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Pensamientos distorsionados y Pareja

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Uno de los puntos que me fue más útil a la hora de comprender la crisis de los 40 de mi esposo fue estudiar sobre las Distorsiones Cognitivas. Jamás se me había ocurrido pensar que la mente puede estar “distorsionada”. Yo veía la realidad desde mi punto de vista, desde mi mente, incluso desde mis propias distorsiones cognitivas, y mi esposo lo hacía desde la suya, desde sus pensamientos, que en algunos puntos también podían estar distorsionados. Antes de esto, solo podía decir, “no entiendo a mi esposo”. Y si yo no cambiaba el enfoque, ¡¡no había forma de entenderlo!!

Nuestra forma de pensar, a veces distorsionada, da lugar a conflictos, mal entendidos, peleas innecesarias. Y esto es algo que te ocurre a ti también, que le ocurre a tu pareja, a todas las mentes del planeta. Hagamos un breve resumen de los 10 tipos de Pensamientos distorsionados y su relación con los conflictos de pareja. En este artículo puedes leer más sobre el tema y tienes un enlace por cada tipo de pensamiento distorsionado. Cuando termines con el artículo de hoy, puedes regresar y seguir ese enlace para profundizar en el tema.

PENSAMIENTOS DISTORSIONADOS Y PAREJA

1.- PERSONALIZACIÓN

Nuestra mente “razona” de manera incorrecta, sacando conclusiones en las que erróneamente, atribuye a otros la responsabilidad sobre algo, o se atribuye a uno mismo el origen de algo. Si uno siente que ha sido el responsable, surge la culpa, la ansiedad. Si considera culpable a otros, produce enojo, presión para que el otro se retracte o solucione lo que ha hecho mal.

Analicemos este punto con ejemplos concretos.

“Yo no puedo darle un hijo a mi pareja, por eso es infeliz”

“Mi esposo está serio, ¿qué le habré hecho para que se enoje conmigo? 

Cuando personalizamos, cuando “decidimos” que la situación ocurre como nosotros la estamos “deduciendo”, nuestros actos son el reflejo de esa deducción, de ese pensamiento irracional, y añadimos otro error, por ejemplo, dejar de dar amor a nuestra pareja, para que se desenamore y se busque otra persona con quien sí pueda tener un hijo. O buscar hablar con la pareja para  intentar adivinar qué hemos hecho mal, o enfadarnos, porque no hemos hecho nada para que tenga esa cara larga, cuando lo que le ocurre no tiene nada que ver con uno, sino con su trabajo, por ejemplo.

Creemos que nuestro razonamiento y nuestras deducciones son ciertas, creemos a nuestra mente, y si hemos personalizado, muchas veces te aseguro que no estarás en lo cierto. No somos el centro del universo del otro.  Y su enfado, por ejemplo, puede tener cientos de razones y ninguna relacionada contigo. Si no sabemos, o no entendemos, preguntemos en lugar de confiar en una deducción que puede ser errónea. 

2.- POLARIZACIÓN

En algunas ocasiones vemos la realidad como dos extremos. O es Negro o es blanco. Nuestra mente interpreta las situaciones, o juzga a las personas, sin término medio, de forma absoluta. Alguien es bueno o es malo. Por lo general, podremos identificar un pensamiento distorsionado de este tipo por el uso de las palabras “todo”, “nada”, “nunca”, “siempre”, “nadie”, “todos”.

Pongamos un ejemplo.

“¡¡Nunca te acuerdas de mi!! Solo piensas en ti.  “

“Siempre me está riñendo”

Cuando evaluamos una situación de forma absoluta, sufrimos en un grado máximo. No olvidemos que el lenguaje es generador de realidades. Si tu pareja utiliza mucho los términos que nos muestran que “polariza”, seguramente está sufriendo y puede que no haya sido capaz de explicarte la magnitud de su sufrimiento. Hay infinidad de grises, pero la forma de ayudarle a entender su distorsión cognitiva no es “negando” lo que dice. Es aprendiendo a comunicarse de una manera nueva. Ayudándole a ver que no es “siempre”, ni tampoco “nunca”. Hablando de momentos concretos. Dándole su parte de razón.

Comprender los pensamientos distorsionados del otro ayuda a comprender sus emociones. Este es uno de los puntos más importantes en el trabajo que hacemos para evitar un divorcio. Poder  comprenderse y mostrarle a la otra persona que hemos comprendido.

Si partimos diciendo, “Tú estás mal, eso no es así”, poco vamos a poder resolver.

3.- ETIQUETACIÓN

“¡Soy una persona tonta! ¿Cómo me dejo hacer algo así?” 

