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CRISIS DE LOS 40

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Cuando los consejos nos perjudican en nuestra relacion

No siempre con buenas intenciones conseguimos buenos resultados, a veces, lo que conseguimos es todo lo contrario. En casi todas las relaciones donde hay un conflicto, necesitamos apoyo. Duele tanto estar pasando por una crisis de pareja que buscamos hablar con amigas y/familiares para aliviar un poco nuestra desesperación. Y acudimos a las personas que nos quieren, a aquellas que nosotras también queremos. Nos ven sufrir, e intentan animarnos, darnos fuerzas, ayudarnos….. pero la gran mayoría de las veces nos dan consejos que empeoran la situación.

Tú no te mereces esto, déjalo.

No lo perdones, tú no has hecho nada malo, que venga él a pedirte perdón.

¿Cómo puede hacerte sufrir así? No se merece ni que le mires a la cara, es una mala persona.

No le hagas caso, tú piensa en ti misma, no debería hacerte esto, tú no deberías perdonarle.

Con buenas intenciones, estos consejos, consiguen el peor de los resultados. Que nuestra pareja no solo no se acerque, sino que se aleje incluso aún más. Para mejorar una relación de pareja, para superar una crisis de los 40 en el matrimonio, es necesario COMPRENDER antes de ser comprendidas.

Imagínate que padeces un serio problema de visión y decides acudir a la consulta del oculista.
El médico, después de escuchar brevemente tu explicación del problema, saca del bolsillo sus gafas y te las entrega mientras dice con gesto solemne: —Póngase usted estas gafas. Yo las he usado durante diez años y me han ido estupendamente.

Tú pones una cara de asombro mayúsculo, y el oculista, sin pestañear, añade: —«No se preocupe, tengo otras en casa, puede usted quedarse con éstas.»

Con un escepticismo difícil de superar, te pruebas esas gafas y, como era de prever, ves aún peor que antes, y te quejas: —«Por favor, ¿cómo me van a servir sus gafas a mí? Veo todo borroso.»

—«Oiga, haga el favor de poner más empeño», responde con gravedad el oculista. —«Ya lo pongo, pero no veo nada», contestas ya al borde de la ira.

El oculista insiste: —«Sea usted más paciente y colabore, por favor. Tienen que servirle. A mí me han ido muy bien todos estos años.»

Finalmente te vas de allí, escandalizado ante semejante incompetencia, y el oculista —por llamarle de alguna manera— se queda pensando: —«Hay que ver, qué hombre más ingrato. No he logrado que me comprenda. Yo sólo pretendía ayudarle y… ¡cómo se ha puesto!».

Es preciso primero comprender bien, para luego poder diagnosticar bien, y finalmente aconsejar bien.
Muchas veces, a consecuencia del dolor, de la desorientacion, de la incredulidad de que esto nos este pasando a nosotros, recurrimos a los demas. Y para que comprendas lo que ocurre cuando lo hacemos, quiero compartir contigo un relato, que publica Stephen Covey en su libro, Los 7 Habitos de la Gente Altamente Efectiva. 

Cada persona, nos aconseja desde su propia experiencia, desde su propia historia, desde sus miedos… y no desde lo que nosotros sentimos en nuestro corazon.
Si has tomado una decision erronea, siguiendo los “bien intencionados” consejos de alguien que te quiere, y a fin de cuentas, las cosas no han resultado como tu esperabas, no te mantengas en el error. Piensa, analiza, preguntate…
¿Que es lo que yo quiero para mi vida? Seguir manteniendo mi familia unida, volver a recuperar el amor de mi esposo, que mis hijos puedan ver a su padre cada dia, que el pueda disfrutar de ellos al levantarse, al reirse, que pueda consolarlos al caerse, CADA DIA DE SU VIDA…..   Si es esto lo que quieres para tus hijos, y para tu vida, aunque hayas tomado una decision incorrecta, siempre estas a tiempo de pedir perdon, de hablar con tu esposo y decirle que incluso por amor, se cometen errores.
Viki Morandeira
Coach Personal