso.

¿Entonces, que hago? Entiendo que no soy quien para permitir o no permitir lo que puede o no puede hacer mi pareja. Pero, ¿puedo darle mi opinión?

Sigamos reflexionando. La cuestión no está en si podemos o no podemos dar nuestra opinión, sino en ¿qué efecto causa en la relación que mi pareja conozca cuál es mi opinión? ¿Desde qué emoción sale mi opinión? ¿Desde el miedo?

¿Podemos “gastar” en una televisión como esta?
¿Como actúa tu pareja cuando tú eres quien quiere hacer un gasto o una inversión?
¿Te cuestiona si decides que los niños vayan a inglés o a alguna excursión?
¿NO tenemos que dar nuestra opinión?

Si, por supuesto que está bien que opinemos, pero ¿realmente queremos dar nuestra opinión y listo, o queremos que SE HAGA COMO NOSOTROS LO VEMOS?

Puedes decirle, por ejemplo, Me siento incómoda pensando en comprar la de 58 y no es que no quiera que tú decidas o compres esa tele, sino que me siento incómoda. Quizás no lo entiendes, pero es algo que me da rabia. ¿Qué mas da una de 55, que una de 58?

¿Qué mas da gastar 200 más que menos, si a la larga, si la tele dura 5 años, serán 0,10 céntimos por día. Y si tiene 10 años de vida útil, pues aún mucho menos!!! Pero necesitaba hablar de esto para poder despejar este bloqueo, y este miedo.

En lugar de dar tus argumentos, por los que tu pareja NO debería hacer algo, háblale de tus emociones. Pero NO para convencerlo de que haga las cosas a tu manera, sino para comunicarse, para que entre los dos valoren cuál será la mejor decisión teniendo en cuenta tus emociones y sus emociones. La lógica no es la que decanta la opción a elegir.

Nuestras decisiones, aunque CREEMOS que son lógicas, SON EMOCIONALES. 

Y por eso la otra persona muchas veces no puede comprender porqué yo quiero hacer lo que quiero hacer o nosotras no podemos comprender la decisión de nuestra pareja, PORQUE NO HAY LOGICA, SINO UNA DECISIÓN EMOCIONAL.

Viki Morandeira

Coach Ontológico

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