“Es un desordenado, nunca pone las cosas en su lugar”

A menudo, este tipo de pensamiento distorsionado está estrechamente ligado a la sobregeneralización, a juzgar al otro de manera “global” por algunos hechos concretos. Por ejemplo, si alguien llega 3 de 10 veces tarde, calificarlo como impuntual y “colgarle” esa etiqueta.

Cuando nos etiquetamos a nosotros mismos, nos limitamos e impedimos cambiar. Cuando etiquetamos a los demás, juzgándole, los tratamos como si “siempre” fueran esa conducta que hemos etiquetado. Esto, a la larga, genera roces y conflictos en la pareja, porque el otro ser niega a cargar esa etiqueta, que en general, no es una etiqueta positiva, un halago, sino una crítica o juicio negativo sobre su comportamiento.

Mejorar una relación de pareja requiere aprendizaje, comprensión, requiere poder conocerse a uno mismo y comprender sus errores, requiere comprender al otro y entender en qué momento su actitud es consecuencia de lo que yo hago o digo. Requiere mejorar la comunicación asertiva, para poder decir que NO sin miedo a perder el amor del otro, para no sentir que se nos obliga a hacer algo que no queremos hacer. Una relación mejor, se da entre dos personas que mejoran, que aprenden y crecen, que aumentan su inteligencia emocional y que aprenden a escuchar a su mente sin dar por hecho que todo lo que su mente dice o piensa será cierto.

NO creas todo lo que tu mente te dice, tal cual lo dice, porque muchas veces puedes tener un pensamiento distorsionado. NO te tomes al pie de la letra lo que te dice tu pareja, porque sus pensamientos pueden estar distorsionados. NO te defiendas, intenta comprender.

Los 7 pensamientos distorsionados restantes, que podemos analizar en relación a la pareja, y que dan lugar a conflictos son:

4.- SOBREGENERALIZACIÓN

5.- VISIÓN CATASTRÓFICA

6.- FALACIA DE CAMBIO

7.- RAZONAMIENTO EMOCIONAL

8.- LOS DEBERÍA/S

9.- RECOMPENSA DIVINA

10.- INFERENCIA ARBITRARIA

Si quieres comprender a tu pareja, es necesario también comprender la manera en que piensa, y la manera en que reacciona, analizando si su reacción es una consecuencia de la forma en que tú le hablas, le tratas o es consecuencia de las etiquetas que te ha puesto.  Podemos hacerlo. En poco tiempo, profundizando en este y en otros aspectos claves para mejorar una relación, podrás ver cambios y muy buenos resultados. El amor solo no basta. Con el amor simplemente no alcanza para sostener una relación a largo plazo. Somos seres emocionales, complejos, que pasamos por crisis personales, de madurez, y si nuestro deseo es pasar todo esto juntos, es necesario aprender a hacerlo.

Viki Morandeira

Coach Ontológico

Un hombre a corazón abierto

Solemos creer, pensar, saber… que los hombres no son dados a hablar de sus sentimientos, de expresar sus emociones, pero eso no es así. Un hombre busca expresarse, lo intenta, pero cuando luego de varios intentos y de sufrir, se desilusiona, entonces se cierra y deja de expresarse. Si te preguntas, ¿cómo entender a mi esposo? Quizás sea bueno recordar que para entender primero hay que comprender.

Obviamente no todas las situaciones son iguales, cuando hay una crisis de pareja, pero en general, tampoco son tan diferentes unas de otras. A menudo cometemos los mismos errores en el matrimonio que otras parejas y poder mirar desde fuera, ayuda a que resolvamos dentro.

Lo que vas a leer a continuación es el dolor de un hombre que ama a su esposa y que ha llegado a pensar en separarse, porque está agotado, porque la necesita y no la encuentra, porque quiere comunicarse y no lo consigue….

Mi mensaje, en respuesta a uno suyo, concluía así:

– Hay algo que tenemos que pensar y muy seriamente. ¿Cambia algo si tú siempre haces o intentas lo mismo? Decía Einstein que Locura es hacer siempre lo mismo, esperando un resultado distinto. Nada cambia, si yo no hago un cambio. Tu pareja NO ES CONSCIENTE de la realidad en la que vives con estas discusiones, NO QUIERE LASTIMARTE, ni se le ocurriría por la cabeza hacer algo que les puede llevar al divorcio, PERO SIN SABER, LO ESTÁ HACIENDO. En este momento, ya has comprobado que hablar no sirve. Escríbele. Siéntate delante de una página y ÁBRELE TU CORAZÓN.

Su respuesta, donde se puede ver el dolor que está viviendo, es la siguiente:

Lo que dices es correcto, se que no quiere lastimarme, se que me quiere no tengo duda, y yo de igual manera no la quiero lastimar y la amo.

Durante años ambos hemos participado en este tipo de actitudes sin darnos cuenta que nos esta llevando al fracaso como pareja y como familia, no nos hemos dado cuenta que vamos a hacer pagar a nuestros hijos nuestra falta de capacidad para expresar sentimientos y en su lugar atacar sin ver realmente lo que siente la otra parte.

Como comentas no soy perfecto y ella tampoco. Lo entiendo perfecto y yo estoy en la mejor disposición de arreglar mi matrimonio, sin embargo he llegado al punto donde inclusive he pensado en separarme.

Esto ha llegado al grado en el que yo ahora me siento completamente abandonado, ya no estamos juntos en la intimidad,  me han retirado todo el contacto durante mucho tiempo.

Como un ejemplo le he dicho que eso me hace sentir abandonado, me hace sentir feo, me esta pegando en la autoestima que me hace pensar que no me quiere.

Y a cambio recibí los mismos reproches y ataques de siempre, después de escuchar eso de verdad me hierbe la sangre, no le importa lo que siento le importa lo que hice en el pasado y justifica su falta de atención culpándome a mi.

Yo he tenido muchos errores y he hecho lo necesario para cambiar lo que he podido sin embargo no puedo pagar por ellos cada vez que se tiene una diferencia o expreso lo que siento.

Aquí el problema para mi es que ella se centra solo en mis errores y no voltea a ver que los dos estamos participando y ella jamas acepta que lo que hace ella lo decide también, simplemente ella no participa en nada y parece ser que esta sentada en una silla viendo como su esposo , según ella, le arruina la vida.

Esto me ha llevado a ignorarla, a veces no soporto que me hable, estoy de mal humor en muchas ocasiones, simplemente estoy enojado y se que este enojo mio también la afecta de regreso, es una bola de nieve que crece y crece de ambos lados.

Hemos podido hablar un poco ya que había tomado la decisión de irme por un tiempo de la casa, estoy harto de tanta pelea que no lleva a nada y que simplemente empeora la relación, en ese momento pudimos hablar pudimos llorar, pudo escuchar un poco lo que siento de mi lado y tal vez entiendo que ella también esta aquí en esta relación participando. se lo dije claramente también participas en esta relación espero de verdad lo haya entendido.

Después de eso tome la decisión de no irme, de seguir adelante pero tengo muchísimo miedo a que esto siga igual.

No quiero volver a sentirme rechazado. no quiero volver a sentirme atacado. no quiero ser siempre el malo de su película y sobre todo no quiero vivir enojado.

Las noches son un infierno ver como se duerme cuando desde en la mañana o tarde le hago saber que quiero estar con ella, que necesito estar con ella. Ver películas es ya odioso, estar en el cuarto platicando de lo que sea simplemente es algo que no quiero hacer y se que ya prefiero ver mi teléfono, irme a terminar con mi trabajo, estar ahí sin respuesta es insoportable.

Como dices querer obtener un resultado diferente haciendo las mismas cosas es una locura, yo estoy dispuesto a hacer lo necesario y mi miedo más grande es tener que hacer el cambio en soledad, que yo tenga la carga de todo y que todo dependa de mi.

Es terrible querer arreglar las cosas y recibir estas respuestas yo lo que ya entiendo es “TU ERES EL CULPABLE DE TODO LO QUE ME PASA Y HAGO”

Simplemente no puedo ser el único que tenga que salvar esta relación, y que tenga toda la responsabilidad de ello. Este pensamiento me lleva a pensar en rendirme y mejor estar solo…

Lo que más me duele ahora son mis hijos no puedo ahora con el pensamiento de no estar con ellos. ¿Con que cara les voy a decir cuando me pregunten por que perdieron a su familia como ahora la tienen que fue por que no supimos resolver conflictos y no por falta de amor?

Amo a esta familia amo a mi esposa y me siento solo en la lucha

Este mensaje, es el sentir de muchos hombres, sin que nosotras seamos conscientes. Es un profundo dolor, pero sobre todo, una profunda necesidad de estar con la persona que aman, sin guerras, sin conflictos, sin discusiones, solo amándose, desconectándose de la realidad, pero no con una película, sino entrelazando sus brazos, sus cuerpos.

Este mensaje, es el que escribirían muchos esposos si pudieran enfrentar al dolor que sienten, abriendo su corazón como lo ha abierto esta persona.

Aquí no hay buenos y malos, no hay una víctima y un verdugo, no se trata de decidir quien hace más daño o quien cometió más errores. Se trata de ponerse los dos a remar, en el mismo barco, hacia la misma dirección, escuchando al otro, porque si habla, es porque realmente hay algo importante que quiere decir, que necesita ser escuchado y para lo que necesitamos encontrar juntos una solución.

Amar, a veces duele, pero podemos aprender a amar, y que ya no sea necesario el dolor.

Viki Morandeira

Coach Ontológico

 

Consejos para lograr la felicidad en el matrimonio

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Por lo general, cuando estamos en pareja y felices, no buscamos consejos para lograr la felicidad en el matrimonio. Es obvio, bebemos, cuando tenemos sed, tomamos una medicina, cuando necesitamos curar alguna enfermedad, no cuando pensamos que todo va bien.

Así como a veces, nos obligamos a tomar agua, porque es sano y recomendable beber dos litros por día, sería bueno también poder ser previsores en cuanto a la felicidad en el matrimonio.

Se suele decir que uno valora las cosas cuando las pierde… ¿pero porqué no valorar nuestro matrimonio, a nuestra pareja, la felicidad que compartimos ahora mismo, cuando la tenemos? Porque somos ingenuos, porque creemos que el divorcio le ocurre a otros, a las parejas que se llevan mal, a quienes no se quieren, y nada más lejos de la realidad.

La mayoría de las parejas que llegan a verse al límite del divorcio podían llevarse bien y quererse mucho. ¿Entonces, porqué una persona que tiene un matrimonio donde es feliz puede llegar a pensar en la separación? Precisamente porque están cometiendo errores, ambos. Recordemos que en una pareja cada uno tiene un 50% de responsabilidad en lo que están viviendo. Ambos pueden interactuar de manera diferente.

Consejos para lograr la felicidad en el matrimonio

1.- Pase lo que pase jamás dejen de prestarse atención. 

A menudo la velocidad con la que vivimos, las múltiples actividades, obligaciones, ocupaciones, hacen que demos prioridad al trabajo, a la economía familiar, a las actividades de los hijos, a ir resolviendo problemas, a la familia extendida, a la casa y que dejemos en último lugar a la pareja. Es necesario y vital para conseguir una pareja feliz seguir alimentando la relación siempre, en todo momento, incluso cuando por determinadas circunstancias tenemos que prestar atención a otros temas.

Dos circunstancias habituales. El embarazo o la enfermedad de alguien en nuestra familia. Durante estas situaciones, podemos caer en el error de no prestar atención a nuestra pareja. De centrarnos en nuestra problemática, en lo que estamos viviendo, y olvidamos que el hombre necesita seguir sintiéndose importante para nosotras. Una caricia, una palabra amable, un piropo, ayudarle con aquello que nos pide, demostrarle que a pesar de que tengamos cosas importantes que atender, el sigue siendo muy importante para nosotras. Como mujeres, podemos tener cubiertas algunas necesidades de afecto, de contacto físico, de atención, por parte de amigas, familiares, de nuestros hijos, en cambio, el hombre, a menudo solo te tiene a ti para que le des la mano, le hagas un mimo o le prestes atención.

La infidelidad puede a menudo ser inexplicable. Sobre todo si nuestra pareja recurre a una relación extramatrimonial durante nuestro embarazo, o durante la propia enfermedad o la de alguien de nuestra familia. La infidelidad no puede justificarse por esto, aunque a veces es una explicación a algo que nos resulta incomprensible que nuestra pareja pueda “hacernos”.

Incluso en el ritmo de vida más acelerado, necesitamos encontrar tiempo para nosotros, como pareja, para salir, reír, divertirnos, sin pensar en problemas y simplemente hablar de temas que nada tengan que ver con la economía familiar, los niños o la casa.

Durante el embarazo, o si estás atendiendo a un familiar enfermo o dependiente, tu esposo es consciente de tu esfuerzo, de tu trabajo, te ve agotada. Pero eso no impide que tenga necesidad de tu atención, de tu mimo, de pasar un ratito acurrucado a tu lado siendo en ese momento la única persona para ti en el mundo. Esta necesidad de afecto en el hombre, muchas veces es autocensurada por ellos mismos. NO somos nosotras las que les decimos “no tengo tiempo para ti”, sino ellos quienes por vergüenza, por un exceso de prudencia, no nos dicen “oye, que me siento mal, me faltas tú, me faltan tus mimos”.

Esto desde luego que también aplica a ellos, a los hombres. Cuando una mujer siente que para ella nunca hay tiempo, la relación también se va deteriorando y puede llegar a su fin si no se pone remedio pronto.

Por eso, pase lo que pase, sea cual sea la situación, jamás olvides demostrarle que para ti es importante, que para ti es tu prioridad, que primero está tu amor por él/ella y luego todo lo demás.

En definitiva, uno no se separa porque se deje de querer, ni porque sean incompatibles, sino porque se han olvidado de demostrarle al otro CADA DíA, lo importantes y valiosos que los consideramos.

2.- No le juzgues, ni le critiques, ni menciones sus errores. 

A veces, este es uno de los puntos más complicados. ¿Cómo no decirle a tu esposo que está poniendo demasiada sal en la comida que está preparando? ¿Cómo no decirle a tu esposa que se está equivocando de calle al conducir? Pues no es tan complicado al final, solo tenemos que cerrar la boca y no decir nada.

Esta conducta errónea, en la que podemos incurrir ambos, la de señalar los errores, la de criticar algo cuando el otro no es perfecto, es uno de los peores malos hábitos que podemos tener y afectan negativamente a nuestras relaciones. Es imprescindible corregirlo. Nadie puede ser feliz si se siente constantemente criticado y juzgado. Las personas necesitamos un elogio, sentirnos valoradas.

Con el exceso de confianza, podemos caer en el grave error de decir las cosas sin pensar, sin valorar el daño que a la larga estaremos provocando. Si se ha equivocado, se dará cuenta, no hace falta que tú se lo hagas notar. Si algo le ha salido mal, no hace falta que se lo digas, se ha dado cuenta y está sufriendo por su error. Si algo no te gusta de tu pareja, antes de expresarlo, y causar una herida, piensa si es algo tan importante como para arriesgarte a que sienta tu crítica, piensa en todo lo que sí te gusta, que seguramente será mucho más.

Con esto no quiero decir que uno tenga que callar todo lo que le pueda molestar!!! Irnos a los extremos tampoco es la solución. Tan malo es criticar todo, como no decir absolutamente nada de lo que nos duele o molesta. Tan dañino para la relación puede ser tener una conducta pasiva, e ir acumulando lo que nos molesta en un vaso, gota a gota, como lo es tener una conducta demasiado reactiva, incluso puede que agresiva y “soltar” todo lo que sentimos sin pensar en la manera en que lo estamos diciendo.

Si lo que nos molesta es que haga algunas cosas de manera diferente a como las haríamos nosotras, entonces, ahí lo que vale la pena hacer es respetar que no todo tiene que hacerse a mi manera… y que si le corrijo, le critico, por no hacerlo perfecto o a mi manera, solo conseguiré que se sienta incómodo. Si puedo preguntar, por ejemplo, ¿quieres que te de un consejo? Te veo algo perdido, ¿quieres que te muestre como lo hago yo?

Y sobre todo, lo más importante, es no olvidarnos que la confianza, en las relaciones de pareja, puede “dar asco”, como se dice popularmente. Jamás tratemos a nuestra pareja como NO trataríamos a un desconocido, a un compañero de trabajo o a otro familiar más lejano…

Viki Morandeira

Coach Ontológico

Autora de los libros ¿Qué le pasa a mi esposo? , El arte de no amargarse el matrimonio, etc..

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Mi pareja me miente y oculta tonterías

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En una relación de pareja sana la mentira es algo que “no debería” existir. Al trabajar con mujeres cuyos esposos están en crisis, es muy habitual que me comenten esto con frases como: me miente y me lo niega, mi pareja me oculta cosas….   Cuando analizan esta situación, la hacen desde “ellas” y a menudo, juzgan la situación y deciden que su esposo es un mentiroso.

Se analiza la situación desde ese punto de vista, con la premisa de que “no deberían” mentir. Pero para poder resolver esta circunstancia, necesitamos analizarla desde otro punto de vista. En lugar de preguntarnos, ¿porqué me miente mi esposo a mi?, sería más apropiado preguntarnos, ¿qué le lleva a él a no ser sincero con esto, porqué él no se siente cómodo como para decir lo que de verdad hace?

Para que tu pareja deje de mentir es necesario entender el porqué de la situación.

 

En es un relato del Dr. Arun Gandhi, nieto de Mahatma Gandhi y fundador del instituto M.K. Gandhi para la Vida Sin Violencia, podrás reflexionar sobre ello. En una conferencia que tuvo lugar en la Universidad de Puerto Rico, compartió la siguiente historia, refiriéndose a la mentira en una relación hijo-padre, pero que nos sirve perfectamente para comprender si quieres tener respuesta para tu pregunta: ¿por que mi esposo me miente?

LA MENTIRA DESCUBIERTA

Yo tenía 16 años y estaba viviendo con mis padres en el instituto que mi abuelo había fundado en las afueras, a 18 millas de la ciudad de Durban, en Sudáfrica, en medio de plantaciones de azúcar. Estábamos bien al interior del país y no teníamos vecinos, así que a mis dos hermanas y a mí, siempre nos entusiasmaba el poder ir a la ciudad a visitar amigos o ir al cine. Un día mi padre me pidió que le llevara a la ciudad para asistir una conferencia que duraba el día entero y yo aproveché esa oportunidad.

Como iba a la ciudad mi madre me dio una lista de cosas del supermercado que necesitaba y como iba a pasar todo el día en la ciudad, mi padre me pidió que me hiciera cargo de algunas cosas pendientes, como llevar el auto al taller.

Cuando me despedí de mi padre él me dijo:

– Nos vemos aquí a las 5 pm. y volvemos a la casa juntos. Después de completar muy rápidamente todos los encargos, me fui hasta el cine más cercano. Me concentré tanto en la película, una sesión doble de John Wayne, que me olvidé del tiempo.

Eran las 5:30 p. m. cuando me acordé. Corrí al taller, conseguí el auto y me apuré hasta donde mi padre me estaba esperando. Eran casi las 6 p. m.

Él me preguntó con ansiedad:

– ¿Por qué llegas tarde?

Me sentía mal por eso y no le podía decir que estaba viendo una película de John Wayne; entonces le dije que el auto no estaba listo y tuve que esperar…esto lo dije sin saber que mi padre ya había llamado al taller.

Cuando se dio cuenta que había mentido, me dijo:

– Algo no anda bien en la manera como te he criado puesto que no te he dado la confianza de decirme la verdad. Voy a reflexionar que es lo que hice mal contigo. Voy a caminar las 18 millas a la casa y a pensar sobre esto.

Así que vestido con su traje y sus zapatos elegantes, empezó a caminar hasta la casa por caminos que no estaban ni pavimentados ni alumbrados. No lo podía dejar solo… así que yo manejé 5 horas y media detrás de el… viendo a mi padre sufrir la agonía de una mentira estúpida que yo había dicho.

Decidí desde ahí que nunca más iba a mentir.

Muchas veces me acuerdo de este episodio y pienso… Si me hubiese castigado de la manera como nosotros castigamos a nuestros hijos… ¿hubiese aprendido la lección?. ¡No lo creo!…

Hubiese sufrido el castigo y hubiese seguido haciendo lo mismo... Pero esta acción de no violencia fue tan fuerte que la tengo impresa en la memoria como si fuera ayer…

¡Éste es el poder de la vida sin violencia!.

Aunque este es un relato donde se da una mentira de un hijo a un padre, nos sirve perfectamente para comprender que el motivo de la mentira en una relación de pareja es el mismo. El miedo al castigo, la falta de confianza suficiente como para decir la verdad sin miedo a las represalias, el miedo a fallar al otro o recibir su desaprobación.

¿Qué “tonterías” son las que te oculta tu pareja?

¿Cuáles son esas “mentiras” que te cuenta, ocultando algo que ha hecho o ha comprado?

Tu pareja no te miente porque sea una persona mentirosa, si oculta cosas, si miente, tu tienes un 50% de responsabilidad en la situación. Un 50% es el miedo de tu pareja, que no le permite ser sincero, que lo paraliza y hace que se sienta más cómodo contando una mentira que diciendo la verdad. Y el otro 50% en la mentira de tu pareja es tu responsabilidad. ¿Qué estás haciendo de manera incorrecta para que se esté dando esta situación? ¿Qué puedes hacer tú mejor, qué necesitas cambiar, para que tu esposo no necesite mentir? Pregúntate:

¿Soy una persona cercana, con quien se puede hablar? ¿Si mi esposo no puede hablar conmigo, qué necesito cambiar para asumir la responsabilidad de mi 50% y crear un clima de confianza y seguridad en el que mi esposo pueda hablar, pueda sincerarse sin ningún tipo de miedo?

¿Mis opiniones y mi manera de hablar le permiten a mi pareja expresarse, decir lo que piensa o siente sin importar que sea diferente a mi punto de vista?

¿Cómo es mi empatía a la hora de comunicarme con mi pareja?

¿Mi pareja siente que yo censuro algunas de sus elecciones, gustos, decisiones, preferencias, necesidades y me las oculta porque a mi no me gustan?

Cuando nuestra comunicación en algún momento falla, es necesario pensar en asumir nuestro 50% de responsabilidad. ¿Lo estamos haciendo?

Este relato, nos enseña la importancia de nuestros actos. Castigar a un niño cuando hace algo mal, cuando miente, no nos da el resultado que esperamos. Y aun así, volvemos a repetir la conducta errónea, volvemos a castigarle. Si queremos aprender como hacer que un niño no mienta, necesitamos aprender esta lección.  No uses el castigo, usa tu intelingencia emocional

En la relación de pareja, muchas veces hay interacciones similares a la de madre-hijo. Nuestro esposo cree que tenemos que aprobar todo lo que hace, decide o quiere hacer y si no lo vemos igual que él, y lo expresamos, lo ven como un No dicho por una madre a su hijo. Al final, lo hará igual, pero a escondidas. Ahí es donde surge la mentira. Y es un error, porque esa mentira luego da lugar a discusiones, a conflictos, y tu pareja puede sentir que tú eres quien está equivocada, quien le controlas… sin darse cuenta que esto tiene un origen anterior. Su propia incomodidad para explicar que necesita hacer algo, su falta de asertividad al comunicar sus necesidades.

Pensamos diferente, pero eso no quiere decir que no podamos entendernos y más cuando nuestra pareja nos dice: Esto es importante para mi, quiero hacerlo, me gusta, me hace feliz.

Recuerda, si en tu pareja hay mentiras, tú tienes un 50% que puedes mejorar para que no se siga repitiendo. Cambiando ciertas conductas y comportamientos a la hora de escuchar a tu esposo, la mentira y el ocultamiento serán cosa del pasado. Si no sabes cómo hacerlo, podemos trabajar juntas. El coaching para parejas mejora notablemente una relación y evita crisis que pueden llevar a un matrimonio al borde del divorcio.

Viki Morandeira

Coach Ontológico

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Puedes enviarme un mensaje privado, directamente a mi correo, para analizar juntas las posibilidades de mejorar tu relación de pareja.

Empatía en la Pareja

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En general, todas las personas creemos ser empáticas. Si nos preguntan la definición de empatía, casi todos diríamos que es la capacidad para ponerse en el lugar del  otro.

Si, bien, esta es una definición de empatia, es bastante incompleta, con esta definición nos quedamos muy cortos. Muchos de los problemas a los que se enfrenta un matrimonio en crisis tienen origen en una falta de empatía en la pareja, de la que no hemos tomado conciencia.

Tú crees ser una persona empática. Yo creía serlo, creía que sabía ponerme en el lugar de mi pareja y que era capaz de comprender lo que necesitaba o lo que sentía. ¿Te ha pasado alguna vez, que intentando ayudar a alguien, buscando hacer lo mejor, no te lo han agradecido?

Si te ha ocurrido esto, posiblemente te ocurriera como a mi, que creías ser empática pero no lo eres. Hay muchas maneras de equivocarnos a la hora de ser empáticos con los demás. Para profundizar, puedes leer ¿Qué no es Empatía? en mi otro blog. Porque es importante, tanto si estás atravesando por una crisis matrimonial a causa de la crisis de los 40 en el matrimonio, como si estás en proceso de superar esa crisis.

A menudo, por aquello de “la confianza da asco”, solemos cometer muchos más errores con nuestra pareja, que con otras personas con quienes hay menos confianza. En todos los casos de crisis de pareja hay dos personas heridas que no han querido jamás herir al otro. En toda amenaza de divorcio, de ruptura de pareja, hay una persona que cree que el otro no puede cambiar y que no podrá ser feliz en el futuro debido a que su pareja siempre será igual. Nada más lejos de la realidad.

Todos cambiamos. Cambiamos cuando sufrimos mucho o cuando aprendemos mucho. Y una crisis de los 40 en el hombre, cuando hace aparición en nuestras vidas, en el hombre que amamos, nos duele tanto que aprendemos en muy poco tiempo a ver la realidad de otra manera. Aprendemos qué es la empatía y la incorporamos más rápido de lo que podríamos imaginar que se pudiera.

Los errores por falta de empatía que cometemos son invisibles a priori. Nadie se da cuenta que algo de lo que hizo era un error, hasta que busca respuestas, hasta que en un estado de desesperación busca recuperar a su pareja, busca saber cómo evitar el divorcio que le amenaza en cada conversación.

Solemos creer que nuestro modo de ver le servirá a nuestra pareja y que darle un consejo para ayudarles, incluso aunque no nos lo hayan pedido, es bueno. La falta de empatía y cometer estos errores repetidamente hace que nuestra pareja sufra y nos vea como una amenaza. Nuestros errores en cuanto a comprenderle como es, hace que en su legítima defensa nuestra pareja se aleje por el dolor que le provoca la forma en la que le hablamos.

Es necesario tener en cuenta lo siguiente para mejorar nuestra empatía.

  • Tu opinión es una opinión y no una verdad absoluta.

Incluso con la intención de ayudar a tu pareja, recuerda que tu opinión es solo eso, una opinión, tuya, desde tu perspectiva y que tu esposo puede pensar diferente. No intentes convencerle, ni que te de la razón. Su opinión es tan válida como la tuya, y seguramente, estarán de acuerdo en muchos otros aspectos. Céntrate en lo que hay acuerdo y acepta aquello en lo que hay diferencia de opinión.

  • Decir lo que crees respetando las creencias de tu esposo. 

Cuando hablamos de creencias no me refiero solo a la religión, sino también a una gran cantidad de creencias. Jamás menosprecies lo que tu pareja cree. Tú tienes tus creencias porque has nacido en una época y lugares concretos, por tu educación, por tu historia personal, por tus vivencias… y tu pareja u otras personas han generado creencias diferentes debido a sus propias circunstancias. Si tú crees en la existencia de los ovnis y tu pareja no, respétala. No le trates como a un ingenuo o ignorante. Recuerda poner siempre por encima la relación  y no sus diferencias.

  • No le juzgues. Ponte en sus zapatos. 

11,1 mocasines

Un proverbio de los nativos americanos dice: Antes de juzgar a un hombre, camina durante tres lunas con sus mocasines. Puede que tu mente intente comprender la perspectiva de tu pareja, pero siempre lo haces desde tu  propia visión. Es prioritario frenar, reflexionar para poder entender sus emociones y así comprender sus motivos más profundos, como persona, no solo como esposo.

  • No todo es igual de fácil para tu pareja como lo es para ti

A menudo, ante un problema, por ejemplo, si creemos que la familia de nuestra pareja se aprovecha de él de alguna manera, podemos ser muy vehementes para decirle lo que “debería” hacer ante esa situación. Ten en cuenta que si tu pareja no está haciendo lo que tú crees que debería hacer para mejorar su situación, no es porque no le importe, no es porque sea tonto, no es porque no se quiera hacer cargo de la situación, ten en cuenta que no suele ser por los motivos que tú crees…. Cuando alguien no da un paso concreto no puede darlo porque no le resulta sencillo, porque tiene miedos, porque no cree que con eso vaya a conseguir mejorar, porque tiene barreras y limitaciones emocionales que se lo impiden, porque no es tú y no ve las situaciones como tú las ves. Cuestionar a tu pareja por lo que no hace le duele. Si para ti algo es fácil, si para ti puede resultar muy sencillo, no le presiones, no insistas. Te aseguro que si le demuestras comprensión en lugar de presionarlo, podrás ayudarle a que a su ritmo pueda dar ese paso. No es tonto. ¿A ti te resultan fáciles todos, absolutamente todos los pasos que tienes que dar en tu vida? Seguramente tendrás alguno que te ha costado dar. Recuerda cómo te sentías en esos momentos, para poder comprender cómo se siente ahora tu pareja, cuando le estas diciendo lo sencillo que sería resolver su vida si hiciera lo que tú opinas que debería hacer….

  • Confía en él.

Deja que tome sus propias decisiones, que haga las cosas a su manera, incluso aunque tú creas que no dará buenos resultados. Incluso si comete un error, será positivo porque estará aprendiendo. Recuerda que a ti te gusta que confíe en tu perspectiva. Demuéstrale que haga lo que haga tú le valoras y confías en él. Necesita tu confianza, no necesita sentir que crees que no sabe tomar decisiones.

  • Deja que se equivoque.

Una de las quejas que más refiere una persona sobre su pareja es que toman siempre las decisiones y no les dejan hacer las cosas a su manera. Incluso aunque creas que tu pareja se puede equivocar, incluso aunque tú creas saber cómo han de hacerse las cosas, para tener una relación sana es importante mantener la distancia, porque tu pareja necesita hacerlo a su manera y comprobar, si fuera necesario, por si mismo, que ese no era el mejor camino para conseguir sus metas. Un error nos ayuda a aprender. Si tu pareja no hace algunas cosas a su manera puede pensar durante mucho tiempo que a su manera hubiera funcionado. Recuerda que una persona no puede ser feliz sin coherencia entre lo que piensa, siente y hace. Si tu pareja piensa y siente que tiene que hacer algo, pero por tu opinión o tu consejo no lo hace, se sentirá infeliz. Aunque tú forma de ver fuera la acertada. Pero sobre todo cuando tu decisión dio un resultado negativo. Es importante tener en cuenta los sentimientos de tu pareja, porque cuando se sienta incomprendido no son las palabras sino las emociones las que se le gravan a fuego. 

Ser empático es permitir que tu pareja haga las cosas a su manera, aunque creas que está equivocado. Es confiar en que sabe hacerlo, incluso si para lograrlo necesita cometer errores. Es no menospreciarle por los pasos que no está dando, es muy probable que tenga sus propios motivos por los que elige otro camino. Recuerda jamás juzgar a tu pareja, si te tomas el tiempo necesario para reflexionar, podrás comprenderle. Tener empatía es jamás creerte en posesión absoluta de la verdad y de la razón, es poner siempre la relación personal por encima de las verdades, las certezas y los razonamientos. Porque no hay nada más irracional que arruinar una relación de pareja por creer que tenemos la razón.

Viki Morandeira

Coach Ontológico

Terapia de pareja